Martes, 27 Abril 2021 00:00

Salvar una vida

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Hace unos pocos meses, recibí un WhatsApp: “Por favor, recemos, una adolescente embarazada, está siendo presionada por sus padres para abortar, ella no quiere….” Este mensaje, me quitó la paz y el sueño. Lo reenvié a todos mis amigos para que se unieran en una cadena de súplica para proteger la vida del niño y de su madre.

No podía quitarme de la cabeza ni del corazón el sufrimiento que esta joven debía estar pasando. Llamé por teléfono a la persona que me lo había enviado y me explicó los detalles. La sorpresa fue increíble y el gozo que le acompañó, todavía, hoy, perdura.

Me habló de la chica, de su fe, de su fortaleza , de su dulzura y de su sensatez. De sus razones para mantener la vida que crecía en su vientre y de sus miedos al tener que enfrentarse a las personas que más quería en el mundo, sus padres.

Me contó cómo la joven anduvo perdida durante unos años y la Palabra de Dios la rescató resonando en su corazón y haciéndole sentir que le hablaba y cuidaba de ella, de cómo cambió el rumbo de su vida abandonando las drogas y el alcohol y encontrando una dirección sobre la que dirigir sus pasos en ella. Cómo, ahora, se sentía más feliz que nunca. Cómo ahora, SU VIDA TENÍA SENTIDO. Ahora, ya sabía que NO ESTABA SOLA, confiaba en Dios. Le sentía acompañándola en cada momento. En todos los momentos, tanto en los buenos como en los malos. Había vuelto a sonreír y a mirar la vida esperanzada. Se sentía amada y la vida que palpitaba en su interior, era un regalo que no la asustaba. Está dispuesta a asumirla, a luchar por ella, a responsabilizarse. Pero sentía miedo de perder el amor de sus padres y eso, le rompía el corazón.

Esta persona me habló de la “urgencia” de encomendar a Dios a esta adolescente y a sus padres, pues, según la experiencia de los expertos pro-vida, la tensión de los primeros días, resultan cruciales a la hora de eliminar u optar por  la vida de un nonato.

Durante una semana, oré y oré. Encomendaba a Dios cada uno de mis desvelos. Madre y bebé aparecían en mis sueños y volvía a orar…

Tras 5 días sin noticias, mi amiga me llamó: ¡VUESTRAS ORACIONES, HAN SALVADO UNA VIDA! La chica ha decidido seguir adelante con su embarazo. Un familiar y su novio, la están apoyando. La han acogido y se encuentra alegre y confiada. Gracias por rezar, pero no dejéis de hacerlo, es solamente el inicio…

Me emocioné y lloré de alegría. Dí gracias a Dios por el privilegio de mostrarnos el PODER DEL AMOR y de LA ORACIÓN. Por la increíble historia de luz de la que me hizo partícipe. Una joven que no será noticia, que pasará desapercibida para su entorno. Nadie la tachará de heroína ni destacará su grandeza, por ello le dedico este artículo. A esta joven adolescente que nos ha mostrado que el Espíritu sopla donde quiere , sobre todo en los sencillos y humildes. En los que abren su corazón sin guardarse nada, arriesgando lo que son y lo que tienen. Confiados a la Providencia de su Padre del Cielo.

Es una lección de fe y amor para nosotros, los acomodados católicos que decimos creer hasta que hemos de elegir entre el “mundo” y el cielo.

Su testimonio, no se hará viral. Una chica anónima a la que muchos señalarán…una “boba” que pudiendo “quitarse el problema” optó por demostrarle al mundo que la vida IMPORTA y que, a pesar de las apariencias, NO TODO ESTÁ PERDIDO y que el “gran problema” de nuestra sociedad no es la vida, sino, la muerte.

Vivimos en una sociedad oscura. Una sociedad que insiste en la “cultura de la muerte” que legisla favoreciéndola, impulsándola, alentándola. Que destruye la ilusión por la vida y toda esperanza en vivirla desde la alegría y el asombro. Una sociedad descreída, descastada y apóstata que ha perdido el sentido de la existencia por lo que no vislumbra la grandeza de ella.

Los “panfletos” se multiplican en ideologías vanas y exaltadas que propugnan una falsa libertad ancladas en el despotismo y la negación del valor supremo de la vida humana. Que se refugia en una “sensiblería” ñoña e irracional maquillando el egoísmo con trazos de empatía cuando, en realidad prioriza intereses particulares de poder y dominio. La primacía de un feminismo que niega “radicalmente” la libre decisión de la mujer que insiste en defender la vida como privilegio de la feminidad sin someterse a la presión mediática de los oportuno y “políticamente correcto” de esta sin razón impositiva y necia.

Pero, como podemos comprobar… Jesucristo ha resucitado, Dios está vivo y no nos ha abandonado. Está presente y nos lo muestra en una chica valiente y maravillosa a la que no se dará publicidad, al menos en la Tierra. Probablemente es una entre un millón, o quizás no.

Si es seguro que supone un extraordinario testimonio que ratifica cómo la levadura sigue fermentando la masa de forma inapreciable. Es uno entre miles, pero yo soy testigo secundario de éste y os lo quería mostrar.

¡Gracias a nuestra Madre que protege a todas estas jóvenes madres!

Mi Blog "Padres, adolescentes y esperanzas"

mercedeslucaSoy Merche Lucas Pérez, licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad de Salamanca, poseo un Máster en Teología y soy Doctora en Teología por la Universidad de Murcia. El título de mi tesis es: La misericordia en la diócesis de Cartagena (mujer, matrimonio, familia y parroquia).
Estoy casada y tengo dos hijos, y actualmente soy profesora en un Instituto de Secundaria de Murcia. Soy creyente y católica y es la fe de donde mana mi alegría y esperanza cada día.

https://www.infofamilialibre.com/index.php/blogs/padres-adolescentes-esperanzas
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