Viernes, 10 Julio 2020 00:00

En memoria de Mami Lilia

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Mami Lilia falleció el pasado 22 de junio de 2020, después de una larga y penosa enfermedad. Era la madre de Jazmina Castro, una de las jóvenes candidatas que fallecieron con la Hna. Clare Crockett en el terremoto del 16 de abril de 2016. Y su ejemplo de fe y de aceptación de la voluntad de Dios merecen ser relatados y conocidos porque, como recuerda la Hna. Sara María Jiménez: «Lilia transmitía la fe no solo con palabras, sino sobre todo con su vida. Era el alma de la comunidad. Todos sabían que, ante cualquier dificultad, Lilia estaba allí. Se gastaba y desgastaba en el servicio de Dios».

Lilia Italia Delgado Molina, más conocida por todos como Mami Lilia, nació el 15 de julio de 1964, en Chone (Manabí, Ecuador). Aunque creció en una familia católica, nunca se casó con D. Ángel Castro, el padre de sus seis hijos. En el año 2008 sintió la llamada a darle más al Señor y comenzó a dar catequesis en varios sectores de la Parroquia de San Cayetano. Después de un tiempo, se convirtió en la coordinadora de la catequesis familiar de su sector. A medida que se formaba más y se comprometía más con la parroquia, comenzó a sentir una profunda nostalgia de la Eucaristía. Como el padre de sus hijos no quería casarse, le propuso vivir separados para poder —finalmente— volver a confesar y a comulgar. 

Su hija pequeña, Jazmina, conoció a las Siervas del Hogar de la Madre y comenzó a frecuentar sus reuniones de formación y actividades para jóvenes. Mami Lilia estaba feliz de este encuentro de su hija con las hermanas. La Hna. Sara María Jiménez explica que: «Ella, como madre y mujer de fe que era, tenía la santa intuición de que quizá el Señor estaba llamando a su hija para ser una de las hermanas con las que era tan feliz». Mami Lilia rezaba y rezaba, hasta que un día, no pudo aguantar más y le dijo a su hija: «Jazmina, ¿cuánto tiempo vas a hacer esperar al Señor?». Cuando finalmente Jazmina entró en la comunidad, Mami Lilia era la mujer más feliz del mundo. Pero no se descuidó un momento y continuó rezando y ofreciéndose por ella, para que fuera fiel a su vocación. Y cuando Jazmina volvía a casa para pasar unos días con su familia, procuraba que cumpliera todos sus compromisos, le evitaba peligros y cuidaba que esa visita a casa no fuese una piedra de tropiezo en su vocación.

En 2015 se le declaró la enfermedad. Era cáncer de útero. La operaron y parecía que se estaba restableciendo, pero el cáncer no tardó en reaparecer. Para Jazmina fue un duro golpe, pero al tiempo, ver cómo su madre vivía la enfermedad, se convirtió en la mejor escuela de entrega y de abnegación, porque Mami Lilia nunca se quejaba, siempre sonreía y siempre estaba pendiente de todos, olvidándose de su propio dolor.

mami lilia 3La Hna. Teresa Castilla explica: «Como mujer creyente, siempre dio testimonio durante su enfermedad de la aceptación de la voluntad de Dios sobre ella. Su fe no se debilitó sino al contrario le sirvió para poner toda su confianza en el Señor».

El 16 de abril de 2016 el Señor pidió a Mami Lilia un gran sacrificio, seguramente más doloroso que el mismo cáncer que padecía. El edificio principal de la Unidad Educativa Sagrada Familia de Playa Prieta se derrumbó durante el terremoto que asoló la costa de Ecuador. Cuando la avisaron, su hija Jazmina, de tan solo 21 años, estaba junto con la Hna. Clare Crockett, Mayra, María Augusta, Valeria y Catalina bajo los escombros. Mami Lilia y D. Ángel se desplazaron rápidamente desde Chone hasta el lugar de los hechos. Junto a los padres de las otras jóvenes esperaron impotentes el lento progreso de los trabajos de rescate, con la incertidumbre de si las encontrarían con vida. Es la Hna. Sara María Jiménez la que narra esa escena: «También estaban los familiares de las otras chicas que estaban con Jazmina. Después de muchas horas de búsqueda, a la primera que encontraron sin vida fue a su hija pequeña, Jazmina... El llanto y la desesperación del resto de las madres fue desgarrador, pues imaginaban que, si Jazmina estaba así, a sus hijas las encontrarían en el mismo estado. Pero fue precisamente Lilia la que empezó a animar y a consolar a las otras madres con palabras de fe, de esperanza y de confianza en el Señor. En medio de su inmenso dolor fue capaz de consolar a otros».

