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Viernes, 26 Marzo 2021 00:00

Aquel que se salva sabe

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Hoy vamos a profundizar en el primer programa de un nuevo bloque temático de la serie “Marcando el Norte” que lleva por título: “Aquel que se salva sabe” y que, haciéndose eco de la conocida coplilla popular, se introduce en uno de los más importantes interrogantes de toda la historia de la humanidad: ¿Por qué existo? ¿Qué tengo que hacer con mi vida?

Don Javier Paredes, Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá de Henares, trae en esta ocasión como invitado al Padre Rafael Alonso Reymundo, Catedrático de Geografía e Historia y fundador de la Asociación Pública Internacional de Fieles “Hogar de la Madre”. Juntos tratarán de dar respuesta a esa gran pregunta que el joven rico planteó a Jesús por los caminos de Galilea, y que surge de nuevo en el corazón de cada ser humano: “Entonces, ¿qué tengo que hacer yo para ganar la vida eterna?” 

En el primer programa de este bloque, el Padre Rafael Alonso abre la conversación sobre cómo alcanzar la salvación poniendo ante nuestros ojos la gran cuestión: el reconocimiento de que “El Señor es mi Señor”, y ese Señor es Dios, que estableció una alianza con su pueblo Israel y le entregó las tablas de la ley. Y hace una invitación importante: “Que cada uno mire hacia dentro de sí, para descubrir si Dios tiene algo que decirle hoy”.

En este link pueden seguir el primer capítulo de “Aquel que se salva sabe”:

“La ciencia más acabada 

es que el hombre en gracia acabe. 

Que al final de la jornada, 

aquel que se salva, sabe; 

y el que no, no sabe nada”.

Impactante programa que toca temas tan importantes como:

- el sentido de la vida humana; 

- la salvación del alma; 

- los Diez Mandamientos; 

- la importancia de reconocer o no que “El Señor es mi Señor;

- el sentido y la necesidad de la ley moral;

- medios de salvación;

- la felicidad;

- ley vs. libertad

¿Te parece interesante? Pues aún hay mucho más… ¿Por qué no pruebas a ver este programa con otras personas? Pueden ser miembros de tu familia, amigos, jóvenes de catequesis, grupos de matrimonios… Reflexionando juntos, seguro que encontráis mucha luz para vuestras vidas. Sigue estos pasos:

1.- Introduce el programa “Aquel que se salva sabe” con la ayuda del texto que acabas de leer en la introducción.

2.- A través de este link accede al programa “Aquel que se salva sabe”. Escucha con atención todo lo que Javier Paredes y el P. Rafael Alonso tienen que contarte. 

3.- A continuación te ofrecemos un artículo con el título “Reflexionando” sobre este programa. Úsalo para introducir las preguntas que hemos preparado para que puedas seguir reflexionando.

Reflexionando:

En esta nueva sesión de Marcando el Norte el presentador, Javier Paredes, dialoga con el Padre Rafael Alonso Reymundo, sobre el tema de los Diez Mandamientos. Desarrollarán esta importante cuestión a lo largo de siete episodios que pueden seguirse a través de este link.

Este Reflexionando se centra en el primer programa de esta serie sobre los Diez Mandamientos, que es una introducción que pone las bases para entender cuál es el sentido de esta Ley y qué finalidad tiene.

El cumplimiento de los Diez Mandamientos puede verse como una mera normativa externa, si no se entiende que el hombre tiene como finalidad en esta tierra la salvación, y para salvarse debe conocer lo que tiene que creer y lo que tiene que vivir, y poner los medios que le lleven a este fin glorioso.

En Marcos 10,17- 27 se nos cuenta la historia del joven rico. Un muchacho que se acercó a Jesús y le hizo la pregunta más inteligente que se puede hacer, y que está enraizada en muchos corazones, seguramente también en el tuyo… “¿Qué debo hacer para ganar la Vida Eterna?”

Jesús le respondió: “Cumple los mandamientos”. Y le fue diciendo algunos de ellos. Por tanto, es el mismo Jesucristo el que nos ha dicho que, para poder ir al Cielo, hay que cumplir los mandamientos, sin hacer recortes, sin pretender hacer una ley descafeinada que quite sabor y autenticidad a la Ley dada por Dios. ¿Mandamientos Light? No, gracias.

Los adolescentes en edad de serlo, y los que sin tener la edad parecen que se han afiliado a este grupo per secula seculorum, ven toda norma como un corsé del que hay que desembarazarse a toda costa. La palabras “norma”, “regla” y “ley” producen en ellos una especie de picazón y de grima. 

Los seres humanos no estamos obligados al cumplimiento de leyes que vayan contra la dignidad del ser humano, contra el bien y la verdad. Pero esto no puede hacernos pensar que todas las normas o leyes no sirven de nada, simplemente por serlo. Habrá que hacer un análisis y actuar en conciencia. Pero, en concreto, cuando hay rectitud de corazón es fácil ver que los Diez Mandamientos construyen al ser humano y a la sociedad. Imagínate un mundo donde todos cumpliésemos los Diez Mandamientos. El resultado sería una humanidad con mucha más confianza, menos temores y muy feliz. Si te das cuenta, las mayores tragedias de esta vida suceden porque no cumplimos los Diez Mandamientos.

