Viernes, 21 Agosto 2020 00:00

¿Vamos a vivir con miedo?

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¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!

Su Santidad San Juan Pablo II, desde el inicio de su Pontificado, nos instaba a no tener miedo y confiar en Cristo. Y ahora, en estos momentos y desde todas las instancias, se nos invita a lo contrario.

Debemos analizar los momentos presentes, discernir estos “nuevos tiempos” bajo la luz del Espíritu.

Creer todo lo que escuchamos es una necedad. Confiar en el “buenismo” de nuestros gobernantes, del criterio de los comunicadores que hasta la saciedad nos dejan entrever una acusación de culpabilidad velada a toda la población, es un error. Pensar que el mundo se mueve por criterios humanistas y altruistas es una ingenuidad…

Sólo Dios ha mostrado su Amor a la humanidad, sólo Él se entrega hasta la locura, sólo Él es la  luz, sólo Su Espíritu guía en LA VERDAD y nos regala Su Gracia. Sólo Él nos ha regalado una Madre que nos advierte de la necesidad de acercarnos a su Hijo y de Confiar en Él; también ella nos insiste en la necesidad de la penitencia, del ayuno y del sacrificio para purificar nuestras almas y la de nuestros contemporáneos.

Es hora de escuchar al Cielo. Vivimos tiempos de confusión, de mucha confusión. Andamos perdidos entre tanta “desinformación”, incertidumbres e inquietudes. Incluso, dentro de la misma Iglesia, encontramos actitudes que nos desconciertan: ¡Comunión en la mano de forma masificada y “casi impuesta”!, mascarillas a tropel, miedo, inseguridad, puertas cerradas… y ¡No, no es tiempo de cerrarse! Es tiempo de abrir de par en par las puertas a Cristo. De estar disponibles, de escuchar, de consolar, de acompañar, de clarificar. Sobre todo, DE ILUMINAR.

¿De verdad alguien piensa que una HOSTIA, EL CUERPO DE CRISTO, nos va a transmitir un virus? ¿Hasta ahí llega nuestra falta de fe? ¿Hasta aquí llega nuestra insolencia?

Perdonad si interpretáis mis palabras como un alegato de rebeldía, de verdad que no lo pretendo. Pero me resulta incomprensible con qué facilidad nos hemos adaptado a las nuevas imposiciones con criterios pura y únicamente humanos como si Dios no tuviese nada que decir.

¿Por qué cerramos las Iglesias? ¿Cuándo se ha escondido Dios del sufrimiento? ¿En qué momento decidimos que estábamos más seguros sin su Presencia?

Si decidimos “someternos e, incluso, anticiparnos a la necesidad de sentirnos seguros, a cualquier precio”; acabaremos por esclavizarnos a la voluntad de los poderes que “aseguran velar por nuestra seguridad”, vendiendo nuestra libertad a quienes nos la prometen.

Y no es lo que se nos pide a los cristianos. SEAMOS PRUDENTES, pero no nos dejemos dominar por el miedo, ya que lo único que conseguiremos es esclavizarnos a voluntades con criterios mundanos que no suelen ser los más consecuentes con la dignidad y libertad humanas.

La libertad está en juego. Sobre todo, la de nuestra alma.

Observo pueblos fantasmas donde las personas parecen esconderse de los demás. No hay vida, los niños no juegan en los parques y los comercios cierran. El futuro se nos presenta oscuro. La muerte acecha, nos sentimos desolados y débiles. ¿Hacia dónde mirar, cómo recobrar las fuerzas, la alegría, la esperanza?

Hay una cajita dorada que guarda el corazón del Rey del mundo. El Rey que nos promete su victoria. El REY que nos asegura cuidar de sus hijos. ¿No le vamos a creer?

¿NO LE VAMOS A VISITAR? ¿NO LE VAMOS A HABLAR?

¡HIJOS DE DIOS! Cristianos del mundo… ¡Estamos del lado del vencedor! ¡No temáis, Dios está con vosotros!

Sufrir, penar, carecer… son una parte mínima de la grandeza que nos espera.

ORAR, ORAR, ORAR. Es nuestra fuente de salvación, es nuestro poder, nuestra perseverancia, nuestra victoria.

De nada sirve lamentarse, quejarse o despotricar. Hagamos lo que DEBEMOS HACER. Unámonos más a Cristo, permanezcamos más tiempo a su lado, en su Presencia y Él nos dorará como los rayos de sol que no dañan, pero broncean. Y cuando se presente la ocasión, ¡Su Espíritu nos acompañará triunfando en nosotros!

Día a día, nos saturan con noticias alarmistas, datos confusos y mentiras, muchas mentiras que no alcanzamos a enumerar.

¡Estamos hartos del vapuleo mediático institucionalizado, de gobernantes ineptos y extravagantes, de la insensatez extrema y de la negligencia enfermiza! Nos encontramos hastiados del sinsentido e hipersensibilizados del aire contaminado; agobiados por el vacío de un futuro incierto; y coléricos con un presente que no esperábamos y nos pilló por sorpresa bastante alelados.

Es hora de mirar al Cielo y pedir clemencia. Es hora de acudir al Sagrario y arrodillarnos. Es hora de aceptar cuán miserables somos y reconocer cuánto mal hemos traído al mundo. Es hora de humillarnos, de pedir perdón, de reconocer que NADIE ES MÁS GRANDE QUE DIOS.

Es la hora de “la gran prueba”. La batalla entre EL BIEN Y EL MAL se encuentra en un punto álgido.

Al menos, pidamos LUZ para estar atentos y que la guerra nos pille despiertos.

Mi Blog "Padres, adolescentes y esperanzas"

mercedeslucaSoy Merche Lucas Pérez, licenciada en Ciencias Religiosas por la universidad de Salamanca, poseo un Máster en Teología por la Universidad de Murcia y estoy elaborando mi tesis doctoral cuyo tema central es la familia.
Estoy casada y tengo dos hijos y actualmente soy profesora en un Instituto de Secundaria de Murcia. Soy creyente y católica y es en la fe de donde mana mi alegría y esperanza  cada día.

https://www.infofamilialibre.com/index.php/blogs/padres-adolescentes-esperanzas
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