Miércoles, 08 Abril 2020 12:00

Cuando Dios nos habla

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Óscar ante un crucifijo dice: “¿Este es Dios? ¡Qué flaco es! Está desnudo… Y lleno de heridas… Y le han clavado en una cruz… ¿Tengo que confiar en Él?”  A lo que Mami Rosa responde: “¿En quién confiarías más tú, delgado, calvo y enfermo?,¿en un musculoso culturista luchador con un slip que le cubre sus atributos o en Él, flaco, herido y clavado en la cruz?”

La cita no es textual, pero si bastante aproximada, si la memoria no me falla. Corresponde a “Óscar. O la felicidad de existir”, obra de Éric – Enmanuel Schmitt: “Oscar et la dame rose”. Narra la historia de Óscar, un niño de diez años enfermo de leucemia y Mami Rosa, la voluntaria que le visita todos los días en el hospital, con la que compartirá los últimos doce días de su vida y tratará los grandes misterios de nuestra existencia: el amor, la muerte, la felicidad, el sufrimiento..., mediante las cartas que escribe a Dios cada día. Un Dios que al principio no conoce, pues sus padres solo le habían hablado una vez de Él y para decirle que no existía, pero que va descubriendo y relacionándose con Él día a día en su enfermedad terminal. Así el gran protagonista de la historia es el mismo Dios.

En La site officiel - Théâtre - Oscar et la dame rose - Commentaires Personnels, Schmitt escribe:

“Así nació el relato de Óscar y de Mami Rosa. Tal vez se pueda resumir en esa obsesión: por encima de la curación, hay que ser capaz de aceptar la enfermedad y la muerte. Tardé años en atreverme a escribir esta obra, siendo muy consciente de que tocaba no solamente un punto sensible, sino también un tabú: el niño enfermo. ¿No decía Dostoyevski que la muerte de un niño impide creer en Dios? Sin embargo, Óscar escribe a Dios. Sin embargo, Mami Rosa en su última carta, no se indigna, sino que le da las gracias a Dios por haberle permitido conocer y querer a Óscar. Aunque llore por lo que ya no está, tiene la fuerza de alegrarse por lo que fue. Dios no es sólo el destinatario de esas cartas, es también uno de los protagonistas de la historia. Con toda evidencia lo es a su manera, una manera misteriosa y ambigua. Al principio, el niño no cree en Él, no le dirige estas misivas más que para agradar a Mami Rosa. Sin embargo, este ejercicio cotidiano que le prodiga algo bueno, le permite distinguir lo esencial de lo accidental, lo espiritual de lo material, le obliga en cada postdata a definir lo que realmente desea, obligándole progresivamente a volver a abrirse a los demás y a la vida. Luego, parece que Dios le da algunas respuestas…”.

El asistir a esta obra de teatro es uno de esos “milagros” de los que habla en este artículo de enero (pinchar aquí para abrirlo) mi admirada colega de Infofamilialibre Mercedes Lucas. 

Una semana antes había visto la película “Corazón Ardiente” sobre la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Y es un “milagro” porque, aunque el Señor nos habla en la Sagrada Escritura, también se dirige a nosotros en nuestra vida cotidiana, a veces, en una obra de teatro o en una película. Así, al menos yo he oído su voz en estas dos obras. 

Dos obras distintas y un mismo mensaje: EL AMOR DE DIOS. Dios nos ama tanto que se hace uno de nosotros para compartir nuestros padecimientos, que sufre por nuestra falta de amor. Dios no es un ser solitario y egoísta: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se entregan y se aman entre sí, pues es una comunión de Personas, son familia. Como Dios es AMOR, lo que hace es amar, derrochar amor. Todo lo hace por amor, todo lo ha creado por amor. Que Dios nos ama a todos y a cada uno de nosotros más que nadie en este mundo, con un amor más grande de lo que somos capaces de imaginar, que nos ama personalmente a cada uno desde antes de crearnos, pues ya pensaba en nosotros. Y que nos quiere siempre, incluso cuando pecamos, porque nos quiere sin condiciones y no porque seamos buenos sino porque Él es bueno y con su amor nos hace buenos a nosotros. Además, somos imagen de Dios que es Amor, por eso, el deseo más grande de nuestro corazón es el amor: amar y ser amados. Y lo que anhela es ser correspondido en libertad.

