Viernes, 28 Enero 2022 20:33

Padre de la mentira

Escrito por

Octavo mandamiento de la Ley de Dios: “NO DIRÁS FALSOS TESTIMONIOS NI MENTIRÁS”.

Objeciones “YSI”:
- ¿Y si no hace daño a nadie?...
- ¿Y si es para ayudar a una amiga?...
- ¿Y si no puedes hacer otra cosa?...
- ¿Y si es una mentira “piadosa”? ( aclarar que esta es la reina de los “YSIS”)...
- ¿Y si mis padres me castigan?...
- ¿Y si ha sido por “accidente”?....
-¿Y si es una mentira “pequeña”?....
- ¿ Y si...y si....y si....?

Recuerdo la primera vez que mentí. Tendría 8 años. Yo no quería hacerlo, pero me sentí coaccionada a hacerlo... Aún así, no pude y me eché a llorar. Y así sucedió una segunda vez...

Ya no recuerdo cuando dejé de llorar por ello. Y no es que me considere una persona que suela mentir para salir de apuros. De hecho, más bien lo contrario.

Pero NO DECIR LA VERDAD se ha instalado de forma tan sibilina en las relaciones sociales y laborales que, para descubrirla entre tanta morralla, hay que convertirse en un Sherlock Homes de la misma.

Mis alumnos mienten de forma continua y con muchísimo desparpajo y naturalidad. Y lo hacen tan bien, que yo misma no dejo de sorprenderme, todavía hoy. Mienten para pedir permiso y salir al aseo, mienten sobre las causas de la no realización de tareas, mienten a sabiendas que están diciendo lo contrario de los actos realizados, culpan a otros para no asumir responsabilidades. Mienten con tanta soltura y de forma tan inconsciente que es imposible no pensar que el mentir les ha sido transmitido por vía intravenosa y aérea.

Pero no sólo ellos. Hay padres que están, constantemente, dispuestos a mentir por ellos. Les justifican faltas injustificables. Actitudes irrespetuosas. Indolencias repetitivas. Dejadez perseverante. ¿Por qué lo hacen?

Muchos los disfrazarán de amor, pero bajo la máscara se ocultan grandes debilidades, e inseguridades propias ante la impotencia de no saber cómo atajar esas conductas en sus hijos.

Sí, es la debilidad la que fructifica en una sociedad de mentiras.

Y llega la NAVIDAD y Dios viene a rescatarnos de nosotros mismos, del padre de la mentira que se ha apoderado de todas las instancias sociales de nuestras vidas.

Y aprovechamos para mentimos con más ahinco.

Y no podemos cantar...(por el virus), ni abrazar...(por el virus), ni compartir....( por el virus). Y no hay luces...(¿por el virus?), ni visitas a belenes.. (más virus), ni familias reunidas, ni comidas de compañeros, ni de amigos.

Y el mundo se oscurece y cede paso a la tristeza y al miedo.


Y así nos encontrará el bebé Dios.

Mentirosos, tristes y oscuros.

Y los cristianos se esconden y se ocultan. No dejan que la luz que brilla en ellos ilumine el mundo desde el pesebre de su alma. Están tan asustados como el que más. Apocalípticos y casi deseando que lo sea.

La mentira nos ha instalado en el miedo y el miedo en una tristeza profunda…

Y Pasó la Navidad y volvemos a nuestras vidas que, de repente, se han tornado grises y frías. La enfermedad, nos amenaza, la desesperanza acampa a sus anchas, la incertidumbre constante y perenne, nos induce al agotamiento extremo y dejamos de ver la luz.

Sobre todo…dejamos de SER LUZ.

Abandonamos nuestra misión de iluminar la vida recordando que nuestro Padre no miente y que El no nos abandona.

¡Da la sensación que una gran araña nos ha atrapado entretejiendo una red de las que nos resulta imposible liberarnos! ¡y así es!, no podemos con nuestras solas fuerzas ¡necesitamos al “Deshacedor de marañas, de oscuridad y enredos!

¡Señor, ven a nuestras vidas, ayúdanos a ser quienes Tú nos llamas a ser, lucha por nosotros el combate de las tinieblas, que no se apodere de nosotros!.

El ambiente “prebélico” se apodera de nuestras almas. Intuimos una amenaza que nos paraliza, ¡por favor Dios nuestro, ayúdanos a aprender a “desoír” para poder empezar a escucharte!

Mis alumnos no sonríen, mis compañeros, han dejado de hacerlo, mis amigos, están sombríos, a mis vecinos, ni les veo… ¡sácanos de aquí porque nos hundimos en el mismo fango que hemos acumulado!

Aún así, el mundo sigue girando, y hay niños que sonríen y padres que se alegran con ellos. Hay amor que se desgasta intentando aliviar el sufrimiento de otros a pesar del peso del propio que los ensimismados obvian.

Y hay personas que se esfuerzan y que siguen creyendo en la labor que desempeñan o que, simplemente, ponen el alma para realizarla entregando todos sus carismas y dones, aunque a nadie más le importe o se dé cuenta. Desde la sencillez de la entrega diaria, como la familia de Nazaret, seres humanos sin apenas reconocimiento hacen “lo que deben hacer” sin aspavientos, sin exhibicionismos, sin pretensiones.

¡Gracias a Dios! , yo los veo todos los días.

Mi Blog "Padres, adolescentes y esperanzas"

mercedeslucaSoy Merche Lucas Pérez, licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad de Salamanca, poseo un Máster en Teología y soy Doctora en Teología por la Universidad de Murcia. El título de mi tesis es: La misericordia en la diócesis de Cartagena (mujer, matrimonio, familia y parroquia).
Estoy casada y tengo dos hijos, y actualmente soy profesora en un Instituto de Secundaria de Murcia. Soy creyente y católica y es la fe de donde mana mi alegría y esperanza cada día.

https://www.infofamilialibre.com/index.php/blogs/padres-adolescentes-esperanzas