A partir de este momento, la vida de fe y de unión con Dios de Mami Lilia se intensificó de tal forma que vivía más en el Cielo —con Jazmina, la Hna. Clare y las demás chicas— que en la tierra. Las llamaba «mis niñas» y hablaba con ellas, reía con ellas, soñaba con ellas… Las tenía muy presentes en medio de su enfermedad.

En 2019, muy a su pesar, tuvo que renunciar a dar catequesis. Hasta ese momento, en cuanto se recuperaba un poco de la quimioterapia, la veías de nuevo rodeada de niños. Como dice la Hna. Sara María: «Ha estado en pie hasta que ya su cuerpo no pudo más. Seguía dando catequesis y sirviendo a todos como si no pasara nada. Amaba al Señor con todo su ser». Disfrutaba de todos los momentos que el Señor le regalaba, de las fiestas en familia, de los días en que las hermanas y las jóvenes del Hogar iban a rezar el rosario con ella… 

Mientras tuvo fuerzas, no faltó a la Eucaristía, aunque llegara agotada. Después, durante el último año y medio de su vida, las hermanas iban a diario su casa a llevarle la Comunión. Recuerda la Hna. Teresa Castilla: «Esto le llenaba el corazón de alegría. Cuando llegábamos decía: “Ya está aquí Jesusito”. (…) Hablar del Cielo con ella era lo normal. Se le iluminaba la cara y sonreía mucho cuando le hablábamos del abrazo tan grande que íbamos a dar a Jesús y a María cuando llegáramos allí».

mami lilia 2Cuando la epidemia de COVID-19 llegó a Ecuador, su familia decidió aislarla y las hermanas no pudieron seguir llevándola la Comunión. Pero el 25 de marzo de 2020, el Señor le hizo a Mami Lilia un gran regalo. El P. José Javier Martins de Passos, Siervo del Hogar de la Madre, pudo celebrar la Santa Misa en su casa, la confesó, comulgó y le dio la unción de enfermos. A comienzos del mes de junio, cuando la actividad se fue reanudando, las hermanas volvieron a llevarle la Comunión a diario. La encontraron muy débil, más delgada. Los tumores externos, alrededor del cuello y de la aorta, habían empeorado. La morfina casi no le hacía efecto. Había dado un bajón enorme.

El mismo día en que murió, el 22 de junio de 2020, las hermanas aprovecharon la estancia en Chone de Carlos Santos, médico y miembro de los Laicos del Hogar de la Madre, para que la visitara. Carlos la examinó entera, pues esa mañana había tenido una hemorragia fuerte, curó los tumores externos y, no pudiendo hacer más a nivel médico, rezó con ella la Coronilla de la Divina Misericordia. Al terminar le dijo: «Lilia estamos casi al final. ¿Estás preparada?». Ella le respondió: «Más que preparada».

Esa misma noche, D. Ángel, que estaba en la habitación contigua, oyó que Mami Lilia pedía ayuda. Entró en la habitación y, sorprendentemente, la encontró de pie, pero se desplomó en sus brazos. Acudieron los hijos y, entre todos, la acostaron, pero ya no respondía. Eran las ocho de la tarde, del lunes 22 de junio de 2020.

Pedimos al Señor que se hayan cumplido en Mami Lilia las palabras del Salmo 16: «Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor». Y que esta mujer de fe haya podido reencontrarse en el Cielo con su hija Jazmina y con la Hna. Clare, Mayra, María Augusta, Valeria y Catalina.

Para conocer mejor a Mamie Lilia pueden ver el testimonio que dio para el programa «Testigos de la esperanza» de HM Televisión: https://www.eukmamie.org/es/testigos-de-la-esperanza/item/10478-testigos-de-la-esperanza-lilia-delgado.

Hna. Beatriz Liaño

Hna. B 1Mi blog "Sierva para anunciar la alegría"

Soy Sierva del Hogar de la Madre y colaboro —entre otros proyectos— con la Fundación EUK Mamie-HM Televisión www.eukmamie.org, con la web www.hermanaclare.com y con la Revista HM.