Martes, 13 Abril 2021 00:00

Te basta mi gracia

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Después de varios días vividos en la tribulación, en la inseguridad y en el temor, ante los acontecimientos que superaban mi capacidad, porque "el espíritu es fuerte pero la carne es débil"...

Después de estar levantándome de noche a rezar e invocar tu Nombre para ver cuál era tu voluntad, de pedir perdón por mis pecados, de preguntarme si estoy haciendo lo que Tú quieres o me estoy buscando a mí misma, creándome mucho malestar e inquietud, ya que no quiero salirme de tu proyecto, que siempre es de vida...

Después de preguntarme: ¿hasta cuándo, Señor? ¿Qué tengo que hacer? El único que me puede dar respuestas a mi vida, eres Tú.

Después de la tentación o la duda, como ya decía en mi escrito anterior, viene la gracia, ayudándome a seguir caminando por donde Tú quieras, aunque no entienda, aunque me salgan mi inseguridad y mis miedos.

Ayer estaba en la duda y en la oscuridad; hoy, me devuelves de nuevo la seguridad y la luz. ¡Qué grande eres, Jesús! No permites realmente que la tentación supere la prueba. Tengo que gritarte: "¡no me dejes caer en ella! Quiero seguirte por donde me quieras llevar.

Despiértame en lo que estoy dormida para saciarme de tu semblante, para esperar en la vida que no se acaba, ya que esta es corta y no sacia mis anhelos.

Me siento insegura de escribir, porque yo no puedo hablar desde ningún conocimiento humano, ni de filosofía, ni de historia... Solamente conozco la historia de Israel, la historia bíblica de tu acción sobre este pueblo, tu pueblo elegido en el que has mostrado todo tu poder y tu amor, y que has trasladado a tu Iglesia con la fuerza del Espíritu Santo.

Sólo puedo escribir cuando veo tu acción sobre mí, cuando experimento que, de nuevo, me sacas de mis miedos y de mi inseguridad, y me atraes a Ti. Cuando tu Palabra penetra mis entrañas y me conmueves con ella, animándome a seguirte. Cuando me invitas a anunciarte dentro de mi debilidad, porque me dices: "Mi gracia te basta. No me importan tus pecados, sino tus deseos de seguirme, Yo te los cambiaré por gracias".

Dice la Palabra: "Ahora me ves como en un espejo, pero, en la Vida Eterna, me verás cara a cara, entonces tus deseos quedarán saciados y tendrás más aún de lo que deseabas".

Dice San Agustín: "Todo el gozo no cabrá en todos, pero todos verán colmado su gozo". Será entonces cuando, plenamente, me saciaré de tu semblante, Señor. Mientras tanto, espero esta unión definitiva viéndote aquí. Unas veces, crucificado y abandonado, humillado y pobre. Otras, resucitado y levantándome a mí de mis caídas para que pueda llegar a cumplir la misión que me has encomendado.

Tú sabes que necesito de tu gracia para poder realizarla. Espero en Ti.

 Que el Señor os bendiga.

Reyes Sánchez

20200920 180210Reyes Sánchez vivió una de las experiencias más dolorosas que una madre puede sufrir. Su hijo Juan, a los 19 años, murió defendiendo a un amigo durante la Feria de Sevilla. A la luz de lo que vivió en esos momentos, escribe hoy.

https://www.infofamilialibre.com/index.php/reyes-sanchez

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