Martes, 15 Marzo 2022 00:00

¡Párrocos, ayuda por favor!

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Ser profesora de una materia como la religión, es difícil. Serlo en un instituto público, es casi heroico.

Y no pretendo decir que yo lo sea. Pero es remar contracorriente, es estar “expuesta” todo el tiempo, es ser observada y juzgada a cada instante por lo que dices ,lo que haces, no dices o dejas de hacer. Todos “esperan algo de ti”, pero no todos “esperan lo mismo”.

La responsabilidad es enorme. Eres la voz de la Iglesia en un contexto que intenta obviar la trascendencia del ser humano y que se siente amenazado por nuestra sola presencia. Nos acusan de “adoctrinar” sin embargo nos miran con desprecio cuando consolidas la materia con contenidos y capacidad de raciocinio. Desde otras materias como filosofía o historia se nos desprecia descaradamente ante los alumnos, minando nuestra solidez con el argumento (totalmente “racional y formativo”) de que la religión “es un cuento”, intentando forjar “adeptos” a la ideología imperante utilizando la asignatura como portavoz de opiniones personales.

Intentamos formar en las enseñanzas religiosas que los padres “eligen libremente” para sus hijos a unos jóvenes cuya realidad se ha convertido en virtual. Que confunden la publicidad con la verdad y las nuevas ideologías con el progreso de la humanidad. Es invitar al pensamiento crítico y a la búsqueda de la VERDAD en un ambiente conformista que la disfraza y que está empeñada en adaptarla a intereses acorde con el poder y la economía.. Pero también es un privilegio. Un auténtico don.

¿Quién puede hablar de Cristo, la Santísima Trinidad, la Eucaristía, la Virgen María, la Creación, el Cielo...y del Amor todos los días? ¿Quiénes tienen el privilegio de tener presente al Espíritu Santo cada minuto porque “más de dos están reunidos en Su Nombre”?¿Quién puede cuestionar nuestros actos en pos del Bien universal y reflexionar sobre la búsqueda del sentido de la vida invitando a otros a hacerlo siendo ésta su labor diaria?.... ¡Nosotras/os y los sacerdotes!

¡Benditos sacerdotes! Manos consagradas, ¡que hacen presente al mismísimo Dios! Hijos predilectos de María. “Eso”, no lo podemos hacer los profesores de religión por muy cerca que estemos de Dios. Ese es un regalo que el Creador les ha otorgado. Un regalo y “una Cruz”. Porque el mundo no quiere a Dios ni a quienes lo hacen presente. ¡Les necesitamos tanto! Que todas las oraciones y sacrificios que hagamos en su nombre, son pocos.

Desde los inicios de mi actividad docente (hace 20 años) he sido fiel a la Iglesia. No he desvirtuado el mensaje de Cristo y la he defendido más que a mi propia familia de carne. He invitado a mis alumnos a conocerla, a visitarla, a sentirla cercana. Para ello, suelo instarles a que conozcan a sus párrocos y participen en sus parroquias. A la vez, alguna vez, he invitado a sacerdotes a darse a conocer en mis clases y he de decir que, alguno ha accedido a hacerlo lo que ha beneficiado muchísimo para cambiar el concepto que los chicos tenían de ellos (influidos por los medios de comunicación que los vapulean constantemente).

Pero siento decir que últimamente, las pocas peticiones que he realizado a algunos de los sacerdotes de las parroquias cercanas a los institutos en los que me he movido, para colaborar juntos realizando algún acto litúrgico que les introduzca a la vivencia del Misterio de forma experiencial y no teórica, fuera de las aulas, en sus templos, me ha sido denegada.

No me duele la negación a favorecer el encuentro de los adolescentes (de institutos públicos) con la Iglesia, lo que más daña mis entrañas es el desprecio que he llegado a sentir de los mismos párrocos al infravalorar a los chicos de la pública como si sus esfuerzos dirigidos a los colegios religiosos garantizaran un éxito que, humildemente, bajo mi experiencia, me permito dudar.

Es lógico, el ambiente es más propicio y el reconocimiento más reconfortante, pero no por ello, más meritorio. Para muchos de mis alumnos, la única voz que les anuncia la Salvación redentora de Cristo, será la que escuchen en clase de religión católica. No están en estas clases por firmes creencias, sino, simplemente, por inercia, tradición o “un buenismo” adaptado y mimetizado con la sociedad que tira de ellos hacía el vacío más absoluto.

Dirigir su mirada hacia la esperanza y la Luz exige de una entrega dolorosa que podemos sobrellevar juntos con nuestros hermanos sacerdotes. Pero desde hace tiempo, siento que a los profesores de religión, NOS HAN DEJADO SOLOS.

Los católicos se esconden en los claustros, los padres se adaptan a los valores mundanos y los sacerdotes huyen despavoridos ante el reto de dar la cara y enfrentarse a adolescentes mundanizados que los critican sin conocerlos.

Sé que no es fácil, pero tampoco para nosotros.

Desde aquí os suplico ayuda. Colaboración. Encuentros.

No podemos quejarnos de una Iglesia que envejece si huimos de la juventud. ¡No tengáis miedo!

Estos jóvenes son el futuro del mundo y de la Iglesia y para tocar el corazón, DIOS NO NECESITA UN CLAUSTRO etiquetado y enmarcado en un colegio que “dice ser religioso”. No infravaloro la educación privada, pero permitidme abogar la presencia de Dios, también en la pública. ¡Ayudadnos por favor párrocos cuando acudimos a vosotros! Guiadnos, pero no nos menospreciéis ni nos abandonéis a nuestra suerte porque os resulta más comprometido. El Señor está con nosotros y cuando más hostil es el contexto, con más fuerza se hace presente. 

Mi Blog "Padres, adolescentes y esperanzas"

mercedeslucaSoy Merche Lucas Pérez, licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad de Salamanca, poseo un Máster en Teología y soy Doctora en Teología por la Universidad de Murcia. El título de mi tesis es: La misericordia en la diócesis de Cartagena (mujer, matrimonio, familia y parroquia).
Estoy casada y tengo dos hijos, y actualmente soy profesora en un Instituto de Secundaria de Murcia. Soy creyente y católica y es la fe de donde mana mi alegría y esperanza cada día.

https://www.infofamilialibre.com/index.php/blogs/padres-adolescentes-esperanzas
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