Sierva para anunciar la alegría

Sierva para anunciar la alegría (40)

Hna. BHNA. BEATRIZ LIAÑO

Mi Blog "Sierva para anunciar la alegría" 

Soy Sierva del Hogar de la Madre y colaboro —entre otros proyectos— con la Fundación EUK Mamie-HM Televisión www.eukmamie.org , con la web www.hermanaclare.com y con la Revista HM.

Hna. Beatriz Liaño es autora, editora y responsable del blog Sierva para anunciar la alegría, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com

Miércoles, 18 Marzo 2020 12:00

"Mi Corazón Inmaculado triunfará"

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 Vivimos un momento muy difícil en la historia de la Iglesia. Experimentamos que nos golpean por todos lados: sufrimos ataques contra la familia, contra el matrimonio, contra la vida, contra el sentido común… pero lo que más nos duele son los «golpes» que recibimos dentro de la misma Iglesia, por la infidelidad y el pecado de muchos de sus miembros. El objetivo de este ataque que sufrimos, aun procedente de frentes tan aparentemente variados, tiene una característica común: en el fondo es un ataque contra la esperanza.

Jueves, 12 Marzo 2020 09:31

Eucaristía, coronavirus y Garabandal

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Esta mañana he ido a Misa y el sacerdote celebrante me ha obligado a comulgar en la mano. Lo ha hecho con el argumento de que debía obedecer a las disposiciones del Obispado ante la epidemia de coronavirus. Le he dicho: «Usted sabe que el Obispado no ha prohibido comulgar en la boca». En efecto, a día de hoy, el Obispado de nuestra diócesis no ha prohibido la comunión en la boca. La Conferencia Episcopal Española, en sus recomendaciones, ni siquiera incluye la forma de comulgar. Hay diócesis que, incluso habiendo suspendido la catequesis, en cuanto a la distribución de la Comunión, dicen: «Hay que respetar la libertad de los fieles para recibirla en la boca o en la mano». Si el Obispado hubiera prohibido la comunión en la boca sería una situación distinta, pero lo cierto es que este sacerdote, abusando de su autoridad, me ha obligado a comulgar en la mano. Esto es exactamente lo que el Papa Francisco define como un acto de «clericalismo». Y el Santo Padre ha condenado el clericalismo.

Yo entiendo que, ante una epidemia, como la actual epidemia de coronavirus, deben establecerse protocolos de contención. Eso lo entiendo sin ninguna dificultad y estoy dispuesta a aceptarlos. Lo que no entiendo, lo que no acepto, es la hipocresía. Porque los mismos sacerdotes que están prohibiendo la comunión en la mano, siguen pasando el cestillo para recoger los donativos de sus fieles en cada Eucaristía. Aun sabiendo que las monedas son un importante transmisor de todo tipo de virus y bacterias a causa de toda la mugre que van acumulando al pasar de mano en mano y de bolsillo en bolsillo. Si ese sacerdote que me ha negado la comunión en la boca renunciara a la colecta, me creería que es sincero en su lucha contra el coronavirus. Pero el caso es que a la colecta no renunciamos. Y a mí me han venido a la cabeza las palabras de Nuestra Madre en el segundo mensaje de Garabandal: «A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia». 

Sigo con la experiencia de esta mañana. El sacerdote me ha obligado a obedecer a su mandato de comulgar en la mano. Pero él ha desobedecido varias veces las indicaciones de la «Introducción General del Misal Romano», a saber: ha salido a celebrar sin casulla, ha ofrecido juntos el pan y el vino, ha suprimido el gesto del lavabo… Es decir, que me ha obligado a mí a obedecerle a él, cometiendo un abuso de autoridad, cuando él mismo no me da ejemplo de obediencia a las indicaciones establecidas por la Iglesia. Permítanme decirles que el problema de fondo no es el coronavirus. El problema es que «a la Eucaristía cada vez se le da menos importancia». 

En Infocatolica leo: «Arquidiócesis de Portland ratifica el derecho de recibir la Sagrada Comunión en la boca a pesar del coronavirus». La decisión no se ha tomado a la ligera sino después de una investigación llevada a cabo por dos médicos y un especialista en inmunología. Tras recibir el informe de estos especialistas, la Oficina de Culto Divino de la Archidiócesis americana expuso: «Ellos estuvieron de acuerdo en que, si se realiza apropiadamente, la recepción de la Sagrada Comunión en la boca o en la mano supone un riesgo más o menos igual». Y añade: «Después de consultar con el Arzobispo, esta Oficina desea comunicar claramente que una parroquia no puede prohibir la recepción de la Santa Comunión en la boca».

Soy ministro extraordinario de la Comunión cuando la parroquia me necesita y puedo dar testimonio de que «si se realiza apropiadamente», como dice la Arquidiócesis de Portland, es decir, si el fiel no se acelera, si no hace movimientos bruscos, si prepara convenientemente la lengua para recibir al Señor, es algo muy excepcional que yo llegue a tocar con mis dedos la lengua de la persona. En cambio, me resulta más difícil evitar el contacto al depositar la Sagrada Forma en las manos de quien lo pide así. 

