Martes, 30 Marzo 2021 00:00

Tiempos oscuros...

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“Tiempos oscuros y difíciles nos aguardan. Pronto deberemos elegir entre lo que es correcto y lo que es fácil”. Albus Dumbledore (“Harry Potter y el cáliz de fuego”).

No es que sea un entusiasta de la saga Harry Potter, pero lo que dice el director de Hogwarts parece profético y señala directamente lo que se nos avecina.

De momento hemos vivido una cuaresma, cuanto menos, rara, con una imposición de la ceniza en silencio y en lugar de hacer la cruz en la frente - cabeza del fiel, parecía que el sacerdote estaba salpimentando un guiso. Igualmente pasa con la Semana Santa, sin procesiones, con un Domingo de Ramos descafeinado, sin Hora Santa y Vigilia Pascual a media tarde, debido a una pandemia a la que no se ve el final, por muchas vacunas que nos prometan.

Rara y preocupante, también, por la situación de la Iglesia. A la falta de vocaciones, al descenso de fieles en las iglesias, de matrimonios, bautizos y otras prácticas sacramentales, sumémosle la división entre los católicos y, lo más grave, entre los obispos, sucesores de los apóstoles. Huele a cisma, ¡Dios no lo quiera!

El problema viene rondando desde hace unos años en el seno de la Iglesia alemana: sacerdocio femenino, permitir la comunión a los protestantes, matrimonio entre homosexuales… entre otros asuntos contrarios a nuestra Fe y a la Tradición, reflejo de la sociedad de hoy: feminismo radical, leyes LGTBI, falso ecumenismo…

En plena cuaresma, la Congregación para la Doctrina de la Fe publica un documento (un “responsum” refrendado por el Papa) en el que se niega tajantemente, como no podía ser de otra manera, la posibilidad de bendecir las uniones homosexuales. El escrito vaticano explica que la Iglesia “no bendice ni puede bendecir el pecado: bendice al hombre pecador, para que se reconozca como parte de su designio de amor y se deje cambiar por Él”. La Iglesia “no dispone, ni puede disponer, del poder para bendecir uniones de personas del mismo sexo”.

Y, entonces, salta la triste y dolorosa noticia de que cientos de sacerdotes alemanes y austriacos se rebelan contra el Vaticano porque seguirán bendiciendo uniones homosexuales. Y aún peor, el obispo de Amberes, Monseñor Johan Bonny, ha declarado en la prensa (Standaard), que siente vergüenza de la Iglesia por la negativa por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe a que se bendigan uniones homosexuales y pide disculpas por ello.

Pero aún hay más, otro obispo, el de Essen, Monseñor Overbeck, declara públicamente que “necesitamos una nueva visión de la homosexualidad, seria y respetuosa” y afirma que “hay que entender la tradición a la luz de los tiempos actuales” . Sin comentarios.

Esto en la vieja Europa, pero no crean que el Nuevo Mundo está mucho mejor. 

A raíz de las elecciones presidenciales en USA, los obispos norteamericanos quedaron “divididos” entre los que apoyaban al “católico” Biden y Kamala Harris, y los que no. Entre los primeros, el obispo Mark Seitz de la ciudad fronteriza de El Paso, Texas, el obispo John Stowe de Lexington, Kentucky, o el arzobispo de Los Ángeles, José Gómez, que, si no apoyó la candidatura, fue criticado por felicitarle. Entre los segundos, el obispo Joseph Strickland de Tyler, Texas, el obispo Richard Stika de Knoxville, Tennessee, el obispo Thomas Tobin de Providence, Rhode Island, o el arzobispo Joseph Naumann de Kansas City. Los primeros movidos por la inmigración, ecología – cambio climático, desigualdad racial. Los segundos, en contra del aborto, moral sexual, etc.

No solo esto. Según John Gehring, director del programa católico de una red de clérigos con sede en Washington llamada Faith in Public Life: “Los obispos de EE.UU. ya varían en sus puntos de vista sobre el Papa Francisco, con algunos escépticos de sus exhortaciones sobre temas como el cambio climático y la justicia social. Es importante evitar que las últimas revelaciones del Informe McCarrick dividan aún más a la iglesia de EE.UU....”.

Se supone que los obispos son los sucesores de los apóstoles y son los garantes de la fe del pueblo de Dios. Por eso, sus públicas discrepancias con la Doctrina de la Fe y entre ellos, son asunto gravísimo que afecta muy seriamente al pueblo de Dios.

Para más “inri”, que diría mi difunta madre, en España se ha aprobado la ley de la eutanasia en pro de ¿la libertad? y de ¿los derechos fundamentales? y debido al ¿gran debate social suscitado? Igual que ocurrió con la ley del aborto, y que ocurrirá, si el Señor no lo remedia, con una ampliación de este hasta el mismísimo momento del nacimiento.

Y, vuelvo con Albus Dumbledore, llega el momento de elegir entre lo fácil, lo políticamente correcto, lo que dictan los medios de comunicación… o lo correcto de verdad. Llega la hora de posicionarnos sin tibiezas. Ya no vale una reflexión ligera frente a decisiones graves como a la hora de votar en unas elecciones. Como dice el P. Santiago Martín (Franciscanos de María) en su canal de Youtube “Actualidad comentada”, un católico no puede votar opciones políticas o candidatos que apoyen de una manera u otra el aborto, la eutanasia… por mucho que se declaren católicos como Biden. 

Debemos incrementar nuestra oración y la participación en los Sacramentos, sobre todo en la Penitencia y la Eucaristía. Rezar por el Papa, los obispos y, en general, por todos los pastores de la Iglesia. A lo mejor, esta vez, como ya ha ocurrido en la historia de nuestra Iglesia, el rebaño salve a los pastores. 

No olviden que somos “la sal de la tierra” y que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. 

"Qui habet aures, audiat".

Alberto Cañas

Mi blog "Desde mi clase de reli" 

Diplomado en profesorado de EGB, en la especialidad de educación especial/pedagogía terapéutica. Profesor de religión y moral católica. Casado y padre de 4 hijos.

Alberto Cañas es autor, editor y responsable del Blog Desde mi clase de reli, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

 

https://www.infofamilialibre.com/index.php/alberto-canas
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