Martes, 22 Marzo 2022 00:00

Una rebelde salvada por un embarazo inesperado

Escrito por Hna. Estela Morales

Faith Tomaszycki nació en una familia católica donde trataron de inculcarle unos valores cristianos que ella nunca llegó a hacer suyos. Fue violentada por un familiar siendo una niña y arrastró siempre esas heridas. Al entrar en la adolescencia comenzó a caer más y más en el mundo de la impureza. Trataba de luchar, pero las tentaciones la superaban y su vida se fue complicando cada vez más. Llegó un momento en que sus padres la pusieron en la alternativa: o cambiaba de vida o se iba de casa. Escogió irse de casa. Poco después descubrió que estaba embarazada.

Al ver el símbolo positivo en la prueba de embarazo comprendió que su vida tenía que cambiar: ya no era solo su alma la que estaba en juego, ahora sus decisiones ponían en juego la salvación de su propio hijo. La ayuda de sus padres en esos momentos se convirtió en una revelación de la misericordia de Dios, sobre todo cuando comenzó a descubrir la doble vida del padre de su hijo.

Testimonio impactante que toca temas tan importantes como:

- el milagro de la conversión

- el valor sagrado de la vida humana

- el aborto no es un recurso válido ante un embarazo inesperado

- la importancia de transmitir una educación cristiana a los hijos, sobre todo con el ejemplo

- la importancia de las decisiones y vida espiritual de una persona de cara a la salvación de sus hijos

- las consecuencias desastrosas que provoca un uso desordenado de la sexualidad

- la necesidad de hacer un buen noviazgo, en castidad, como preparación al matrimonio, y las consecuencias de no hacerlo.

¿Te parece interesante? Pues aún hay mucho más… ¿Por qué no pruebas a ver este testimonio con otras personas? Pueden ser miembros de tu familia, amigos, jóvenes de catequesis, grupos de matrimonios… Reflexionando juntos, seguro que encontráis mucha luz para vuestras vidas. Sigue estos pasos:

1.- Introduce el testimonio de Faith con la ayuda del texto que acabas de leer en la síntesis.
2.- A través de este link accede al testimonio de Faith Tomaszycki en el programa Cambio de Agujas. Escucha con atención todo lo que Faith tiene que contarte. 
3.- Si te viene bien, puedes acceder a un resumen escrito del testimonio de Faith Tomaszycki.
4.- Más abajo te ofrecemos un artículo con el título “Reflexionando” sobre este testimonio. Úsalo para introducir las preguntas que hemos preparado para que puedas seguir reflexionando.

Reflexionando:
Esta vez, en Cambio de Agujas nos encontramos con una asombrosa experiencia de la Misericordia de Dios. ¡Pero no solo eso! El testimonio de nuestra protagonista, Faith Tomaszycki, toca temas tan interesantes como el punto de vista que puede tener un adolescente sobre la educación que está recibiendo, las consecuencias desastrosas que provoca  un uso desordenado de la sexualidad, la negativa a ver el aborto como un recurso válido ante un embarazo inesperado, la importancia de haber sido educado en un ambiente de valores humanos y religiosos…

Faith nació hace veintinueve años en Jacksonville (Florida), en el seno de una familia realmente católica. Como tal, creció en el marco de la fe y enseñanzas del catolicismo. Pero se encontró con un problema: no hizo suyo todo esto. Veía lo que sus padres le enseñaban como algo ajeno a ella, algo impuesto que no terminaba de asumir como propio. Aún así, la semilla sembrada por sus padres, sirvió después para subsanar los fallos cometidos por Faith durante su adolescencia y juventud.

Todo padre y toda madre tienen la responsabilidad de inculcar a sus hijos los valores humanos y religiosos, aunque parezca que se está arando en el mar, y que los hijos tiran por la borda todo lo que se les enseña para su bien. Cuando se siembra, antes o después, se puede recoger el fruto. El problema  llega a ser realmente grave cuando no hay nadie que eche la semilla. Entonces, ¿cómo va a fructificar?

La educación de los hijos es una labor que puede resultar tediosa, sobre todo en momentos en que los hijos, siendo adolescentes, piensan que sus padres no hacen más que ponerles reglas y fastidiarles la vida. Se vuelven rebeldes y cambia la visión que tenían sobre sus progenitores, los cuales pasan de ser superhéroes a ser la Bruja de Narnia o, en el mejor de los casos, trogloditas incapaces de entender a la juventud actual.

Pero no hay que rendirse, la educación de los hijos, es una tarea de los padres de la cual no les es lícito desertar, pues forma parte de su vocación.

Introducir a los hijos en el mundo natural y social que les rodea, pero sobre todo en el mundo sobrenatural, que es todavía más real porque tiene dimensiones eternas, es el mejor legado que puede hacerse a los hijos. Es además una labor de la que un día se tendrá que dar cuentas a Aquel que les concedió colaborar con Él en la transmisión de la vida. Una vida que tiene que apreciarse como un don y como una responsabilidad.

En este testimonio, constatamos además que la auténtica educación no se transmite solo con palabras sino sobre todo a través del ejemplo. Ella aprendió de sus padres y de su vida familiar lo que es una auténtica familia, el papel de cada miembro, las virtudes en las que ésta puede desarrollarse y madurar. El educando necesita de un modelo, que a menudo es el propio educador.

Gracias a los valores y al apoyo recibido en el seno familiar, Faith se negó a considerar siquiera la posibilidad del aborto - asesinato de un inocente - como un recurso válido, para quitarse un problema de encima y eximir responsabilidades propias.

Ha aprendido a llamar las cosas por su nombre, y sabe que interrupción voluntaria del embarazo no es otra cosa que el homicidio del propio hijo. No sirve manipular el lenguaje, ni tampoco autoconvencerse de la veracidad de teorías pseudocientíficas que, cerrando los ojos a toda evidencia genética, pretenden manipular afirmando que lo engendrado no es todavía un ser humano.

No sirve tampoco ante la propia conciencia el que un acto así sea calificado como “legal” o “derecho de la mujer” por una humanidad que es la menos humanitaria de todos los tiempos. La mujer que aborta sufre el síndrome postaborto, que la recuerda constantemente la maldad de este acto y que no hay ninguna razón que lo justifique.

Ante un hecho así, solo queda volverse al Señor y pedirle el perdón y la paz, que será restituida en el alma a través de una buena confesión en las condiciones que marca la Iglesia para este tipo de casos. “La misericordia de Dios no tiene fin”.

Preguntas para la reflexión:

- ¿Piensas que en la actualidad los padres se ocupan de educar a sus hijos? ¿En qué se nota?
- ¿Cómo son los hijos de padres autoritarios? ¿Y los de padres permisivos?
- ¿Cuál crees que es la clave de una buena educación?
- ¿Has deseado tirar la toalla en la labor de educar a tus hijos? ¿Qué te ha ayudado a no hacerlo?
- ¿Qué lugar ocupa Dios en tu familia?
- ¿Conoces alguna persona que haya abortado? ¿Le ha afectado en algo?
- ¿Cómo se puede luchar contra el aborto?

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