Martes, 11 Enero 2022 17:37

Neocatólico

Escrito por
Valorar este artículo
(12 votos)

Cuando en alguna ocasión me preguntan si soy cristiano yo contesto con aquella muletilla de los autores del Siglo de Oro: “cristiano y cristiano viejo”, y si insisten “¿católico?” añado “apostólico y romano” con marcado acento castizo. Pero al margen de la anécdota o de la ocurrencia en las respuestas es una pregunta que me hace reflexionar ¿Qué soy? ¿Dónde estoy (en la Iglesia)? Podría quedarme en eso: cristiano y católico, pero no sería honrado. En mis artículos (en todos, pero en los últimos particularmente)  me he ido sincerando con ustedes, mis lectores, y, unas veces de forma más velada y otras más abierta, he hablado de mi fe y de mi relación con la Iglesia.

Evidentemente mi fe ha ido creciendo y evolucionando con el tiempo, con la oración, la práctica sacramental y con la formación que he ido recibiendo a lo largo de mi vida: de las procesiones de Semana Santa con el Gran Poder y la Macarena a la adoración al Santísimo, de los cursos por obligación a los cursos de Teología totalmente voluntarios con los Padres Dominicos, de la Misa dominical a la diaria…

Tengo amigos y conocidos en diversos movimientos o grupos eclesiales Acción Católica, Opus Dei, Camino Neocatecumenal, Cursillos de Cristiandad, Hogar de la Madre… pero no he encontrado en ellos mi vocación, aunque reconozco el valor de sus carismas y su utilidad en la Iglesia.

Pero no me refiero a “esa” situación. Voy un poco más allá. A veces no me siento en plena comunión con la Iglesia porque no comparto, ni comprendo algunas posturas de la jerarquía. Aunque rezo por la Iglesia, por el Papa y demás pastores todos los días, hay algo en mi interior, un desasosiego, que no me da paz. Simplemente, porque amo a la Iglesia, porque soy Iglesia y sufro con lo que oigo, leo y percibo.

En estas tesituras andaba, cuando cayó en mis manos un gran artículo de Miguel Ángel Quintana Paz, filósofo que actualmente dirige académicamente el Instituto Superior de Sociología, Economía y Política (ISSEP), publicado en The Objective, titulado “Rojipardos, neocatólicos y nuevos conservadores: qué piensa la nueva derecha en España”.

El artículo consta de una introducción y de tres partes que coinciden con los tres enunciados del título.

Cuando leí la parte en la que analiza la Iglesia en España, bajo el epígrafe “Neocatólicos”, me vi totalmente identificado.

El citado apartado de dicho artículo comienza con este acertado análisis:
 “Hay un trauma que atraviesa a nuestra jerarquía católica en las últimas cinco décadas. No es, contra lo que pudiera parecer, el trauma de haber sido masacrados por la izquierda durante nuestra guerra civil hará más de 80 años. Es el trauma de haberse lanzado en brazos del otro bando para protegerse. Desde el pontificado de Pablo VI y su hombre en España, el cardenal Tarancón, la Iglesia parece penar de continuo por haber apoyado al católico Francisco Franco (…) Esa clave explica nuestro catolicismo reciente”.

Continúa:
“Pero algo se está moviendo hoy nuevo. No en el escalafón del cardenalato, es cierto, donde el arzobispo de Barcelona sigue tuiteando para que no tiremos bolsas al mar y sigue celebrando cada jornada mundial que marque la ONU. O donde su homólogo madrileño apoya el 8-M. No nos referimos tampoco al jefe de todos ellos, un papa que se entrevista con Jordi Évole (sin citar a Dios ni una sola vez) y Yolanda Díaz (para hablar de «la reforma laboral»)” (…).
(…)“Hay una nueva ola de pensadores que no se resigna a que el catolicismo se refugie en los colegios concertados y los salones parroquiales. Es lo que hemos llamado neocatólicos”. (…)

Algunas de las características de los neocatólicos señaladas por Quintana:
- “Este grupo no defiende algo así como hacer obligatoria la fe al resto de sus compatriotas. Poco sabría de cristianismo quien pretendiera hacer de la fe, un don, algo imperativo”.

- “Hay todo tipo de personas. Los hay que llevan toda la vida en grupos eclesiales; los hay que viven la religión de forma más recogida. Los hay de misa diaria; los hay que se han metido en catequesis para confirmarse o, incluso, bautizarse, pues su familia no se lo facilitó. Hay quien aprecia más en el legado cristiano sus riquezas estéticas; hay quien anda apasionado sobre todo por sus cumbres en lo intelectual”.

-
“Más o menos creyentes, mejores o peores feligreses, todos están convencidos de algo: es buena la forma de vida católica, la Catholic way of life. Y España no puede entenderse sin esa herencia. Los católicos han conservado un sentido de la vida que merece preservarse. Un modo de tratar al otro como persona (…); un respeto de la pluralidad (…); un gusto por las fiestas y los ritos que nos acomunan; una civilización inmensa, en suma, que como todo lo precioso se debe conservar”.

-
Preocupados por los problemas sociales, “que al fin y al cabo recoge la Doctrina Social de la Iglesia. Pero no creen, a diferencia de sus mayores, que la mentalidad progre sea una buena aliada para tales empeños. Atrás quedaron ya los tiempos de los curas obreros: en un mundo, el actual, donde cada vez cuesta más vivir lo sagrado, los decrecientes sacerdotes que nos van quedando bastante tienen con celebrar lo divino”  (…) , “prefieren un clero que, en vez de Greta Thunberg o la reforma laboral, les recuerde que «cercano está Dios».”

-
“No son, pues, meapilas (de hecho, alguno compartirá en Twitter memes poco ecuménicos de las cruzadas), pero tampoco activistas que se tomen la Iglesia como una ONG más”.

- “Son simplemente intelectuales cautivados por la potencia de las catedrales medievales, de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, de los poemas de San Juan de la Cruz y la personalidad de Santa Teresa de Ávila”.

- “Creen que todo eso ayuda a darle sentido a la vida, en tiempos de ansiolíticos y suicidios. Y por ello se resisten a cortar los vínculos con todo lo que ha sido la Cristiandad”.

Pues va a resultar que me encuentro entre los neocatólicos, y sospecho que mis amigos Carlos, Juan, Mª Elena y otros muchos, aunque no sean conscientes de ello, también. Es un alivio saber que mis reflexiones, dudas e inquietudes no son exclusivas, que hay más personas que sienten y piensan lo mismo. Que hay algo que se mueve en la Iglesia, y estoy convencido que es por obra del Espíritu Santo.

De cualquier modo, neocatólicos o no, sigamos rezando por la Iglesia, por el Papa y todos los pastores que cuidan de ella.

Modificado por última vez el Jueves, 13 Enero 2022 10:39
Alberto Cañas

Mi blog "Desde mi clase de reli" 

Diplomado en profesorado de EGB, en la especialidad de educación especial/pedagogía terapéutica. Profesor de religión y moral católica. Casado y padre de 4 hijos.

Alberto Cañas es autor, editor y responsable del Blog Desde mi clase de reli, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

 

https://www.infofamilialibre.com/index.php/alberto-canas