Lunes, 10 Abril 2017 00:00

Jubileo de Caravaca 2017

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Caravaca de la Cruz es un pueblo situado en el noroeste de la provincia de Murcia, y no sería distinto de  otros pueblos de la región a no ser por el tesoro que con tanta devoción conserva desde hace siglos.

Entre las causas que han motivado la concesión, cabe destacar un hecho religioso, cuya trascendencia se remonta a más de siete siglos en la historia de España, de la Región de Murcia y de Caravaca de la Cruz: la presencia de la Stma. y Vera Cruz en estas tierras desde el siglo XIII, cuyo origen oriental es harto comprobado y en la que la tradición religiosa y la fe cristiana considera depositadas varias astillas del “Lignum Crucis” en el que murió Jesucristo.

Este hecho ha supuesto el desarrollo, a lo largo de siete siglos, de un culto religioso enraizado en el seno de la fe cristiana y admitido por la Iglesia Católica, hasta el punto de asignársele por el Vaticano (siglo XVIII) el culto de “Latría”, equivalente al tributado al Santísimo Sacramento. 

Esta realidad transcendió los estrictos límites geográficos regionales, e incluso nacionales, convirtiéndose Caravaca en un punto neurálgico y de referencia religiosa, teniendo su máximo apogeo en los siglos XVI, XVII y XVIII, épocas en las que primó el verdadero carácter religioso de la Stma. y Vera Cruz frente a otros atribuidos con posterioridad de carácter esotérico.

La fe regenerada en torno a la Santa Reliquia propició, fundamentalmente en los siglos referidos  y aún con anterioridad, verdaderas corrientes de peregrinación hacia su Basílica-Santuario desde los más diversos puntos de la geografía española; hasta tal punto que ya en pleno siglo XVI se hallaba establecido un hospital en la localidad, el del Buen Suceso, con el fin fundamental de atender a los peregrinos.

La “aparición” del tesoro se remonta al año 1432-34  cuando el rey árabe, Ceyt-Abuceyt decide conocer qué era aquello de la Misa y quiere  asistir al oficio, pidiéndole a un clérigo que la celebre. A la hora de hacerlo éste aclara que sin una cruz no puede, y he ahí el milagro ( del que se tiene documentación): que fueron dos ángeles quienes bajaron ante el altar portando lo que hoy conocemos como  la VERA CRUZ. Esto ocasionó la conversión del rey musulmán al reconocer que eso de los cristianos era cosa santa.

Lo importante es constatar que los testimonios orales y el nombre específico de “Vera” relacionado con la Cruz, llegan hasta la misma época en que la tradición fija como fecha de la aparición. Los relatos empiezan en el mismo siglo XIII y su versión se hizo por escrito en el siglo XV. Entre los cristianos prisioneros estaba el sacerdote Ginés Pérez de Chirinos que, venido de Cuenca, predicaba el evangelio a la morisma.

El sayid interrogó a los cautivos sobre sus respectivos oficios. El sacerdote contestó que el suyo era decir la misa, suscitando la curiosidad e interés del musulmán, el cual dispuso lo necesario para presenciar dicho acto litúrgico. Traídos los ornamentos de tierras cristianas, empezó a celebrarse la liturgia en el salón principal del Alcázar. Al poco el sacerdote se detuvo y dijo que no podía continuar por faltar en el altar el símbolo de un crucifijo, sin el cual no se podía oficiar. Y fue al momento cuando, por la ventana del salón, dos ángeles transportaban un “lignum crucis” que depositaron en el altar, y así se pudo continuar la misa. Ante la maravillosa aparición, el sayid y toda la corte se bautizaron. Después se comprobó que la cruz era del patriarca de Jerusalén” (Texto D. Pedro Ballester Lorca).

Fue en febrero de 1998 , cuando Caravaca fue privilegiada con la concesión de un Año Jubilar Perpetuo en torno a la Stma y Vera Cruz, en un documento expedido por el Sumo Pontífice Juan Pablo II, a través de la Penitenciaria Apostólica de la Santa Sede.

La concesión de un “Año Santo” a perpetuidad, quinto en el mundo junto a los de Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela y Santo Toribio de Liébana ( Potes), supone la celebración de un Año Jubilar cada siete años y este año, 2017, lo es.

En nuestra comunidad, la Delegación de enseñanza religiosa, al inicio de cada curso, organiza un encuentro de alumnos destinados a los que cursan religión de los cursos 4ºESO y 1º de Bachillerato.

Yo, muy ilusionada, preparé a mis alumnos para participar en este encuentro. Fue una oportunidad para explicarles numerosas cuestiones que ellos desconocían: desde la existencia de la Vera Cruz en nuestra región, pasando por descubrirles qué es un jubileo, las indulgencias y las condiciones para ganarlas. Estuvimos trabajando estos temas y  yo creí, que si participábamos en el encuentro, al menos, no lo harían como turistas que contemplan un espectáculo sino que entenderían los actos que tuvieran lugar allí.

Al llegar, tras una breve peregrinación, el ambiente de júbilo y colorista les impresionó y, mientras nos daban la bienvenida, yo decidí ir a confesarme. Cuál fue mi sorpresa que un grupo de chicas decidieron acompañarme. Veneramos la Santa Cruz y , pacientemente, esperamos nuestro turno para recibir el sacramento de la penitencia. Mientras esperábamos, me contaban cómo se sentían y se mostraban culpables por no confesarse desde la primera comunión. Intentaba animarlas informándoles que Cristo las esperaba, no para juzgarlas sino para derramar sus gracias sobre ellas. Una a una fueron pasando por el confesionario. Terminaron y todas ellas sonreían. Yo me sentía feliz y daba gracias a la Madre por haberlas atraído hacia su Hijo. Os aseguro que, desde entonces, algunas de ellas no son las mismas. En clase, han mejorado su comportamiento e, incluso, sus notas. Quieren saber, conocer y se muestran interesadas por la fe.

Es una oportunidad para la Gracia y no os miento si os digo que ellas la han aprovechado. Soy testigo y lo sé.

A todos os invito a visitar y aprovechar todos los acontecimientos de Gracia que se nos ofrecen y a mi diócesis a confiar un poquito más en los jóvenes y en el Señor. Pido a nuestros hermanos sacerdotes que estén presentes en los confesionarios pues nunca se sabe cuándo el Señor les tocará el corazón. Hay que estar disponibles…y un sacerdote disponible para la confesión cuando hay 2000 o 3000 personas, denota cierta desconfianza.

Mi Blog "Padres, adolescentes y esperanzas"

mercedeslucaSoy Merche Lucas Pérez, licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad de Salamanca, poseo un Máster en Teología y soy Doctora en Teología por la Universidad de Murcia. El título de mi tesis es: La misericordia en la diócesis de Cartagena (mujer, matrimonio, familia y parroquia).
Estoy casada y tengo dos hijos, y actualmente soy profesora en un Instituto de Secundaria de Murcia. Soy creyente y católica y es la fe de donde mana mi alegría y esperanza cada día.

https://www.infofamilialibre.com/index.php/blogs/padres-adolescentes-esperanzas