Miércoles, 21 Septiembre 2016 00:00

Hogares de amor

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Queridos lectores:

Este verano está siendo excepcional. Cuando dejamos nuestras vidas en manos de Dios, Él suele conducirnos por caminos que ni siquiera sospechábamos que podíamos transitar.

Después de realizar unas etapas del Camino de Santiago, decidí dedicar un tiempo de oración, reflexión y estudio en un monasterio, desconocido para mí hasta entonces, ubicado en Sotillo de la Adrada. Las monjas que lo habitan son de carisma agustiniano y la ACOGIDA constituye su primordial objetivo.

Esta acogida se palpa desde el mismo instante en el que cruzas la verja de entrada al recinto. El amor, la paz y la alegría inundan todos los poros de nuestra piel. Sus voces angelicales nos transportan (a todos), en los momentos de oración y Eucaristía, haciéndonos sentir que disfrutamos del mismo Paraíso. Esta sensación la hemos compartido los continuos peregrinos (de todo tipo) que pasan por allí. Familias enteras se sienten acogidas con mucha ternura, son servidas con alegría y tratadas con un mimo realmente exquisito. No es de extrañar que mi estudio y trabajo hayan cuadriplicado su efectividad en este remanso de paz.

Cerca del monasterio, a unos 20 minutos, se encuentra un pueblo llamado Navahondilla. Lo más singular de él, es el “trocito de Cielo” que lo habita: BASIDA. BASIDA es una familia. Una familia de personas que acogen y dedican su vida a otras personas a las que la vida y el mundo ha triturado el corazón y su dignidad.

Nos acercamos a pasar un día, ¡un día tan sólo con ellos! Y no creo haber tocado y visto la misericordia de Dios de un modo más palpable que allí. Nuestros ojos (fuimos tres mujeres) andaban desorbitados, no parpadeaban para no perder ni un instante en la contemplación del ejercicio del amor de unos hombres al servicio de otros. Los alimentan, lavan, cuidan, miman, educan….con una ternura que nos inflamaba el corazón. Yo imaginaba a la Madre Teresa de Calcuta junto a ellos, sonriendo.

Les veíamos curar sus heridas, sobre todo las del alma, con caricias de amor y miradas de compasión. Cristo mismo estaba siendo atendido ante nuestra atónita mirada. El corazón se nos salía del pecho. Una explosión de agradecimiento nos inundaba la garganta de emociones intensas. Nuestros ojos derramaban lágrimas de alegría. ¡El Cielo está aquí!, ¡ellos están en el Cielo!

En las pocas horas que pasamos, una de las chicas residentes nos agradecía nuestra presencia y clavaba su mirada en la nuestra, en silencio, muy en silencio, mientras nos sonreía.

¡Dios mío, perdónanos! Perdona todas nuestras quejas, perdona nuestras dudas, nuestras faltas de confianza. Señor, perdona ¡nuestra falta de amor! Qué indignos somos de tanta Misericordia, de tantas gracias. Lo tenemos todo y aun queremos más. Tenemos familias y nos quejamos, amigos y nos quejamos, un hogar y nos quejamos, comida, salud, un trabajo y no hacemos más que quejarnos. ¿Qué derecho tenemos?

 ¡Qué verano tan distinto! ¡Qué vacaciones tan inmerecidas! ¡Qué disfrute de PAZ y de AMOR, tan inexplicable! ¡Qué agradecida me siento! Os invito a vivir un verano distinto, unas vacaciones diferentes, dedicándole un tiempo al Señor, teniéndole en cuenta. No os arrepentiréis.

Quizás os está esperando EL CIELO donde menos creíais.

Mi Blog "Padres, adolescentes y esperanzas"

mercedeslucaSoy Merche Lucas Pérez, licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad de Salamanca, poseo un Máster en Teología y soy Doctora en Teología por la Universidad de Murcia. El título de mi tesis es: La misericordia en la diócesis de Cartagena (mujer, matrimonio, familia y parroquia).
Estoy casada y tengo dos hijos, y actualmente soy profesora en un Instituto de Secundaria de Murcia. Soy creyente y católica y es la fe de donde mana mi alegría y esperanza cada día.

https://www.infofamilialibre.com/index.php/blogs/padres-adolescentes-esperanzas
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