Martes, 03 Mayo 2022 10:29

Vivir la Pascua

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"¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?" (S. Lucas 24,5). ¡Porque es tan maravilloso, tan grandioso el hecho de la resurrección del Señor, que nos es imposible creerlo! Así contestaría yo…

¡Es tan difícil aceptar un amor tan grande!

¡Es casi imposible admitir que Dios nos ama como un Padre que nos entrega todo lo que posee por recuperarnos como hijos!

¡Resulta inadmisible reconocer “que el ser humano merece tanto la pena” que es digno de tanta grandeza, merecedor de tanta atención!

¡Resulta inaudito que un ser tan insignificante como es el hombre resulte ser el foco de atención del Creador del mundo, resulte ser la causa del derramamiento total y absoluto de la sangre de Cristo, de la entrega de la vida  del Dios hecho carne!

¡Es irracional…una auténtica locura!

ES VERDAD, ESTO NO ES RAZONABLE...


Dialogando con una amigo entrañable, culto y bueno, me lo decía: No puedo “entender” a Dios, mi mente no lo comprende.
Es cierto, la mía tampoco- contesté.

El amor de Dios por sus hijos no es comprensible para nuestra “razón”, pequeña y finita. Tanto AMOR, tal desprendimiento, tal Misericordia, nos resulta inabarcable. Sólo había una forma de mostrarlo…y era demostrando que Dios no se guardaba nada para sí y que DÁNDONOS SU VIDA, nos lo entregaba todo. Y así lo hizo. Y después, ¡RESUCITÓ! Y se dejó ver. Una y otra vez. Y quienes vieron, creyeron. Hasta Tomás (S Juan 20,28).

Y Jesús habla de nosotros, de ti y de mí. Y nos dice que somos dichosos por CREER SIN VER (S Juan, 20,29). Jesús pensaba en nosotros y nos llamó dichosos. Porque Su Espíritu nos ayudaría a VER  lo que con los ojos del cuerpo y la mente, nos resultaba imposible. Y el CORAZÓN sabe lo que nuestro intelecto no.

Pero, para ello, HEMOS DE DEJARNOS HACER. Permitir que Dios nos modele con sus manos. Que su dulzura convierta nuestro corazón de piedra en corazón de carne, capaz de un alma sencilla que es donde habita el mismísimo Dios Creador del Universo, Salvador del mundo.

¡Señor mío y Dios mío! ¡ayúdanos a postrarnos ante Ti y a dejarte entrar en nuestras familias, en nuestros corazones, en nuestras vidas.

Nuestros jóvenes no creen porque nos hemos inventado todo tipo de respuestas para responder a sus porqués de niños. No hemos sido humildes. No hemos sabido responder: “confía en mí”, “encontrarás la respuesta cuando seas mayor”, “te responderé dentro de un tiempo”, pero ahora, DEBES CONFIAR.

No les hemos enseñado a confiar. Queríamos demostrarles que LO SABÍAMOS TODO y que para todo, había respuestas porque todo lo controlábamos  ya que somos dueños y señores de nuestras vidas. Y lo estamos pagando. Ellos, lo están pagando. Se muestran desconfiados, recelosos, incrédulos, prácticos y superficiales. Pero es lo que les hemos enseñado. Les hemos dicho que “todos mienten y que no deben fiarse”. Y, quizás, sólo quizás, sea verdad.

Pero DIOS NO MIENTE. Él, cumple sus promesas. Y prometió la Redención desde el principio (Gén3, 15) y así fue consumada.

¡Y, ahora, LA MUERTE NO EXISTE! Es sólo un PASO=PASCUA. Como la serpiente cuando muda la piel, como la crisálida que escondida en su capullo se transformará en una preciosa mariposa. La tememos. Huimos de ella hasta el punto de llegar ocultarla, negarla, como si no fuese la certeza más firme de toda nuestra existencia. Pero la realidad de la muerte nos obliga a mirarla de frente y a responder a la cuestión de su sentido.

Y Jesucristo nos regala una respuesta inconmensurable, magnífica, desbordante… ¡nuestro destino es el CIELO! Cristo nos espera allí. Nos ha preparado “un lugar junto a El”. Nos cuesta creerlo, pero así es. ¿No es magnífico?¿No es maravilloso? ¿No es nuestra esperanza? ¿La esperanza del destino de todo esto?

Si perdemos el miedo a la muerte, perderemos el miedo a vivir plena y auténticamente. Al mundo no le interesa que perdamos el miedo. El miedo es un aliado estupendo para controlarnos y hacernos manipulables. Cristo nos hizo libres. Derramó cada gota de su sangre por ella. ¿No la vamos a aceptar?

¡FELICES PASCUAS A TODOS!

Mi Blog "Padres, adolescentes y esperanzas"

mercedeslucaSoy Merche Lucas Pérez, licenciada en Ciencias Religiosas por la Universidad de Salamanca, poseo un Máster en Teología y soy Doctora en Teología por la Universidad de Murcia. El título de mi tesis es: La misericordia en la diócesis de Cartagena (mujer, matrimonio, familia y parroquia).
Estoy casada y tengo dos hijos, y actualmente soy profesora en un Instituto de Secundaria de Murcia. Soy creyente y católica y es la fe de donde mana mi alegría y esperanza cada día.

https://www.infofamilialibre.com/index.php/blogs/padres-adolescentes-esperanzas
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