En Italia la locura ha llevado a los Obispos a prohibir las Misas. De nada ha servido que los sacerdotes, a petición del pueblo, se comprometieran a respetar las distancias indicadas para prevenir el contagio y a tomar todo tipo de precauciones. Los pastores han preferido condenar a sus ovejas al hambre espiritual. Eso sí, las primeras semanas de la crisis, aunque en el Duomo de Milán no se podían celebrar Misas, en la catedral seguían entrando los turistas, siempre que estos pasaran por la taquilla para pagar su entrada. ¿Saben por qué? Porque «a la Eucaristía cada vez se le da menos importancia».

Insisto en que entiendo que todos debemos colaborar a contener la epidemia a través de las medidas de higiene y el sentido común. Pero que nadie haga trampas, no sea que alguno vaya a aprovechar lo del coronavirus para acabar con la comunión en la boca… Porque el problema, como he dicho ya varias veces, no es el coronavirus. El coronavirus lo que está haciendo es descubrir lo que hay en el corazón de muchos pastores. El verdadero problema es la falta de fe y de amor a la Eucaristía de muchos pastores. El problema es que «a la Eucaristía cada vez se le da menos importancia». 

Jueves, 23 Enero 2020 12:00

El martirio es una cosa actual

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«Tras las Huellas del Nazareno», programa de la Fundación EUK Mamie-HM Televisión, ha entrevistado a un gran confesor de la fe, Mons. Joseph Tobji, Archieparca de la Iglesia católica maronita de Alepo (Siria), que tiene también a su cargo las zonas tan golpeadas actualmente de Hassaké, Idlib, Deir ez-Zor y Raqqa. Mons.

Lunes, 09 Marzo 2020 12:00

Aborto a empujones

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Hace unos días escuché el testimonio de una joven que colaboró con los «40 Días por la Vida» celebrados hace poco en Madrid. «40 Días por la Vida» es un movimiento por la defensa del no nacido que pretende acabar con el aborto mediante la oración, el ayuno y la vigilia pacífica. Esta joven estuvo solo una hora rezando ante la puerta de un conocido abortorio madrileño, pero lo que vio, usando la misma expresión que ella usó, «la marcó para toda la vida». 

Martes, 31 Diciembre 2019 12:00

Empezar el año como creyentes

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Llega fin de año y en todos los hogares hay rumor de preparativos y ambiente de fiesta. Bueno, quizás en todos no, pero en la mayoría sí. En España, en casi todas las casas, se preparan platitos con doce uvas por persona. Cada miembro de la familia, si quiere disfrutar de un «buen año», tendrá que comerse sus doce uvas al ritmo de las doce campanadas de la medianoche, retransmitidas desde la madrileña plaza de la Puerta del Sol.

Martes, 17 Septiembre 2019 00:00

La Eucaristía: escándalo y necedad

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El anuncio del Evangelio enfrentó cara a cara dos pueblos muy distintos, porque —ciertamente— judíos y gentiles tenían dos formas muy distintas de conocer, de afrontar el conocimiento de las cosas. San Pablo describió magníficamente este choque de mentalidades cuando escribió a los Corintios: «Los judíos piden signos y los griegos buscan la sabiduría; pero nosotros os anunciamos a Jesucristo crucificado, escándalo para los judíos y necedad para los gentiles». (I Corintios 1, 22-23). 

Domingo, 28 Julio 2019 00:00

Abusos sexuales: la otra Víctima

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Sin duda alguna, el tema de los abusos sexuales es uno de los problemas más serios que enfrenta la Iglesia actualmente. Cuando lo pienso, no puedo evitar que me venga a la cabeza una frase del segundo mensaje de Garabandal: «Los sacerdotes, obispos y cardenales van muchos por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas más almas». Yo no pretendo adelantar el juicio de la Iglesia sobre los hechos de Garabandal, pero una cosa es cierta y es que en el año 1965 —cuando se hizo público este mensaje— nadie sospechaba que un sacerdote de la Iglesia católica podía llegar a tal grado de corrupción.

Lunes, 14 Enero 2019 00:00

«Cosas raras» en casa

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A veces te llegan personas asustadas diciendo que están pasando «cosas» en sus casas, «cosas raras»: electrodomésticos y luces que se encienden y apagan sin que nadie les toque; persianas que bajan o suben o puertas que se abren o cierran al margen de la voluntad de quien las observa; olores, ruidos, golpes, sombras, presencias inexplicables; muebles u objetos que aparecen fuera de lugar… Cosas raras. Al leer estas líneas, algunos pensarán: «Bueno, casi todas esas cosas pueden tener una explicación natural. O puede ser que la persona que te lo contó tenga una excesiva imaginación, o sea muy aprensiva, o se esté volviendo loca… Puede ser, ¿no?»

Miércoles, 14 Febrero 2018 00:00

Ayuno y abstinencia, ¿sumisión o libertad?

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Tanto en el cristianismo como el Islam encontramos la práctica del ayuno. A simple vista podría parecer un lazo que nos une, pero cuando se estudian con un poco de profundidad las motivaciones con las que ayunan cristianos y musulmanes descubrimos asombrados que esta práctica antes que acercarnos, nos aleja. Quizás es buen reflexionar sobre estas diferencias, precisamente para comprender el verdadero sentido de la mortificación cristiana.

Jueves, 02 Noviembre 2017 00:00

Una monstruosa ignorancia

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Días atrás escuché una triste anécdota de labios de un profesor de una facultad de teología romana. Nos comentó que, hace un tiempo, vio un programa de televisión. Unos periodistas se acercaron a plaza San Pedro. Micrófono en mano, fueron preguntando a los sacerdotes que cruzaban por ahí, abordando incluso a un obispo.