Martes, 09 Noviembre 2021 13:49

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Hay noticias que se entienden mejor juntas, hay otras que se complementan, unas veces una noticia explica otra o la justifica, o como decía mi madre “las malas noticias siempre vienen del brazo”.

La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) ha elaborado un informe sobre la confianza que los ciudadanos tienen de diversas instituciones a partir de una encuesta a mil personas de entre 18 y 75 años, lo que hace que la muestra no sea muy representativa, pero con resultados curiosos.

Después de la pandemia la institución más valorada es el Sistema público de salud, creo que merecidamente. En segundo lugar, la Policía Nacional. En tercer lugar, el Ejército. El cuarto, sorprendentemente, el Sistema educativo público debido también al trabajo desarrollado por los profesores durante el confinamiento… y así se valora hasta veinte instituciones, entre las que no podía faltar la Iglesia, que, por cierto, no sale muy bien parada, pues si es de las más conocidas, es la peor valorada, con un 3,81 de valoración. Es decir, nos conocen, pero no se fían de nosotros, y hablo en plural porque todos somos Iglesia. No se fían a pesar de ser los más solidarios (Cáritas sin ir más lejos), los primeros en acoger emigrantes, de tener infinidad de residencias de ancianos, hospitales, colegios, comedores sociales, albergues…

Tal vez esa pérdida de confianza radique en que la Iglesia apuesta por ser lo que no debe ser o hacer lo que no debe hacer: una ONG más, una institución politizada (nacionalista, independentista, marxista), globalista, feminista, ecologista, indigenista, inclusiva, mundana, laxa, tibia, confusa…

Tal vez hemos perdido el norte. El mandato de Nuestro Señor Jesucristo antes de ascender a los cielos está claro, cristalino: “Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos»” (Mt 28, 18- 20).

Al hilo de esto viene como anillo al dedo la segunda noticia: la C.E.E. publica el borrador del nuevo currículo de Religión y Moral Católica, de acuerdo con la LOMLOE.

Toda nueva ley educativa trae cambios: aparecen nuevas asignaturas y desaparecen otras. El tiempo dedicado a cada asignatura se ajusta según la relevancia que obtenga la susodicha en la ley de turno. Cambia la terminología y aparecen nuevos “palabros”: competencias, estándares, rúbricas… Se aprovecha para dar nuevos enfoques a las asignaturas: más teóricas o prácticas, o en Religión se pasó en la ley anterior de un enfoque bíblico-histórico a uno más eclesial. Pero hay contenidos y objetivos que no pueden cambiar demasiado, apenas retocarlos, o recolocarlos a lo largo del currículo poco más, o si no, la asignatura pierde su esencia, su espíritu, su ser.

En mis casi treinta años de profesor de Religión y Moral Católica siempre pensé, y sigo pensando, que el gran objetivo de esta asignatura era que los alumnos obtuvieran una primera síntesis de la Fe, es decir que conocieran la Historia de la Salvación, la Revelación de Dios a los hombres y el anuncio del Kerygma, en un constante diálogo fe- cultura del que emanan los valores del cristianismo.

De esta manera, a modo de ejemplo, los objetivos generales de la etapa de Educación Primaria, de la Ley actual, se resumen en estos cinco:
- El fin primordial del proyecto para toda la etapa es que los alumnos conozcan el amor de Dios, que se ha manifestado en Cristo Jesús.
- En segundo lugar, que los alumnos conozcan los modos concretos en que Dios ha hecho realidad este designio amoroso a lo largo de la historia.
- En tercer lugar, que los alumnos perciban que, con toda esta historia, las aspiraciones más profundas del ser humano quedan colmadas.
- En cuarto lugar, la actitud propia del creyente, y de quien piensa la fe (y de quien enseña o aprende la fe) es estar a la escucha de la palabra de Dios, y dejarse interpelar por lo que Dios quiere decirnos
- Y, por último, favorecer en todo momento la futura asimilación personal de la fe.

Estos objetivos se desarrollan en estos cuatro bloques de contenidos:
- El sentido religioso del hombre   
- La revelación: Dios interviene en la historia
- Jesucristo, cumplimiento de la Historia de la Salvación   
- Permanencia de Jesucristo en la historia: la Iglesia.

Pero ahora, la C.E.E. (Conferencia Episcopal Española) propone una asignatura de Religión Católica conforme a los parámetros del Nuevo Orden Mundial y la agenda 2030.

