Miércoles, 19 Enero 2022 19:45

Feliz año, de corazón

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¡Tenía muchas ganas de veros!

De verdad que sí.

Doy gracias a Dios por permitirme volver a clase. Cada año, cada semana, cada día, es un don gratuito que nos brinda nuevas oportunidades para ser mejores y amar más. Damos por sentado que la vida continúa sin más. Sentimos que “se nos debe” y que permanecer vivos, es un derecho. Si algo he aprendido de este tiempo pandémicos es, justamente lo contrario.

Estar vivos, es un don; estar sanos, un privilegio. Tener trabajo, un regalo; tener y disfrutar de la familia, una auténtica gracia.

VALORAR LO PEQUEÑO, lo escondido, lo humilde y sencillo, es el mejor presente que le podemos ofrecer a Dios. En definitiva, SER AGRADECIDOS.

En un mundo grandilocuente, que todo lo exhibe, que con desmesura propicia la ostentación de la superficialidad y la idolatría del bienestar, disfrutar de la nimiedad de lo cotidiano, puede resultar ñoño y absurdo, sin embargo, y desafiando toda lógica, puede resultar una de las experiencias más gratificante de existencia humana.

Realmente, el día a día es lo único que realmente nos pertenece.

Y en mi día a día, mis alumnos, son cruciales. Su vitalidad, su desparpajo y naturalidad. Sus opiniones discrepantes, sus expresiones de perplejidad o admiración; su acedía y desgana unida a sus tremendas ansías de vivir y experimentarlo todo. Sus sonrisas de complicidad y sus gestos de disgusto. Todo lo que son forma parte de mi vida, de lo que yo misma soy. Los llevo a casa. Comparto sus comentarios en las comidas con los míos. Las preocupaciones que me inquietan o los disgustos que me provocan. A veces, la tristeza que los acompaña o sus ocurrencias.

Siempre hemos pensado que ser docente implicaba “dejar huella” en la vida de los alumnos que se nos confían. Nunca imaginamos que uno a uno, año tras año, ellos van sellando nuestra alma con detalles multicolores que iluminan nuestra vida de esperanza y luz.

No sólo nosotros les enseñamos. De mis alumnos he aprendido a mirar con alegría el futuro, a confiar en la bondad e ingenuidad de los que, todavía, no se han endurecido; a valorar la fuerza que emana de la juventud y la vitalidad que supera obstáculos que parecían insalvables.He visto abrirse paso la vida, aunque sea a golpes y a mirar el corazón que late bajo el muro de la hostilidad.

Dicen que enseñar es un arte cuando el maestro es capaz de reconocer a sus estudiantes como seres humanos y cuando él mismo es reconocido como persona influyente en la vida de los mismos. La autoridad del docente emana de su capacidad de vivir humanamente la vivencia de la misma y esto mismo nos capacitará para ser imaginativos cuando pensamos antes en las necesidades de los demás que en las propias.

A veces me he sorprendido de las ideas que bullían en mi mente, de repente, al pensar en algunos alumnos con necesidades especiales y con los que deseaba conectar. Aparecían sin más y después, sólo tenía que elaborarlas un poquito y ponerlas en práctica. Ni yo misma he tenido claro de dónde surgían pues me sentía bloqueada y lo único que percibía era la necesidad de “encontrar algo” que me ayudase a llamar su atención.

Supongo que ese mismo “deseo e ímpetu” es el que empujaba a mi creatividad a desarrollarse.

A lo largo de la historia, los santos nos han aportado su forma de entender la pedagoría y la educación: Don Bosco promovió una educación en valores, creando un ambiente educativo, en donde se daba la confianza, la libertad y el amor, que es más importante que el temor, y en donde el educador siempre estaba presente en el juego, el patio, la clase, la oración.

La pedagogía de San Ignacio de Loyola se centra en la formación de toda la persona, corazón, inteligencia y voluntad, no sólo en el entendimiento; desafía a los alumnos a discernir el sentido de lo que estudian por medio de la reflexión, en lugar de una memoria rutinaria; anima a adaptarse, y eso exige una apertura al crecimiento en todos nosotros. Exige que respetemos la capacidad de los alumnos en los diferentes niveles de su desarrollo; y que todo el proceso esté dinamizado por un ambiente escolar de consideración, respeto y confianza, donde la persona pueda enfrentarse con toda honradez a la decisión, a veces dolorosa, de ser hombre / mujer, con y para los demás”.

San José de Calasanz descubre el valor reformador de la educación desde la compasión amorosa con la infancia y juventud pobres. de ahí que su larga y variada práctica pedagógica tenga un principio unificador: el amor paciente o la paciencia amorosa que penetra todo el tejido de su pedagogjía. El «santo temor de Dios» hunde también sus raíces en el amor. Para el santo, quien educa es Cristo a través de la acción del Espíritu. El maestro es «instrumento», que «en actitud humilde debe esperar de Dios Todopoderoso los medios necesarios para ser eficaz cooperador de la Verdad, pues él lo ha llamado como bracero a esta mies fertilísima (de la educación)» .

La pedagogía Agustiniana se basa en un proceso integral (espiritual, intelectual, moral y de la voluntad) encaminado a hacer emerger y dinamizar, mediante la fuerza cognitiva del amor, todas las potencialidades latentes en el alumno.

Podríamos seguir enumerando a célebres santos educadores, pero podemos concluir con el elemento común transformador en todos ellos: el amor es quien da sentido y unidad a la labor educativa, despertando en los corazones el amor por la Verdad y dejando que sea su Espíritu el que despierte todas sus potencialidades y los guíe al Bienhechor de la Vida.

El maestro, sólo favorece esta conexión si él mismo se deja llevar por este Espíritu y es dócil a su Voluntad.

Mi Blog "Padres, adolescentes y esperanzas"

mercedeslucaSoy Merche Lucas Pérez, licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad de Salamanca, poseo un Máster en Teología y soy Doctora en Teología por la Universidad de Murcia. El título de mi tesis es: La misericordia en la diócesis de Cartagena (mujer, matrimonio, familia y parroquia).
Estoy casada y tengo dos hijos, y actualmente soy profesora en un Instituto de Secundaria de Murcia. Soy creyente y católica y es la fe de donde mana mi alegría y esperanza cada día.

https://www.infofamilialibre.com/index.php/blogs/padres-adolescentes-esperanzas
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