Sierva para anunciar la alegría

Sierva para anunciar la alegría (48)

Hna. BHNA. BEATRIZ LIAÑO

Mi Blog "Sierva para anunciar la alegría" 

Soy Sierva del Hogar de la Madre y colaboro —entre otros proyectos— con la Fundación EUK Mamie-HM Televisión www.eukmamie.org , con la web www.hermanaclare.com y con la Revista HM.

Hna. Beatriz Liaño es autora, editora y responsable del blog Sierva para anunciar la alegría, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com

Viernes, 07 Agosto 2020 00:00

Política y providencia

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Cuando San Pablo pisó por vez primera suelo europeo, el primer lugar en el que predicó el Evangelio fue Filipos, ciudad del antiguo Reino de Macedonia. A propósito de esta ciudad, escribe Josef Holzner en el libro San Pablo: Heraldo de Cristo: «En otro tiempo vivió aquí un valiente, sano y noble pueblo que, por la atrevida empresa de su joven rey, no solamente fue célebre en el mundo, sino también en el pensamiento de la Providencia ya que, siglos antes, había de preparar al Evangelio el camino sobre la tierra».

Viernes, 10 Julio 2020 00:00

En memoria de Mami Lilia

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Mami Lilia falleció el pasado 22 de junio de 2020, después de una larga y penosa enfermedad. Era la madre de Jazmina Castro, una de las jóvenes candidatas que fallecieron con la Hna. Clare Crockett en el terremoto del 16 de abril de 2016. Y su ejemplo de fe y de aceptación de la voluntad de Dios merecen ser relatados y conocidos porque, como recuerda la Hna. Sara María Jiménez: «Lilia transmitía la fe no solo con palabras, sino sobre todo con su vida. Era el alma de la comunidad. Todos sabían que, ante cualquier dificultad, Lilia estaba allí. Se gastaba y desgastaba en el servicio de Dios».

En el artículo «Inesperado (Unplanned): la historia de Abby Johnson» anunciábamos que, finalmente, esta importante película provida podrá verse en los cines de algunas ciudades de España. En efecto, «Inesperado» (Unplanned) iba a estrenarse en España el pasado mes de marzo, pero el confinamiento al que nos obligó la pandemia de COVID-19 canceló todos los planes. Pero la batalla por la vida continúa y es urgente que este testimonio llegue a cuantas más personas mejor.

El 15 de abril de 2020 falleció, a los 85 años de edad, David Toribio, uno de los más importantes testigos que quedaba vivo de las apariciones de la Virgen en Garabandal. Con cuánta paciencia repitió David los hechos que había presenciado a cada uno de los cientos, o quizás miles, de peregrinos que le preguntaron a lo largo de los años.

Jueves, 30 Abril 2020 00:00

El coronavirus en la «Guerra» de Siria

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El COVID-19 se extiende por el mundo a un ritmo frenético. Y si en nuestro primer mundo ha conseguido colapsar nuestros excelentes sistemas sanitarios y los pacientes mueren ante la imposibilidad de ofrecerles a todos el tratamiento adecuado, imaginen lo que va a suceder a medida que el coronavirus se vaya extiendo por Latinoamérica, África o países en guerra, como es el caso de Siria. 

La pandemia del COVID-19 ha obligado a la humanidad entera a detener su frenética carrera. El soberbio «superhombre» que proclamaba la muerte de Dios, ha tenido que reconocer su propia impotencia y vulnerabilidad. Cuando la «torre de Babel» de nuestro mundo sin Dios se desmorona sobre nosotros, cuando todas nuestras seguridades se ven amenazadas por un virus tan pequeño, es el momento de volver la mirada al Corazón de Jesucristo Crucificado y buscar refugio en Él.

Miércoles, 18 Marzo 2020 12:00

"Mi Corazón Inmaculado triunfará"

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 Vivimos un momento muy difícil en la historia de la Iglesia. Experimentamos que nos golpean por todos lados: sufrimos ataques contra la familia, contra el matrimonio, contra la vida, contra el sentido común… pero lo que más nos duele son los «golpes» que recibimos dentro de la misma Iglesia, por la infidelidad y el pecado de muchos de sus miembros. El objetivo de este ataque que sufrimos, aun procedente de frentes tan aparentemente variados, tiene una característica común: en el fondo es un ataque contra la esperanza.

Martes, 14 Abril 2020 12:00

Emergencia climática

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De un tiempo a esta parte, el clima se ha convertido en protagonista de nuestros informativos y periódicos. Se habla con preocupación de calentamiento global, de crisis climática y de un estado de emergencia de nuestro planeta. Es evidente que la ambición del ser humano está dañando la creación y que hay que tomar medidas. Eso no lo niega nadie. Pero también es cierto que hay mucho negocio y mucha ideología metidos en las diversas declaraciones que nacen de las Cumbres del Clima.

El 30 de junio de 2020 se estrena en España Inesperado (Título original: Unplanned), película que narra la vida y carrera profesional de Abby Johnson, una antigua empleada de la multinacional abortista Planned Parenthood, principal ariete de la industria del aborto en los Estados Unidos. La he visto y recomiendo a todos ir a verla.