Algunos ejemplos en Educación Infantil:
- Competencia 1 : Descubrir, desarrollar y expresar la identidad personal a través del conocimiento de su cuerpo y desarrollo de sus capacidades afectivas y cualidades, mediante la identificación de modelos de personas significativas y figuras bíblicas, para adquirir autonomía en sus actividades cotidianas y hábitos básicos de relación.

- Com
petencia 2: Reconocer, experimentar y apreciar la socialización en la construcción de una vida en relación con el entorno, desarrollando habilidades sociales y actitudes de respeto, a través de la escucha y comprensión de narraciones bíblicas, para promover valores de la vida en comunidad y contribuir así a la fraternidad humana.

En Educación Primaria:
- Competencia 2: Descubrir, reconocer y estimar la dimensión socio-emocional expresada en la participación en diferentes estructuras de pertenencia, desarrollando destrezas y actitudes sociales teniendo en cuenta algunos principios generales de la ética cristiana, para la mejora de la convivencia y la sostenibilidad del planeta.

En E.S.O.:
- Competencia específica 2: Valorar la condición relacional del ser humano, desarrollando destrezas y actitudes sociales orientadas a la mejora de la convivencia teniendo en cuenta el magisterio social de la Iglesia, para aprender a vivir con otros y contribuir a la fraternidad universal y la sostenibilidad del planeta.

El problema de estos borradores es que parten de un enfoque que no es religioso. La asignatura pierde todo su fundamento. Se habla de las criaturas y no del Creador. Una asignatura de Religión con un currículo sin Dios y en el que no aparecen palabras como redención, pecado, conversión, o sacramentos. En opinión de Antonio Espíldora  “se abandonan las grandes preguntas sobre Dios y su relación con el hombre para pasar a tratar  a dar respuestas para solucionar problemas coyunturales (…) Lo importante es qué hacer, no el ser de las cosas.”

Así el currículo se desarrolla entre la ideología de género (feminismo, LGTBI+), la teología de liberación marxista, inmigración, ecologismo (ecoteología), ecumenismo (sincretismo religioso), fraternidad universal, Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS)… todo envuelto en un lenguaje inclusivo. Lo que les decía Agenda 2030 y NOM.

El currículo viene a decir que si quieres lograr estos objetivos (vida saludable, cuidado de la casa común, los ODS, los DDHH, la fraternidad, la erradicación de la pobreza, la igualdad de géneros…) y si eres católico pueden servirte de ayuda algunas figuras o relatos bíblicos.

Esto es lo que proponen los borradores, repito, elaborados por la C.E.E. ¿Por qué?¿Para qué? ¿Con qué propósito? Lo ignoro. Tal vez si el currículo fuera católico de verdad pudiera no ser admitido por el Gobierno. A lo mejor se busca una asignatura en la que puedan asistir todo tipo de alumnos. Acaso negociar una situación digna de la asignatura en el desarrollo de la LOMLOE… Pero solo son hipótesis.

¿Qué va a pasar? Tampoco lo sé, pero no soy optimista. Muchos profesores de Religión ignoran estas cosas, otros están en estas ideologías, algunos inocentemente confían en los obispos y señalan las encíclicas del Papa como inspiradoras de estos borradores.

Y a la estela de la última hipótesis señada, la tercera noticia que ha aparecido mientras escribo el presente artículo: “Los obispos españoles lamentan el estado en el que queda la asignatura de Religión. Nota a raíz de los proyectos de decretos de enseñanzas mínimas.” Entre otras cosas se denuncia que no haya alternativa a la asignatura de Religión y la reducción del horario lectivo.

Me viene a la mente dos citas bíblicas:
- “Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia.” (Mt 6, 33-34)
- “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hch 5, 29)

Recemos por la Iglesia, por el Papa, los obispos, y por los profesores de Religión, que falta nos hace. Nuestra Santísima Madre escuche nuestras súplicas.

Modificado por última vez el Martes, 09 Noviembre 2021 14:38
Alberto Cañas

Mi blog "Desde mi clase de reli" 

Diplomado en profesorado de EGB, en la especialidad de educación especial/pedagogía terapéutica. Profesor de religión y moral católica. Casado y padre de 4 hijos.

Alberto Cañas es autor, editor y responsable del Blog Desde mi clase de reli, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

 

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