Mi primer “Andar por casa”

Hoy, a la hora de comer, he tenido una conversación, corta pero intensa con Rafa. Muchas veces los pequeños son los más profundos pensadores porque no intentan justificar ni maquillar lo que piensan, sino que te lo cuentan sin más.

Estábamos dispuestos a hincarle el diente a los garbanzos cuando Rafa le suelta un desplante a su hermana Mara (tiene una pose de “chulo preadolescente” por imitación de sus hermanos mayores). Entonces entro yo con lo de siempre, que si así no se habla a nadie y menos a tu hermana, que si tienes que aprender a ser un caballero, que pidas perdón a Mara… Sin pensárselo mucho y antes de que termine el sermón, que ya se lo sabe por todas las veces que se lo he repetido, dice: “Mara, que peeeerdón.” Y Mara, que ya se conoce estos perdones de Rafa, le contesta “Pues no te perdono.” Con toda la paciencia que me permitía la situación, porque después de los garbanzos iba el pescado y estos son los menús más trabajados (cuanto más impopular es la comida, más tiempo se tarda en comer, y ni el colegio ni la oficina entienden de estas cosas), “pincho” el discurso de hay que perdonar siempre… Y aquí ha sido cuando ha subido el nivel a lo trascendente y Rafa se ha puesto a pensar:
“Mamá, ¿a que Dios te perdona siempre?
“Claro, Rafa”
“Y tú, ¿por qué no eres como Dios?”
Iba a soltarle lo de “llevo perdonándote los 8 años de vida que tienes”, pero creo que ha sido la gracia de Dios que me ha frenado en seco. Me he callado y he hecho examen de conciencia. ¿No será que me ha visto peeeeerdonar sin poner el corazón demasiadas veces? Interiormente he agradecido al Señor que les da esa sabiduría para distinguir lo que es el perdón, el que nos regala Él siempre, del peeerdón. Y, por supuesto,  me he “puesto las pilas” que luego rezamos “perdona nuestras ofensas como nosotros…” y no digo más.

María José Arranz

Mi blog "Andar por casa" 

Me llamo Mª José tengo 48 años, llevo casada con Juanjo casi 24 y tengo 7 hijos: Itziar de 20, Ignacio de casi 18, Javier de 16, “Juanjito” (es para distinguirlo de su padre, ¡en fin!) de 14, Pablo de 13, Mª Maravillas de Jesús (con todas las letras, que su nombre es el cumplimiento de una promesa) con 10 años y Rafael, el benjamín, de 8.
Ah, se me olvidaba, también soy licenciada en Derecho y, en mis ratos libres, trabajo en la administración de una revista.

María José Arranz es autora, editoray responsable del Blog Andar por casa, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

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