Los Mandamientos tienen su fundamento en la ley natural, impresa por Dios en el alma de cada hombre. Por eso obligan a todos los hombres de todos los pueblos, y son valederos para todos los tiempos, constituyendo el fundamento de toda moral individual y social.

Conviene repasar estos puntos del Catecismo de la Iglesia Católica que nos explican que si bien la ley natural está presente en el corazón de cada ser humano, “en la situación actual” en que nuestra conciencia e incluso nuestra inteligencia, se encuentran oscurecidas por el pecado, el Señor quiso – de alguna manera – poner por escrito esa ley natural, para facilitarnos su conocimiento y su cumplimiento.

Catecismo de la Iglesia Católica 1956: “La ley natural, presente en el corazón de todo hombre y establecida por la razón, es universal en sus preceptos, y su autoridad se extiende a todos los hombres. Expresa la dignidad de la persona y determina la base de sus derechos y sus deberes fundamentales”.

Catecismo de la Iglesia Católica 1960: “Los preceptos de la ley natural no son percibidos por todos, sin dificultad, con firme certeza y sin mezcla alguna de error. En la situación actual, la gracia y la revelación son necesarias al hombre pecador para que las verdades religiosas y morales puedan ser conocidas “de todos y sin dificultad, con una firme certeza y sin mezcla de error” (Concilio Vaticano I:  DS 3005; Pío XII, enc. Humani generis: DS 3876). La ley natural proporciona a la Ley revelada y a la gracia un cimiento preparado por Dios y armonizado con la obra del Espíritu”.

Por si fuera poco, esta ley natural inscrita en nuestros corazones, ha sido también revelada por el mismo Dios de una manera positiva, transmitiéndoselos a su pueblo Israel a través de Moisés (Cfr Ex. 20; Ex. 32,15; Ex. 34,1). Dios se ha comprometido a ser Dios de ese pueblo -con lo que eso significa de grandeza, protección y bendición- a cambio de que este pueblo cumpla los Mandamientos y se mantenga, por este cumplimiento, unido a Dios.

No podemos ver esta Ley como un obstáculo para la realización de nuestra libertad. Todo lo contrario. Las cosas no son malas porque Dios las prohíbe, sino que las prohíbe porque son malas. Dios, que es nuestro Creador, sabe perfectamente lo que daña al alma, lo que es malo para el ser humano y le impide llegar al Cielo porque le arrebata la vida de la Gracia.

Dios nos ha hecho el regalo de indicarnos cuál es el camino de la felicidad y de la salvación: esto es lo que son los Diez mandamientos.

El gran impedimento para ver esto es la soberbia, el orgullo. No aceptamos que Dios nos diga lo que está bien y lo que está mal. Actuando así, cerramos los ojos a la evidencia de que Dios ve todo en su verdad, sin equivocación ninguna y que, por el contrario, nosotros nos equivocamos muchas veces al juzgar las cosas, y caemos en el error.

Cumplir los mandamientos es hacer justicia. La justicia es la virtud por la cual se da a cada uno lo que merece. La dignidad de Dios y la dignidad del ser humano merecen un trato en conformidad a esta dignidad. Por eso, el Decálogo se estructura en dos grupos. Los tres primeros mandamientos hacen referencia a nuestra relación con Dios, y los siete siguientes a nuestra relación con el prójimo. 

Un día, un maestro de la ley le preguntó a Jesús que cuál era el primer mandamiento, y este le respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerza, y al prójimo como a ti mismo” (Mt. 22, 34-40). Así sintetiza Jesús los Mandamientos porque, en realidad, estos son una expresión del amor que debemos tener a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Solo una relación de amor con Dios pone de manifiesto su grandeza, solo una relación de amor con el prójimo, y hacia uno mismo, defiende y expresa  la dignidad del ser humano.

Para que compartas:

- Comenta la siguiente expresión del Salmo 18: ”La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma”

- ¿Qué valores trascendentales defienden los Mandamientos?

- ¿Qué diferencia hay entre ética y moral?

- ¿Qué Mandamientos crees que cuesta más vivir en la sociedad actual?

- ¿Qué nos puede ayudar a vivir según los Mandamientos?

- ¿Para que estamos los seres humanos sobre la faz de la tierra? ¿Cuál es el sentido de nuestra vida?

Hna. Estela Morales

Hna. Estela Morales, SHM. Hija de Dios y cristiana. Misterio para mí, y desconocida para ti.

Me gusta estar con mi Amigo, el silencio, la vida sencilla junto a mis hermanas, contemplar la naturaleza, leer, las zapatillas con remiendos y la pasta con mucho tomate, y chorizo si hay.

No va conmigo : La Masonería, la imposición arbitraria, el autoritarismo, los ordenadores, los móviles, perder un partido de balonmano, y tener un blog en una página web

Admiro a los cristianos perseguidos, a las madres, a los que son como niños, a los que aman sin condiciones, a los que saben dominarse, a los paracaidistas, a la buena de Valeria, una enamorada de Dios  que con solo quince años consiguió llegar a la meta y a alguno más …

https://www.infofamilialibre.com/index.php/hna-estela-morales

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