Jueves, 23 Marzo 2017 00:00

Necesitamos formación

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Para empezar la clase con los cursos de Educación Infantil, niños de 3 y 4 años, cantamos la canción “Hola, hola, Jesús” del proyecto “Hola, Jesús” de la Editorial SM. Dice así: “Hola, hola, Jesús (BIS)/quiero conocerte para ser tu amigo/ quiero estar contigo para ser feliz…” y así varias veces con una música muy pegadiza. Como pueden comprobar le letra, de Ignacio Sánchez, es muy sencilla y muy fácil para los niños de estas edades, pero encierra dos grandes verdades: hay que conocer a Jesús para ser su amigo y que sólo con Él encontramos la verdadera felicidad.

Pero, ¿los cristianos de hoy conocemos a Jesús? ¿Qué sabemos de su vida, de su país, de su contexto sociocultural, de su religión? ¿Realmente entendemos qué dijo, por qué y en qué circunstancias? Sinceramente creo que la mayoría de los cristianos adultos no conocemos a Jesús. Algunos tienen una imagen cinematográfica (Jesucristo Superstar, Jesús de Nazaret, Rey de Reyes). Para muchos el conocimiento de Jesús se reduce a una serie de “anécdotas” que hemos escuchado domingo tras domingo en  Misa. Y para los no practicantes se reduce al recuerdo de las catequesis infantiles.

Lo pude constatar cuando vistamos Tierra Santa. El grupo con el que fuimos tenía un nivel sociocultural más bien alto; había ingenieros, químicos, economistas… Todos católicos practicantes, muchos de ellos en diversos movimientos y grupos de la Iglesia, pero se sorprendían con datos y explicaciones del guía que yo utilizo en mis clases de 4º o 5º de Primaria. Si de los evangelios conocían personajes, parábolas y milagros, del resto del Nuevo Testamento poca cosa y del Antiguo, Abrahán y Moisés, y sin muchas profundidades.

Esta semana se me ocurrió preguntar a dos alumnas de Magisterio que están de prácticas en el colegio dos preguntas: Si conocían a Jesús de Nazaret y cuál era su religión (la de Jesús). A la primera pregunta respondieron que sí, cómo no. A la segunda respondieron una que cristiano y la otra que católico.

El caso es que no me explico por qué la formación del cristiano acaba cuando finalizan las catequesis de primera Comunión o de Confirmación (en el mejor de los casos) o cuando salen del colegio, si van a uno católico o eligen la opción de Religión. Sin embargo, sigue la formación académica, en idiomas, en nuevas tecnologías, se realizan cursos de formación permanente en las empresas…

Tenemos la creencia que la formación es para los “curas y las monjas” y, en todo caso, para los profesores de Religión. Muchas veces los sacerdotes en las homilías dan muchas cosas por sabidas y estoy convencido de que a muchos de los que estamos allí se nos escapan multitud de datos que harían mucho más comprensible la Palabra que se acaba de proclamar. Por no mencionar que muchos catequistas, a los que respeto y valoro el esfuerzo que hacen y su gran generosidad, no tienen más formación que la de su propia catequesis.

Cuando en el año 30 las gentes escuchaban a Jesús, le entendían perfectamente. Las parábolas no necesitaban de grandes explicaciones ni especificaciones Todo el mundo sabía que era un celemín, cómo era una semilla de mostaza o moler el grano o amasar el pan. No necesitaban que les explicaran qué era un denario o un talento, ni un levita, ni un fariseo o un publicano. Conocían el valor de una moneda en la dote de una mujer o el significado del sábado. Les impactaba el dato de que el hijo pródigo cuidara cerdos; más bajo no podía caer un judío. Reconocían en los discursos de Jesús muchos pasajes y citas de lo que hoy llamamos Antiguo Testamento, citando profetas o proverbios o leyes, unas veces por la literalidad de estos, otras porque Jesús les daba la vuelta, porque aquellas gentes se sabían de memoria aquellos textos y nosotros ni siquiera los hemos leído.

Está claro que no se puede amar lo que no se conoce. Cuando estás enamorado quieres saberlo todo de la persona amada, a todos nos ha pasado, ¿verdad? Por eso no me sorprende que sean los que se convierten, los que vuelven a la fe después de muchos años, los que busquen conocimientos, los que demanden formación, los que se apunten a cursos y acudan a charlas y encuentros. Sin embargo, los que nos decimos católicos…qué descuidada tenemos nuestra formación.

Cada vez que termino un curso de formación, como el que he realizado estos meses de Introducción a La Biblia, me doy cuenta de lo poco que sabemos, de todo lo que desconocemos de Jesús y es una verdadera pena.

Dos perlas  para conocer algo más a Jesús. A mí me llegaron muy dentro y quiero compartirlas:

¿Saben cuál fue la oración que más rezaría Jesús en su vida? LA SHEMÁ. Los judíos tenían que rezarla al amanecer y al anochecer y en el lecho de muerte y en la época de Jesús se extendió la costumbre de rezarla al mediodía. De hecho, cuando le preguntaron cuál era el primer mandamiento la recitó. En el idioma de Jesús sonaba así: “Shemá, Israel, Adonay Elohenu, Adonay ehad…” (Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es…)

Y ¿saben cómo llamaba Jesús a su madre, la Santísima Virgen María? IMMA (mamá).

Por cierto, Jesús era judío.

Modificado por última vez el Domingo, 26 Marzo 2017 15:12
Alberto Cañas

Mi blog "Desde mi clase de reli" 

Diplomado en profesorado de EGB, en la especialidad de educación especial/pedagogía terapéutica. Profesor de religión y moral católica. Casado y padre de 4 hijos.

Alberto Cañas es autor, editor y responsable del Blog Desde mi clase de reli, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

 

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