Viernes, 30 Agosto 2019 10:05

Abrid las puertas para Cristo

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Como ya os he contado con anterioridad, para mí las vacaciones de verano vienen siendo un tiempo de reflexión y encuentro más intenso con Cristo y los hermanos. Fuera de la disciplina del horario laboral, encuentro la libertad para estar más atenta a mi entorno habitual y al conocimiento de personas ajenas y estilos de vida distintos al mío. Mi mente y mi corazón se predisponen a recibir todas las gracias que Jesús y María quieran derramar en mi vida durante el periodo estival porque os aseguro ¡que son muchas!

 Este año ha sido muy distinto. Los planes vacacionales se vieron trastocados (había puesto mucho énfasis en ellos) y aceptando la realidad, decidimos improvisar.

Nos pusimos en manos del Señor y confiamos en que El guiaría nuestros pasos a donde los tuviera que dirigir. Realizamos un viaje por las Castillas que resultó muy enriquecedor tanto a nivel cultural como personal. Descubrimos cuán hermosa son las tierras y las gentes castellanas y qué poso de espiritualidad tan profunda mana de sus pueblos y aldeas. La sencillez, cordialidad, la simplicidad…se ocultan en parajes escondidos con los que nos resultaba muy fácil conectar.

Culminamos nuestro periplo disfrutando de cinco días de paz en esta pequeña aldea llamada Garabandal, la cual se está convirtiendo en un destino familiar donde nos encontrarnos muy cerquita del Cielo y donde la presencia y experiencia de una intensa profundidad espiritual nos colman de plenitud y alegría. Nos encontramos con personas de países lejanos, a la vez que nos reencontramos con amigos casi vecinos. ¡Es hermoso lo que la Providencia es capaz de hacer en nuestras vidas cuando le damos carta blanca para hacerlo!

Tras alguna otra escapada ¡vuelta a casa y vuelta a la cotidiana realidad! Una realidad que oculta tantas gracias como las ya recibidas, pero que clama de dolor ante otra que se extiende lentamente como un cáncer sibilino y silencioso ante el que permanecemos impasibles. ¡UN GRAN NÚMERO DE IGLESIAS PARROQUIALES PERMANECEN CERRADAS…..POR VACACIONES!

¿Por vacaciones….por vacaciones…por vacaciones?

Pero ,¿es que Cristo se ha ido de los pueblos? ¿Es que nos ha dejado porque está veraneando y tomando el sol en la playa? ¿Está jugando al pádel, de crucero, de campamento? ¡Estoy segura que sí, que Cristo está en la playa, en las pistas de tenis, sobre y bajo el mar y con los jóvenes de campamento!, ¡pero es que también está aquí!

¡Está en el pueblo, en el mío, en el de al lado, en los demás y en la capital!, encerrado en iglesias que echan la llave y nos cierran las puertas porque nuestros sacerdotes “están cansados y necesitan irse”.

Sé que durante el curso escolar son muchas las actividades. Me consta que muchos de ellos se entregan hasta el extremo multiplicándose en un sinfín de tareas, pero habría que preguntar a Jesús si dejarlo oculto, inaccesible a quienes deseamos y anhelamos visitarlo, sobre todo, en vacaciones, se ajusta a sus deseos.

Sí, ya sé que somos pocos (a diario, es así), y ahora somos la mitad de pocos, pero Cristo daría su vida por uno sólo y la vida de Cristo no es nimia para que el número prevalezca sobre la decisión de cerrar las iglesias en verano.
Mis hermanas-abuelicas de misa, se quedan desangeladas, algunas, no tienen o no desean ir a otro lugar que no sea junto al Sagrario. Se adaptan a estos tiempos y los aceptan porque no tienen más remedio que hacerlo, pero la soledad de Cristo les duele y a mí también.

Uno de mis “hermanos de Misa”, extranjero en estas tierras, me abordó uno de esos días y extrañado me preguntaba que ¿cómo que no había Misa, cómo era posible toparse con la puerta cerrada de la Iglesia? Ni lo entendía ni lo podía creer. Me comentaba cómo había recibido la visita de un amigo sacerdote misionero y no creyó en este hecho hasta que no lo vio con sus propios ojos, ya que pensaba que no podía ser real contar con una iglesia y cerrarla a cal y canto.

La verdad es que existe un fuerte contraste en el Sur de España, en el Levante mediterráneo, con la Castilla que hemos visitado donde pueblitos pequeños  contaban con su celebración Eucarística casi a diario como si la estación estival no marcara “ningún antes o después”. Como si el centro de la vida permaneciese indeleble ante tanto devenir frenético y ocioso. Como si Cristo iluminara de tal modo sus vidas cotidianas que no necesitasen veranear. Y esto me dio esperanza.

En algún momento, volveremos a girar nuestras vidas a ese lugar ÚNICO donde reina el VERDADERO AMOR. Nos daremos cuenta que el SAGRARIO es el CIELO EN LA TIERRA y anhelaremos permanecer junto a Él para sentirnos verdaderamente amados, consolados y fortalecidos el máximo tiempo posible que dispongamos.

Es una pena que los hijos de Dios andemos tan despistados. Que escondamos “la PERLA PRECIOSA” de nuestras vidas bajo el anhelo de placeres momentáneos que nos dejarán más vacíos que antes de disfrutarlos. Pero ¡ahí está El!, impasible, esperándonos, anhelando nuestra compañía, mendigando nuestro amor.

¡Mi Cristo vivo!

El arde de amor por nosotros mientras nosotros le damos plantón y nos vamos de vacaciones…

Mi Blog "Padres, adolescentes y esperanzas"

mercedeslucaSoy Merche Lucas Pérez, licenciada en Ciencias Religiosas por la universidad de Salamanca, poseo un Máster en Teología por la Universidad de Murcia y estoy elaborando mi tesis doctoral cuyo tema central es la familia.
Estoy casada y tengo dos hijos y actualmente soy profesora en un Instituto de Secundaria de Murcia. Soy creyente y católica y es en la fe de donde mana mi alegría y esperanza  cada día.

https://www.infofamilialibre.com/index.php/blogs/padres-adolescentes-esperanzas