Jueves, 12 Marzo 2020 09:31

Eucaristía, coronavirus y Garabandal

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Esta mañana he ido a Misa y el sacerdote celebrante me ha obligado a comulgar en la mano. Lo ha hecho con el argumento de que debía obedecer a las disposiciones del Obispado ante la epidemia de coronavirus. Le he dicho: «Usted sabe que el Obispado no ha prohibido comulgar en la boca». En efecto, a día de hoy, el Obispado de nuestra diócesis no ha prohibido la comunión en la boca. La Conferencia Episcopal Española, en sus recomendaciones, ni siquiera incluye la forma de comulgar. Hay diócesis que, incluso habiendo suspendido la catequesis, en cuanto a la distribución de la Comunión, dicen: «Hay que respetar la libertad de los fieles para recibirla en la boca o en la mano». Si el Obispado hubiera prohibido la comunión en la boca sería una situación distinta, pero lo cierto es que este sacerdote, abusando de su autoridad, me ha obligado a comulgar en la mano. Esto es exactamente lo que el Papa Francisco define como un acto de «clericalismo». Y el Santo Padre ha condenado el clericalismo.

Yo entiendo que, ante una epidemia, como la actual epidemia de coronavirus, deben establecerse protocolos de contención. Eso lo entiendo sin ninguna dificultad y estoy dispuesta a aceptarlos. Lo que no entiendo, lo que no acepto, es la hipocresía. Porque los mismos sacerdotes que están prohibiendo la comunión en la mano, siguen pasando el cestillo para recoger los donativos de sus fieles en cada Eucaristía. Aun sabiendo que las monedas son un importante transmisor de todo tipo de virus y bacterias a causa de toda la mugre que van acumulando al pasar de mano en mano y de bolsillo en bolsillo. Si ese sacerdote que me ha negado la comunión en la boca renunciara a la colecta, me creería que es sincero en su lucha contra el coronavirus. Pero el caso es que a la colecta no renunciamos. Y a mí me han venido a la cabeza las palabras de Nuestra Madre en el segundo mensaje de Garabandal: «A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia». 

Sigo con la experiencia de esta mañana. El sacerdote me ha obligado a obedecer a su mandato de comulgar en la mano. Pero él ha desobedecido varias veces las indicaciones de la «Introducción General del Misal Romano», a saber: ha salido a celebrar sin casulla, ha ofrecido juntos el pan y el vino, ha suprimido el gesto del lavabo… Es decir, que me ha obligado a mí a obedecerle a él, cometiendo un abuso de autoridad, cuando él mismo no me da ejemplo de obediencia a las indicaciones establecidas por la Iglesia. Permítanme decirles que el problema de fondo no es el coronavirus. El problema es que «a la Eucaristía cada vez se le da menos importancia». 

En Infocatolica leo: «Arquidiócesis de Portland ratifica el derecho de recibir la Sagrada Comunión en la boca a pesar del coronavirus». La decisión no se ha tomado a la ligera sino después de una investigación llevada a cabo por dos médicos y un especialista en inmunología. Tras recibir el informe de estos especialistas, la Oficina de Culto Divino de la Archidiócesis americana expuso: «Ellos estuvieron de acuerdo en que, si se realiza apropiadamente, la recepción de la Sagrada Comunión en la boca o en la mano supone un riesgo más o menos igual». Y añade: «Después de consultar con el Arzobispo, esta Oficina desea comunicar claramente que una parroquia no puede prohibir la recepción de la Santa Comunión en la boca».

Soy ministro extraordinario de la Comunión cuando la parroquia me necesita y puedo dar testimonio de que «si se realiza apropiadamente», como dice la Arquidiócesis de Portland, es decir, si el fiel no se acelera, si no hace movimientos bruscos, si prepara convenientemente la lengua para recibir al Señor, es algo muy excepcional que yo llegue a tocar con mis dedos la lengua de la persona. En cambio, me resulta más difícil evitar el contacto al depositar la Sagrada Forma en las manos de quien lo pide así. 

En Italia la locura ha llevado a los Obispos a prohibir las Misas. De nada ha servido que los sacerdotes, a petición del pueblo, se comprometieran a respetar las distancias indicadas para prevenir el contagio y a tomar todo tipo de precauciones. Los pastores han preferido condenar a sus ovejas al hambre espiritual. Eso sí, las primeras semanas de la crisis, aunque en el Duomo de Milán no se podían celebrar Misas, en la catedral seguían entrando los turistas, siempre que estos pasaran por la taquilla para pagar su entrada. ¿Saben por qué? Porque «a la Eucaristía cada vez se le da menos importancia».

Insisto en que entiendo que todos debemos colaborar a contener la epidemia a través de las medidas de higiene y el sentido común. Pero que nadie haga trampas, no sea que alguno vaya a aprovechar lo del coronavirus para acabar con la comunión en la boca… Porque el problema, como he dicho ya varias veces, no es el coronavirus. El coronavirus lo que está haciendo es descubrir lo que hay en el corazón de muchos pastores. El verdadero problema es la falta de fe y de amor a la Eucaristía de muchos pastores. El problema es que «a la Eucaristía cada vez se le da menos importancia».