Jueves, 23 Junio 2016 00:00

Sagrado Corazón de Jesús, te los confío

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- Oye Jorge, tú no me has entregado los trabajos del tercer trimestre… (es alumno de Bachillerato y ha entrado en clase antes que sus compañeros).
- NO, lo sé… ¡es que no tengo funda! (mientras habla, me extiende un conjunto de folios maltrechos, de forma descuidada y con desgana).


- Ya sabes que así no los tomo… (lo sabe, desde el primer día, pero aprovecha cualquier ocasión para desafiarme…).
- Pues yo no tengo funda ¡y no voy a molestarme para ir a comprarla!
- Entonces suspenderás el trimestre… (le digo, mientras contengo la ira que me provoca su actitud).
- Mi trabajo está aquí… ¡y si tú no lo quieres…! (me contesta intentando no ceder un ápice ante mi amenaza).
- No Jorge, no basta con que esté aquí y no me conformo con que lo tengas de cualquier forma… ¡ya lo sabes! Tú decides…si no te quieres molestar, has de asumir las consecuencias. Yo pongo las condiciones de entrega y a todos os exijo lo mismo. No haré una distinción contigo…

La discusión continúa mientras me siento invadida por una gran frustración e impotencia, y cuando creo que Jorge va a fastidiarse todo el curso porque tiene un mal día y ha decidido “no bajarse del burro”…me pide permiso para ir a buscar una funda y entregarme su cuaderno en condiciones.

¡Ay Señor! Los adolescentes son así…tremendamente irritantes, inconscientes, desafiantes a la vez que necesitados y débiles. Pueden llegar a ser imprevisibles, capaces de la mayor entrega y del más exasperante egoísmo. Viven en una montaña rusa emocional y hay que rezar mucho para no dejarse arrastrar por tanta emoción descontrolada.

El final de curso… ¡es lo que tiene! Nervios por doquier. Los chicos/as responsables porque se sienten agobiados por los exámenes; los desmotivados por la continuas regañinas que reciben de parte de sus padres y maestros; y los profesores porque, a la infinidad de tareas que piden reclamo de forma urgente, se nos añade la tensión de tener que “evaluar” a los alumnos/as, ¡a todos por igual!.

A mí, esto me produce “violencia” ¡y mucha!

Los conocimientos adquiridos resultan relativamente fáciles de evaluar, pero ¿cómo se evalúa a los chicos con dramas familiares, con familias rotas o incapaces de marcar unos objetivos claros en el sentir de su vida? ¿Qué puntuación se le da a una chica que dice que “viene al instituto a relajarse” porque en casa la tensión y la precariedad exigen de ella una responsabilidad que a cualquier niña de 13 años superaría?

Cuando yo era niña (hablo de unos 7, 8 o 9 años), mi maestra del colegio (a la que adoraba) nos enseñaba que, cuando pasásemos por delante de una Iglesia, le hiciéramos una visita (corta) al Señor “porque Él siempre nos estaba esperando y eso le gustaba mucho”.

Como ella lo decía, cada vez que pasaba por “El convento” (que así llamamos a la parroquia de mi zona), yo entraba para decirle “hola” a Jesús (las Iglesias siempre estaban abiertas…algo que echo mucho de menos). Supongo que pasaba por el Sagrario, pero mis pasos se dirigían (lo recuerdo vivamente) hacia una gran imagen del Sagrado Corazón de Jesús que, casi escondida y a oscuras, me atraía como un imán.

¡Veía a Jesús tan bello, tan dulce! Y su mirada me inundaba de paz. No sabía por qué, pero me agradaba contemplarlo y me fijaba en su corazón ardiendo en llamas y rodeado por una corona de espinas. El caso es que me intrigaba muchísimo.

Llegué a dibujarlo y todavía conservo el cuaderno donde lo plasmé.

Ya en la adolescencia, leí un libro sobre su significado y me enamoré de este Jesús que tanto me amaba.

Hoy, desearía transmitir a mis jóvenes alumnos, con el mismo ardor del corazón de Jesús, la alegría de su AMOR hacia cada uno de ellos. Su benevolencia, Su paciencia, Su gran misericordia.
A estas alturas de curso, cuando el cansancio hace mella, cuando me cuestiono si a Jesús le complace mi labor, mi dedicación y mis esfuerzos con estos chicos, prefiero dejar de mirarme a mí misma y CONTEMPLAR, DE NUEVO, SU MANO, QUE ME INDICA HACIA DONDE HE DE POSAR MI MIRADA. Y no es a mí, mi debilidad y mis carencias, sino hacia SU CORAZÓN. Su llameante y sufrido corazón.

Durante este mes de junio, ofrezcámosle el nuestro. Con todas las heridas, los vacíos, los lamentos y deseos que lo inundan. Unamos nuestro corazón al suyo. Visitémoslo en la Eucaristía, recibámoslo con Amor, ya que es el único camino para poder, después, desparramarlo por el mundo.

Un mundo que necesita DEL CORAZÓN DE DIOS, para aprender a amar, a servir, a comprender.

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN TI CONFÍO.

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, A TI TE LOS CONFÍO, A TODOS Y CADA UNO.

Mi Blog "Padres, adolescentes y esperanzas"

mercedeslucaSoy Merche Lucas Pérez, licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad de Salamanca, poseo un Máster en Teología y soy Doctora en Teología por la Universidad de Murcia. El título de mi tesis es: La misericordia en la diócesis de Cartagena (mujer, matrimonio, familia y parroquia).
Estoy casada y tengo dos hijos, y actualmente soy profesora en un Instituto de Secundaria de Murcia. Soy creyente y católica y es la fe de donde mana mi alegría y esperanza cada día.

https://www.infofamilialibre.com/index.php/blogs/padres-adolescentes-esperanzas