Fidelidad

La fidelidad es la capacidad espiritual, el poder o la virtud de dar cumplimiento a las promesas. El que promete corre un serio riesgo porque se compromete a actuar con rectitud, nobleza, honestidad y lealtad a un determinado deber, y lo hace de forma voluntaria y consciente.

Esa fidelidad delicada, operativa y constante -que es difícil, como difícil es toda aplicación de principios en nuestras vidas- es la mejor defensa de la persona contra la pobreza de espíritu, la dureza de corazón o la atrofia de la mente.

Es de vital importancia que nosotros comprendamos totalmente lo que es e implica la fidelidad, pues de ella dependen muchas de las bendiciones que tendremos y también mucho de lo que no tendremos. El pasaje evangélico dice, que si soy fiel en lo poco, también lo seré en lo mucho; o sea, que no llegaré a lo mucho, si no soy fiel en lo poco. Una fidelidad presente tanto en los grandes acontecimientos, como en las pequeñas cosas de nuestra existencia.

La fidelidad solo se puede demostrar por medio de la obediencia al mandato, pues es así como la Biblia lo presenta en algunas ocasiones. La fidelidad es constancia, no son propósitos incumplidos,  es terminar eso que comenzamos; se puede decir que solo el que es fiel, puede llegar a tener éxito. La fidelidad es, según decía San Josemaría, “aggiornamento”. Un marido, un soldado, un gobernante es siempre mejor marido, tanto mejor soldado, tanto mejor gobernante, cuanto más fielmente sabe hacer frente en cada momento, ante cada nueva circunstancia de su vida, a los firmes compromisos de amor y de justicia que adquirió un día.

En la actualidad, en la vida que vive nuestro mundo, casi podríamos decir que ser infiel es un valor. Muchos son los que lo creen así. A ese extremo llega el antivalor en la vida de muchos. Ser fiel casi parece imposible y algo pasado de moda. En esas circunstancias hablar de la fidelidad se hace difícil y la influencia del medio ambiente es muy negativa. Pero la vida es siempre una elección: entre honradez e injusticia, entre fidelidad e infidelidad, entre egoísmo y altruismo, entre bien y mal. Aunque muchas personas se muestren reacias a mantener los compromisos asumidos libremente, estamos llamados a demostrar la fidelidad con las palabras y los hechos en los diversos campos de nuestra vida: relaciones sociales, profesionales, familiares y religiosas. Es cierto, que permanecer leales siempre y en todos los aspectos de nuestras relaciones no es nada fácil y exige sacrificio, porque la escuela de la vida no es una marcha triunfal, sino un camino salpicado de sufrimientos y de amor, de pruebas y de fidelidad que hay que renovar todos los días.

Puesto que la sociedad de hoy es indulgente con la inobservancia de la palabra dada, es necesario restituir el honor social a la fidelidad del amor. La perseverancia que pide la fidelidad no es monotonía o inercia. La vida es una continua sucesión de impresiones, pensamientos y actos; nuestra voluntad, afectividad e inteligencia cambian constantemente de contenidos. Pero, por encima de cualquier cambio, el ser humano tiene el poder de meditar y valorar cuales son los episodios decisivos de su vida, jerarquizarlos para ser coherente con su trayectoria de vida elegido. Lo contrario solo puede concentrarse en las experiencias del momento y acaba en lo superficial y en lo inconstante. Como dice San Pablo, “Todo me es lícito. Pero no todo conviene. Todo me es lícito. Pero no me dejaré dominar por nada”.

José Antonio Puig Camps

Mi Blog "Católicos en la sociedad actual"

Doctor Ingeniero Agrónomo (Economía y Sociología)
Sociólogo
Master Universitario en Exclusión Social, Integración y Ciudadanía
Vicepresidente de AGEA Valencia (ONG cultural)
Editor y responsable del Blog: José Antonio Puig Camps

José Antonio Puig es autor, editor y responsable del Blog Católicos en la sociedad actual, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com

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