Viernes, 15 Mayo 2020 00:00

La realidad es la que es

Escrito por
Valorar este artículo
(13 votos)

Siempre me ha llamado la atención las viviendas norteamericanas que aparecen en películas, series o realities (me entretienen esos en los que se restauran o reconstruyen casas). Casas de 400 metros cuadrados, con unas cocinas en las que cabría mi piso. Y ¿qué decir de los dormitorios? Y ¿de las habitaciones de los chicos? Enormes.

En estas, caben una cama de matrimonio, un escritorio de despacho con sillón con ruedas, dos sillones y una mesita, vitrina para trofeos, estanterías para maquetas, un armario vestidor donde caben escondidos cinco niños y un extraterrestre, ordenador, televisión, equipo de música…, y a veces cuarto de baño.  Y cada hijo tiene el suyo, porque como Johnny comparta cuatro con Billy el drama está servido. Y aparentemente son familias normales, como las nuestras, no de Beverly Hills. 

En España, vivimos en pisos de 80 – 100 metros cuadrados los más afortunados, con dos o tres dormitorios. Uno, generalmente el más grande, para el matrimonio, y otros dos más pequeños (de unos 12 metros cuadrados) donde cabe una cama (pequeña), litera, o similar, si los chicos comparten cuarto, una mesa de estudio, no muy grande y un armario empotrado para la ropa de temporada. Y el ordenador, si lo hay, en el salón, donde aconsejan los orientadores familiares y donde los arquitectos han puesto las tomas, cajas, enchufes y cableado para tal fin. Hablo de familias de clase media, que viven, por ejemplo, en uno de los nuevos PAUS de Madrid y no en La Moraleja.

Parece ser que nuestras autoridades y administraciones educativas, e incluso las direcciones de algunos centros educativos, confunden ambas realidades cuando pretenden que los chicos, debido al confinamiento por la pandemia del coronavirus, reciban clases por videoconferencia (en el mismo horario y con las mismas sesiones que las clases presenciales), o recibir las tareas según la asignatura que toque en cada hora y enviarlas al finalizar la sesión, o la cantidad de tareas online, visualización de tutoriales, videos, trabajos en los que es necesario imprimir…

Pero la realidad es la que es. 

Las casas son como ya he descrito, al igual que  los medios informáticos disponibles y, donde no hay, no se puede sacar.

En los hogares españoles normalmente hay un ordenador, en bastantes casos obsoletos, que no admiten más programas, actualizaciones y lo necesario para videoconferencias, descargas de libros electrónicos, distintas plataformas de educación, etc. A veces, hay un segundo ordenador, pero es el de empresa de uno de los padres, o el de alguno de los hijos ya universitarios (pero este, mejor ni olerlo, como si no existiera, vamos).

Más raro es encontrar, en una casa, una impresora y con escáner, más aún. 

Sí hay alguna tablet o ipod, pero no son suficientes para lo que se pretende que sea el estudio telemático a distancia.

Tampoco los españoles tenemos una gran formación en informática, medios digitales o telemáticos. La gran mayoría saben lo justo para navegar en internet, manejarse en las redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter...) o escribir un texto en Word o hacer una presentación en PowerPoint. Cierto que hay personas que en su trabajo usan medios informáticos, pero muchos de ellos utilizan programas muy concretos, que manejan de forma mecánica, y cuando surge un problema, para eso está el consultor informático.

Así mismo, las redes wifi tampoco están dando resultados al nivel esperado, teniendo en cuenta la publicidad que hacen las compañías telefónicas y lo que cobran. 

Ni siquiera la plataforma educativa de la Comunidad de Madrid, Educamadrid, con su cloud, aula virtual, recursos varios o correo institucional, funciona. Tiene tantos usuarios que está prácticamente todo el día colapsada, funciona a ratos o “se cae” como dicen los jóvenes. Y esto no solo afecta a los profesores, sino a las familias y a los alumnos de todos los niveles, de la educación pública madrileña.

La realidad es la que es.

Testimonios de madres y padres en internet, redes sociales, lo que me cuentan mis amigos, lo que me escriben padres de mis alumnos y mi propia experiencia como padre y profesor, avalan que esto no funciona. Y no solo eso, sino que altera la convivencia familiar.

Los problemas de convivencia sobrevienen cuando los padres tienen que teletrabajar, los chicos necesitan el ordenador para sus tareas telemáticas o para saber sus trabajos, la videoconferencia de uno, las claves y contraseñas para no sé qué editorial que ofrece unos libros digitales gratis, imprimir la tarea del pequeño, miles de correos de las plataformas de los colegios de los chicos, las dudas del otro… Todos quieren cumplir con sus obligaciones…Entonces la familia colapsa: discusiones, reproches, gritos, sentimientos de culpabilidad… Todo esto unido a la angustia, agobio, presión e incertidumbre del momento que vivimos: familiares enfermos, ERTES, muertes de seres queridos, etc.

Hay tantas situaciones diferentes como familias hay en este país. Y dentro de cada familia cada persona también es distinta y necesita cosas diferentes. Me consta que el esfuerzo que están haciendo las familias es titánico, unas veces comprando los recursos que pueden permitirse y otras a base de ingenio, que a los españoles nunca nos ha faltado.

Y si todas las familias tienen sus problemas, la “palma” se la lleva las exóticas, extravagantes, pintorescas, extintas, incomprendidas y vilipendiadas, pero siempre extraordinarias familias numerosas. Si una familia con dos hijos tiene los problemas mencionados, pueden imaginar lo que puede ser en una familia de cuatro, cinco o seis hijos.

La tozuda realidad, es la que es.

Por mucho que las autoridades se empeñen desde su posición de poder y privilegios, las administraciones no sean realistas y, lo más triste, que las direcciones de ciertos colegios (muchos de ellos religiosos) obliguen a sus alumnos a llevar la jornada escolar por videoconferencia…. lo cierto es que la realidad es la que es y no se puede cambiar.

Modificado por última vez el Viernes, 15 Mayo 2020 10:45
Alberto Cañas

Mi blog "Desde mi clase de reli" 

Diplomado en profesorado de EGB, en la especialidad de educación especial/pedagogía terapéutica. Profesor de religión y moral católica. Casado y padre de 4 hijos.

Alberto Cañas es autor, editor y responsable del Blog Desde mi clase de reli, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

 

https://www.infofamilialibre.com/index.php/alberto-canas