C. S. Lewis lo explica en Cartas del diablo a su sobrino: El diablo experto, Escruto, le dice al inexperto, su sobrino Orugario, que los hombres nos equivocamos cuando ponemos el misterio central en la Encarnación, o en la Eucaristía, por ejemplo. Lo más misterioso para ellos, para los demonios, lo más increíble, es que Dios quiera a esos gusanos que son los hombres. Piensan que tiene que haber un engaño, un truco… y le cuenta que todos los diablos científicos están investigando para desenmascarar esto, para encontrar dónde está la mentira, ya que es imposible que Dios ame de verdad a esos gusanos.

“Corazón Ardiente” narra la historia de Lupe Valdés, escritora de éxito que investiga las apariciones del Sagrado Corazón de Jesús en busca de inspiración para su próxima novela. Guiada por María, experta en misterios, Lupe descubrirá las revelaciones a Santa Margarita María de Alacoque y conocerá a santos, asesinos, exorcistas, papas, presidentes, conspiradores…, así como milagros y crímenes. Al hilo de su investigación, Lupe irá descubriendo también los secretos de su propio corazón, afligido por viejas heridas que necesitan ser sanadas.

El valor de la película radica en la sencilla trama donde la protagonista, bastante incrédula, va descubriendo a través de numerosos testimonios la devoción al Sagrado Corazón de Jesús e, igual que Óscar en la obra de teatro, se encuentra y se relaciona con el Señor y sobre todo en los diferentes testimonios reales (una treintena) o hechos históricos debidamente documentados.

Hablando de milagros. Una persona muy cercana, acude a su revisión semestral después de superar un cáncer de mama hace ya unos años. En la radiografía de tórax le ven por segunda vez una mancha en un pulmón y que ha crecido respecto a la revisión anterior. El diagnóstico “identifica aumento de atenuación del parénquima pulmonar, ya visible en estudio previo...” Se disparan las alarmas y urgentemente, en una semana se le hace un T.A.C. En estos ocho o diez días la familia reza la Novena al Sagrado Corazón de Jesús. Cuando acuden a recoger los resultados de T.A.C. al oncólogo, la mancha en el pulmón no aparece, solo unos micronódulos en otro lugar distinto del pulmón. Es decir, dos diagnósticos distintos con diez días de diferencia, pero del primero no queda rastro.

No necesito una comisión oficial de médicos y teólogos ni un certificado eclesial para saber que hemos sido bendecidos con un milagro obrado por el Sagrado Corazón de Jesús. La persona de la que hablo es mi mujer y los que rezamos, fuimos mis hijos y yo. Lo tenía muy claro, cristalino, pero la película me abrió los ojos un poco más. Ahí dejo mi testimonio.

“El Corazón de Jesús es el símbolo por excelencia de la misericordia de Dios; pero no es un símbolo imaginario, es un símbolo real, que representa el centro, la fuente de la que ha brotado la salvación para la humanidad entera” (Papa Francisco).

Empecé hablando de confiar en un Dios flaco, desnudo, herido y crucificado… pues sí: SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN VOS CONFÍO.

Modificado por última vez el Martes, 07 Abril 2020 22:44
Alberto Cañas

Mi blog "Desde mi clase de reli" 

Diplomado en profesorado de EGB, en la especialidad de educación especial/pedagogía terapéutica. Profesor de religión y moral católica. Casado y padre de 4 hijos.

Alberto Cañas es autor, editor y responsable del Blog Desde mi clase de reli, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

 

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