Viernes, 02 Octubre 2020 00:00

¿Adulterio? ¡No, gracias!

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Este Cambio de Agujas es un testimonio de una tremenda actualidad. Juan Quero y Elena Merino viven en Segovia (España) y son hoy marido y mujer. El 7 de enero de 2017 sellaron con su sí, a los pies del altar, la alianza matrimonial que les hacía una sola carne para siempre. Pero su camino no ha sido para nada fácil. Cuando se conocieron, uno y otro habían pasado ya por el altar y habían sufrido el fracaso de esa relación. Tras dos años conviviendo, el testimonio de una persona que vivía en castidad esperando la sentencia de su proceso de nulidad, les removió interiormente. Nacho les dijo: “Yo no me juego la vida eterna”. Y ellos empezaron a pensar: “A ver, a ver, ¿qué pasa aquí? ¿Qué estoy haciendo con mi vida? A ver si me la estoy jugando…”

Durante tres años, Juan y Elena han vivido en castidad, sostenidos por la gracia de Dios que se derramaba sobre ellos en el sacramento de la confesión y de la Eucaristía. No se sienten super héroes por haber vivido tres años en castidad. Lo que sí que tienen claro es que, si tuvieran que repetirlo, lo repetirían, porque no se puede hacer daño a alguien que amas, y el pecado –en concreto, en ellos, el pecado de adulterio- daña a tu pareja, a la que amas, y daña al Señor, al que debes amar también.

Testimonio impactante que toca temas tan importantes como:
-    El sacramento del Matrimonio;
-    La indisolubilidad matrimonial;
-    El daño del pecado, especialmente del adulterio;
-    La castidad al servicio de la purificación del amor.

¿Te parece interesante? Pues aún hay mucho más… ¿Por qué no pruebas a ver este testimonio con otras personas? Pueden ser miembros de tu familia, amigos, jóvenes de catequesis, grupos de matrimonios… Reflexionando juntos, seguro que encontráis mucha luz para vuestras vidas. Sigue estos pasos:

1.- Introduce el testimonio de Juan y Elena con la ayuda del texto que acabas de leer en la síntesis.
2.- A través de este link (pincha aquí para ver el video) accede al testimonio de Juan y Elena en el programa Cambio de Agujas. Escucha con atención todo lo que este magnífico matrimonio tiene que contarte.
3.- Si te viene bien, puedes acceder a un resumen escrito del testimonio de Juan y Elena en este link (link al texto).
4.- A continuación, te ofrecemos un artículo con el título “Reflexionando” sobre este testimonio. Úsalo para introducir las preguntas que hemos preparado para que puedas seguir reflexionando.

REFLEXIONANDO:
Y “Cambio de Agujas” sigue su recorrido “a toda máquina”, conduciendo a sus telespectadores por el camino de la santidad. Esta vez, dirige la locomotora un matrimonio instalado en Segovia, Juan y Elena, que comparten un testimonio de vida en común nada despreciable .

Si quieres saber más sobre el adulterio, la nulidad, y el sacramento del matrimonio… ¡Este es tu programa!

Unas cuantas mentes calenturientas pretenden construir un mundo a su antojo, una sociedad  que rompa con los valores tradicionales que han sido su fundamento y sin los cuales se desmorona. Con una propaganda demoledora, a través de los medios de comunicación, nos han hecho creer que lo tradicional es algo pasado de moda, carca y que huele a moho. Y que lo “actual”, lo que se lleva, lo moderno, es lo único que vale. Se han olvidado de que no hay nada nuevo bajo el sol.

Uno de estos  valores tradicionales a los que se está atacando es la familia, y se atenta contra ella desde su raíz, el matrimonio. Se ha hecho todo lo posible para que hombre y mujer se perciban como enemigos en la misma casa. Una falsificación del auténtico feminismo ha llevado a la mujer a rechazar su rol de esposa y madre, considerando ambas cosas como un menoscabo a su personal desarrollo. Nada más lejos de la realidad porque, tanto el hombre como la mujer, se auto realizan en la donación del propio ser desde su feminidad o masculinidad -según corresponda- y poniendo al servicio de la familia las cualidades que le son propias por ser hombre o mujer.

Por otro lado, se está luchando contra todo lo que es permanente, y se ha sumido al ser humano en un miedo infantiloide a todo lo que es compromiso, estabilidad y fidelidad. El divorcio es el  “solucionalotodo” de una mentalidad inmadura incapaz de mantenerse firme en la batalla. Y nos empujan para que, ante las dificultades en el trabajo, los estudios, la amistad, el matrimonio o la familia nos “divorciemos”.

