Imprimir esta página
Jueves, 30 Junio 2022 21:58

Los "patejas"

Escrito por
Valorar este artículo
(8 votos)

Decía mi abuelo, la persona más elegante que he conocido, que había que vestir según la ocasión, que no era lo mismo la ropa para ir a pasear al Retiro que para ir al teatro. Argumentaba que, por ejemplo, los músicos de una orquesta vestían elegantemente (frac, esmoquin o chaqué) por respeto al público que asistía al concierto y, que el público debía vestir en consonancia, en señal de respeto a los profesores de la orquesta. 

Así, mis padres nos educaron a vestir según las circunstancias con más o menos elegancia. Si acudíamos al médico nos ponían de “punta en blanco” y el doctor, a su vez, nos recibía con una reluciente bata blanca bajo la que se adivinaba una camisa y corbata impecables.

Lo mismo ocurría con los dependientes o encargados de tiendas, personal de banca, representantes de comercio (como mi padre, siempre elegantísimo), profesores (modelos para los alumnos)… Al bien vestir se le añadía ir adecuadamente aseados, peinados y afeitados (en el caso de los varones) Cuestión de educación y respeto.

Pero de esto ya queda poco o nada. En el mundo del comercio solo los empleados de El Corte Inglés siguen vistiendo como los “horteras” (en el término exacto de la palabra  “dependiente de comercio, especialmente a principios del siglo XX”), lo cual se agradece.

Y en los centros educativos… ¿Qué les puedo decir? Un colegio, como ya he escrito muchas veces, es el reflejo de la sociedad en todo, en esto también. Las nuevas generaciones de maestros no dan importancia al bien vestir. No son conscientes de que son modelo para los alumnos. Y así, encontramos profesores, que, al llegar el calor, visten pantalones cortos y zapatillas de lonas sin calcetines, por supuesto. Alumnas que, durante todo el curso, a pesar del frío del invierno, van enseñando el ombligo y con unos pantalones cortos y ajustados, totalmente inadecuados para un colegio. ¡Claro en la pública! ¿no?, me dirán. Pues sí, pero en los concertados con uniforme, las niñas, como las compañeras de mis hijos, llevan la falda tan corta que van enseñando las bragas, a pesar de la insistencia del profesorado. Lo mismo en Primaria, que en E.S.O., donde los chicos llevan los pantalones más caídos que Cantinflas enseñando los calzoncillos, como en la universidad. Como anécdota les puedo contar que en una graduación universitaria donde la etiqueta y el protocolo se presupone, graduados calzaban zapatillas de deporte y vestían camisetas debajo de su chaqueta al modo “Miami Vice” y entre los asistentes al acto no faltaron los pantalones cortos y los “náuticos” sin calcetines, claro. Un dato: universidad privadísima.

“En todas las casas se cuecen habas y en la mía a calderadas” que diría mi madre.

Hemos “perdido el oremus”, hasta el punto de que tampoco cuidamos nuestra indumentaria para asistir a la iglesia.

No defenderé el “traje del domingo”, que conocemos por películas y que yo nunca tuve. Se trata y esa es la cuestión de fondo, el vestir con decoro cuando asistimos a la iglesia a celebrar un Sacramento, no solo en las bodas.

Y aquí aparecen los “patejas”. Denomino sarcástica y cariñosamente “patejas” a los señores, de todas las edades, que llegando los meses de calor van a Misa con pantalón corto (multibolsillos), “náuticos” o zapatillas de loneta sin calcetines, evidentemente, y polo o camiseta. Pero no solo para asistir a la Eucaristía como un fiel más, no. También para proclamar la Palabra de Dios desde el ambón, servir al Altar e incluso siendo ministros extraordinarios de la Eucaristía.

Denomínenme carca, ultracatólico o cualquier otro apelativo cariñoso o no tanto, pero pienso que no es correcto entrar en la iglesia con pantalones cortos, ni hombres, ni mujeres. Ni que las niñas, jóvenes y no tan jóvenes luzcan shorts ajustadísimos,  tops que dejan el abdomen al aire o camisetas de tirantes con escotes imposibles, estupendos para pasear o ir a la playa.

En la Basílica de San Pedro en el Vaticano, a los turistas, ya no para escuchar Misa, sino solo como visitantes, ataviados de esta guisa no les dejan entrar si no se cubren, lo que hace que crezca el negocio de los puestos de alrededor donde venden toda clase de pañuelos, pashminas, camisetas, etc.

Y no crean que me gustaría volver a la época preconciliar donde las mujeres, en toda Europa, debían entrar a la iglesia con manga por debajo del codo y falda por debajo de la rodilla y velo. No, no es eso. Repito una vez más, es sentido común, respeto, educación y decoro.

No somos conscientes de que, en la iglesia, que es un lugar sagrado, se encuentra presente Jesucristo reservado en el Santísimo Sacramento, en el Sagrario, que se va a volver hacer presente en el momento de la Consagración. A la iglesia vamos a encontrarnos con el Señor, a darle culto, a orar, a adorar a Dios.

¿Qué hace calor? Pues ofrecemos ese mínimo sacrificio al Señor ¡Qué menos! O le damos al abanico o al pai – pai. 

Y ¿alguien dice algo? Nadie. Yo tampoco, lo reconozco. Y me consta, porque me lo han manifestado, que hay sacerdotes que les pone “enfermos” estas cosas, pero tampoco dicen nada (por respeto, prudencia…). Solo conozco el caso de un sacerdote en Sangenjo, que, ante la cantidad de fieles, casi todos turistas, pidió si había alguna persona que fuese ministro extraordinario de la Eucaristía para ayudarle a repartir la Comunión. Y salió un “patejas”. El sacerdote, con todo respeto, le dijo que no venía vestido adecuadamente para ello.

“Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?” (Mt 22, 11-12)

Ciertamente la exégesis de esta cita evangélica es otra, pero tiene que hacernos pensar.

¡Si mi abuelo levantara la cabeza!

Alberto Cañas

Mi blog "Desde mi clase de reli" 

Diplomado en profesorado de EGB, en la especialidad de educación especial/pedagogía terapéutica. Profesor de religión y moral católica. Casado y padre de 4 hijos.

Alberto Cañas es autor, editor y responsable del Blog Desde mi clase de reli, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

 

https://www.infofamilialibre.com/index.php/alberto-canas

Lo último de Alberto Cañas

Artículos relacionados