Viernes, 20 Noviembre 2020 00:00

La acción del Espíritu

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En estos tiempos, cualquiera diría que está todo perdido. Pareciera que el sinsentido está ganando la batalla de nuestra vida. Que el caos se está apoderando de ella. Que la mentira y la sinrazón han doblegado la sensatez. Que la juventud ha quedado subyugada de una ideología tan individualista, que la vida del ser humano anda a la deriva, sin rumbo.   

Pero no es así. La contemplación de lo pequeño nos descubre pequeños rayos de esperanza que iluminan el futuro más próximo y el más lejano. Nos ayudan a descubrir que no todo está perdido y que Dios no nos ha abandonado. Que Su Espíritu sopla en los corazones de muchos jóvenes que anhelan la verdad y buscan esperanza.

Nunca los he culpado. Ellos no eran responsables de la educación permisiva y acomodada que habían recibido. Una generación fruto del esfuerzo y sacrificio de la anterior, pero que llegó a creer que la buena posición y el bienestar solucionaban todos los interrogantes de la existencia y que ello les daba derecho a disfrutar de cualquier placer sin asumir las responsabilidades de las generaciones futuras. Ellos han sido el resultado de tanta necedad.

Sin embargo, son una generación destinada a protagonizar sucesos extraordinarios y únicos. Son el futuro de un cambio único e irreversible, de una toma de conciencia superior a sus precedentes ascendientes. ¡Ellos son únicos y maravillosos! Porque el Espíritu está haciendo su obra en ellos.

Ya hemos analizado, en otras ocasiones, los desajustes que esta pandemia ha traído a nuestras vidas y al mundo entero, pero es el momento de contemplar y hacernos conscientes de la OPORTUNIDAD que en estos momentos nos brindan.

De pronto y tras muchos años, descubro a muchos jóvenes preguntándose por el futuro. Cuestionándose la realidad que les ha tocado vivir y analizando los sucesos interrogándose por el sentido de todo ello. Los descubro dispuestos a escuchar buscando respuestas y haciendo las preguntas que les surge desde lo íntimo  de su corazón. ¡Están despertando y soy testigo de ello! 

Preguntan, escuchan, suspiran boquiabiertos porque su corazón les impulsa a buscar la verdad y ahora, obligados a parar, y ocultos tras mascarillas, sus miradas se han tornado más intensas y despiertas, mucho más atentas. 

Me han ayudado a redescubrir mi vocación docente y han renovado mi esperanza porque veo en ellos la acción del Espíritu Santo: suave, recóndita, escondida, silenciosa, pero poderosa e inminente.  

¡Ellos son el futuro porque ya son presente! La acción renovadora, la fuerza del poder de Dios, reclama almas anhelantes y sinceras que se dejen guiar, que se eleven hacia ideales más nobles, que descubran la grandeza de su espíritu, el origen de su destino como Hijos de Dios.    

Llevábamos demasiado tiempo alelados, somnolientos y aletargados, pero estos jóvenes han sido llamados a ser apóstoles de un nuevo tiempo. A ser guerreros en pro de una nueva humanidad. Ellos no lo saben todavía, pero escuchan la Voz de su Señor, que les guiará hacia el Bien y la Verdad.  

Aunque miedosos y titubeantes, Dios hará Su obra en ellos, el Espíritu los protegerá, la Verdad los guiará y Su fuerza los acompañará. Es el destino de los hijos de Dios, de los apóstoles de Cristo, de los soldados del Espíritu.  

Es tiempo de cambio, comienza una nueva era. La batalla entre el Bien y el Mal se encuentra en un punto álgido y creíamos estar solos. No, no es así, Cristo prometió acompañarnos hasta el Final de los Tiempos, aunque esos tiempos sean estos y nos hayan pillado ocupados en nuestras cosas y no lo viésemos venir.

 El despertar al deseo de un mundo mejor, el anhelo de una humanidad nueva y fraterna, el irrefrenable deseo de no conformarnos con una vida anodina  y segura que mata el ansia de libertad y grandeza del espíritu humano, se abre camino en los anhelos más íntimos de muchos jóvenes.  

Todo está dicho y anunciado aunque nunca nos ocupamos en reconocerlo, en observar las señales que nos indicaban que así no podíamos seguir, que nada estaba bien y que no nacimos para ignorarnos.

Pero ya es la hora, ya está bien, ha llegado el tiempo de despertar, de saber y actuar, de orar y clamar al Cielo, de reconocer la VERDAD de nuestro destino, de adorar al verdadero Dios y suplicar su ayuda, de vivir con esperanza pues una nueva generación está surgiendo. Soy testigo, cada día, de ello.

Nuestros jóvenes no quieren más mentiras. Están dispuestos a escuchar. Somos responsables de transmitirles la Verdad que recibimos. Somos hijos de Dios y esperan que se lo digamos.

Mi Blog "Padres, adolescentes y esperanzas"

mercedeslucaSoy Merche Lucas Pérez, licenciada en Ciencias Religiosas por la universidad de Salamanca, poseo un Máster en Teología por la Universidad de Murcia y estoy elaborando mi tesis doctoral cuyo tema central es la familia.
Estoy casada y tengo dos hijos y actualmente soy profesora en un Instituto de Secundaria de Murcia. Soy creyente y católica y es en la fe de donde mana mi alegría y esperanza  cada día.

https://www.infofamilialibre.com/index.php/blogs/padres-adolescentes-esperanzas
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