En la fidelidad a la palabra dada, al compromiso establecido, y a una relación de un amor verdadero que no dice hoy sí y mañana no, se han construido millones de familias “tradicionales” (no hay otras), que han dado a la sociedad ciudadanos equilibrados de la mejor calidad. Y esto porque el mejor garante para un crecimiento sano a todos los niveles, es un ambiente familiar donde el niño y el joven se sientan seguros del amor que sus padres se tienen entre sí, y del amor que sus padres les tienen a ellos.

El  Sacramento del Matrimonio es para siempre. Por disposición del mismo Dios, y por exigencia de la esencia de esta clase de relación. No admite divorcio. Jesús fue muy claro en esto cuando los discípulos le preguntaron si le era a un hombre lícito divorciarse de su mujer. Y agrega que cuando un hombre deja a su legítima mujer y convive con otra comete adulterio, lo mismo que la mujer cuando se une a otro hombre que no es su esposo (Cfr. Mt 19, 3-9).

La Iglesia no puede dar el divorcio a ningún matrimonio, porque el matrimonio es indisoluble. Lo que sí puede hacer es declarar que nunca hubo matrimonio, es esto a lo que se le llama nulidad. Es decir, que a la hora de contraer el supuesto matrimonio, hubo una serie de circunstancias que hicieron inválido ese sacramento. Y cuando esto se demuestra, la persona puede contraer matrimonio, porque anteriormente no lo hubo.

En la afirmación que hace San Pablo a los Corintios nombra el adulterio como uno de los pecados que excluyen, si no hay arrepentimiento con un propósito de enmienda, del Reino de los Cielos. (Cfr. I Cor 6, 9-11)

Persistir en este estado excluye a la persona de la absolución sacramental y de la recepción de la Eucaristía. San Juan Pablo II en Familiaris Consorcio afirma: “La Iglesia, no obstante, fundamentándose en la Sagrada Escritura, reafirma su praxis de no admitir a la comunión Eucarística a los divorciados que se «casan» otra vez. Son ellos los que no pueden ser admitidos dado que su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía. Hay además otro motivo pastoral: si se admitieran estas personas a la Eucaristía, los fieles serían inducidos a error y confusión acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio”.

“Yo no me juego la vida eterna”, fue la expresión que un amigo le dijo a Juan y que sacudió fuertemente su conciencia. Hasta tal punto que Juan y Elena decidieron vivir como hermanos, en la misma casa, hasta que  la Iglesia diese un veredicto a sus procesos de nulidad.

En una situación así, para volver al estado de gracia, solo hay dos soluciones: la separación de la persona con la que se vive en adulterio o, si hay serios motivos por los que es conveniente seguir bajo el mismo techo, vivir en castidad. Esto es lo que hicieron Juan y Elena, dispuestos a vivir así para siempre por un bien mayor: su unión con Dios y su salvación.

Nuestros protagonistas afirman que no se puede negar que vivir en castidad, de este modo, es difícil, pero no es  imposible si se ponen los medios para ello, medios espirituales y materiales. Y lo cierto es que se han convertido en un ejemplo para otras uniones y para sus propios hijos, que han entendido la importancia de hacer bien las cosas desde el principio, y la centralidad que tiene que tener una auténtica relación con Dios en la vida del ser humano.

Preguntas para que pienses:
- Reflexiona sobre: “El futuro de la humanidad se fragua en la familia”.
- ¿La gravedad del pecado depende de la propia conciencia?
- ¿Qué diferencia hay entre nulidad y divorcio?
- ¿Cómo argumentarías en contra de esta afirmación?: ”La bondad o maldad de una acción no viene dada por una ley universal e inmutable sino que se determina por la situación anímica o circunstancial en que el individuo se halle”.

Hna. Estela Morales

Hna. Estela Morales, SHM. Hija de Dios y cristiana. Misterio para mí, y desconocida para ti.

Me gusta estar con mi Amigo, el silencio, la vida sencilla junto a mis hermanas, contemplar la naturaleza, leer, las zapatillas con remiendos y la pasta con mucho tomate, y chorizo si hay.

No va conmigo : La Masonería, la imposición arbitraria, el autoritarismo, los ordenadores, los móviles, perder un partido de balonmano, y tener un blog en una página web

Admiro a los cristianos perseguidos, a las madres, a los que son como niños, a los que aman sin condiciones, a los que saben dominarse, a los paracaidistas, a la buena de Valeria, una enamorada de Dios  que con solo quince años consiguió llegar a la meta y a alguno más …

https://www.infofamilialibre.com/index.php/hna-estela-morales

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