Viernes, 26 Junio 2020 00:00

Padres, sois responsables

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Pronto llegará el balance. Y no me refiero a “todos los balances” que podríamos hacer y otros que tendremos que hacer tarde o temprano, sino al más inmediato referente al “éxito o fracaso académico “ que , para muchos padres, supone el boletín de notas de final de curso.

El confinamiento, la adaptación  a los nuevos medios tecnológicos que hemos tenido que aprender a marchas forzadas todos los agentes implicados en la educación: docentes, alumnos y padres, ha sido realmente una locura que hemos ido controlado poco a poco, pero no sin verdaderos quebraderos de cabeza y noches de insomnio.

Lentamente aprendimos a manejar las distintas plataformas que se nos ofrecían para impartir clases y como medios de comunicación entre los implicados en el progreso académico (de alumnos e hijos).

Ahora que queda poco para el fin (no sabemos si momentáneo) de este impasse educativo, muchos son los interrogantes y las incertidumbres que nos agitan ante  un futuro que se nos presenta bastante incierto:

- ¿Realmente esta inesperada forma de “instruir” ha venido para quedarse?

- En caso afirmativo ¿cuál es el papel “humano” del docente?, es decir, ¿es suficiente comunicarnos a través de una pantalla para enseñar?

- ¿Nos planteamos un futuro de modelo educativo “deshumanizado”?

- ¿Qué repercusiones ha tenido en la dinámica familiar este modo de “violar la intimidad de hogar”? (tanto de alumnos como de profesores).

- ¿Cómo han vivido los padres la implicación diaria en la formación académica de sus hijos?

- ¿Qué hemos aprendido de todo ello?...

Estas y otras muchas preguntas pueden ayudarnos a vislumbrar el verdadero valor de la educación,  las debilidades de nuestro sistema educativo, el mérito de los docentes,  la importancia de trabajar de forma conjunta padres y profesores sin delegar en estos toda la responsabilidad formativa de los hijos.

He visto a docentes saturados (yo misma), olvidándose de ayudar a sus propios hijos en sus tareas escolares porque pasaban una cantidad ingente de horas atendiendo telemáticamente a los hijos de otros, esforzándose por ayudar, informar y guiar a sus alumnos ante un maremágnum de informaciones cruzadas que más que aclarar nos confundían a todos. Hemos acabado exhaustos, ansiosos y desbordados con la situación y, a la vez, sintiéndonos culpables si conseguíamos desconectar unas horas para atender las necesidades de la propia familia.

Docentes que comíamos a las 5 de la tarde cualquier cosa porque, en casa, todos estábamos conectados realizando teletrabajo, telestudio y con un ingente cantidad de exigencias y tareas que nos llevaban al olvido de nosotros mismos hipnotizados ante la pantalla del ordenador.

Pero también a padres agotados, hartos y enfadados con el mundo porque no podían, no sabían o no querían acompañar durante largas horas a sus retoños en los nuevos menesteres que les sorprendían, evidenciando su incapacidad para afrontar estos nuevos retos.

Y a todo esto, un sistema que  intenta camuflar “el aprobado general” con numerosos decretos y publicaciones que requieren de dos vidas paralelas para poderlas leer y asimilar.

Al parecer, los hay que se jactan de “lo bien que ha ido todo”, muy orgullosos  de su incapacidad. Desde  el poder político hasta  padres irresponsables a quienes lo único que ha preocupado es que el niño apruebe aunque haya hecho un garabato indescriptible y esto  ya sea para sumar estadísticas fantásticas o por ego paternal.

Pero también los hay que han aprendido a valorar a los profesores de sus hijos, que han pedido disculpas por la tardanza para ponerse al día en la sobreinformación que recibían, los que dan las gracias porque les repites varios correos explicándoles una y otra vez las tareas que no terminan de entender y aclarar a sus hijos.

Y hay muchos, muchos que han aprovechado la coyuntura para ENGAÑAR. Para enseñar a sus hijos a hacer trampas, para obtener resultados que ni en sueños ciertos alumnos están capacitados para alcanzar. Padres que han hecho los deberes a sus hijos en vez de inculcarles el valor del esfuerzo ,la constancia y la aceptación de sus límites,  que han intentado ocultar las deficiencias que sus profesores conocen, pero que ellos mismos no acaban de aceptar, condenando a sus hijos al fracaso postergado. O que han culpado a los maestros de la ineficiencia del sistema desterrando toda responsabilidad en otros que no sean los docentes como si estos no hubiesen puesto todos sus superpoderes a facilitarles la vida ocupándose de sus hijos sin molestarles a ellos.

Ha habido de todo.

El caso es que hemos de replantearnos los espacios, la ratio, el número de profesores por alumnos, los medios informáticos de los que disponemos, la capacidad de gestión, las infraestructuras familiares particulares, la nueva forma de relacionarnos y sobre todo LOS VALORES, los PRINCIPIOS sobre los que queremos sostener a las nuevas generaciones.

Permitidme ser REALISTA, ni optimista ni pesimista. La realidad, se impone, es lo único con lo que contamos.

Colorearla, difamarla, difuminarla, ocultarla, adaptarla a interpretaciones ideológicas absurdas e innecesarias, no consiguen deformarla, ES LA QUE ES. Podemos repetir una y mil veces que somos tan eficientes que los resultados han sido estupendos (seguro, que mejores que antes de la pandemia, os lo profetizo…), pero la mentira no se convierte en verdad por mucho que nos empeñemos. Eso sí, podemos no verla y decidir no querer aceptarla, seguir ciegos, pero explicadme en qué nos ayuda eso a mejorar el mundo, a construirlo de forma más humana y responsable.

Es nuestro futuro, es el futuro de nuestros hijos, de los vuestros. Sois los responsables de su educación, no deleguéis, no os lo creáis todo, ¡miradlos a ellos y sabréis qué está fallando!

Padres, ¡vuestros hijos os pertenecen!, no dejéis que los mangoneen.

Mi Blog "Padres, adolescentes y esperanzas"

mercedeslucaSoy Merche Lucas Pérez, licenciada en Ciencias Religiosas por la universidad de Salamanca, poseo un Máster en Teología por la Universidad de Murcia y estoy elaborando mi tesis doctoral cuyo tema central es la familia.
Estoy casada y tengo dos hijos y actualmente soy profesora en un Instituto de Secundaria de Murcia. Soy creyente y católica y es en la fe de donde mana mi alegría y esperanza  cada día.

https://www.infofamilialibre.com/index.php/blogs/padres-adolescentes-esperanzas