Lucas, el escritor de la bondad de Cristo

El Evangelio de Lucas es el tercero más extenso de los cuatro evangelios canónicos del Nuevo Testamento bíblico. Su evangelio tiene una finalidad pastoral: su intención es la profundización en la fe, mostrando a Cristo como el Salvador de los hombres, resaltando su espíritu de misericordia. De lo que el propio autor afirma en su prólogo, puede deducirse que no conoció personalmente a Jesús, y recibió una tradición viva tanto oral (transmitidos por aquellos que fueron los primeros testigos), como escrita. Es el que mejor relata y presenta a Jesús, propio de un cultivado escritor griego.

Lucas muestra lo que será el tema dominante de su evangelio, lo que él considera el centro del mensaje de Jesús, al presentarnos una escena que él ubica al inicio de su vida pública. Tras el bautismo de Jesús y la subsiguiente tentación de Satanás en el desierto, Jesús vuelve a Galilea “...con el poder del Espíritu”. Llegó a Nazaret, donde se había criado, fue el sábado a la sinagoga, se puso en pie para hacer la lectura y le pasaron el libro del profeta Isaías. Jesús encuentra un pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí porque Él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar la libertad a los cautivos y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor”. Jesús devolvió el libro y se sentó. Mientras todos lo miraban les dijo: Hoy se ha cumplido está Escritura que acabáis de oír”.

Con Lucas vemos la historia de Jesús desde la óptica de un gentil que consideraba que las biografías de los grandes hombres debían ser un ejemplo para que otros imitaran. También nos narra una serie de encuentros y anécdotas que no aparecen en ninguno de los otros libros del Nuevo Testamento. Por ejemplo, cuando Lucas redacta el diálogo en que Jesús articula los dos mandamientos que resumen la integridad de la ley mosaica (amar a Dios y al prójimo), al interlocutor de Jesús –un abogado- que le formula una pregunta: ¿y quién es mi prójimo? La respuesta dada será la Parábola del buen samaritano (una de las parábolas de Jesús más conocidas, relatada en el Evangelio de Lucas, capítulo 10, versículos 29-37) perfectamente consistente con el aspecto más sustancial de las enseñanzas de Jesús: estamos obligados a mostrar piedad para quienquiera que cruce nuestro camino, especialmente quien está en dificultades.

Para Lucas, Jesús se ha convertido en la realidad fundamental frente a la que todo acto ha de ser medido. No es casualidad que la historia de Marta y María aparezca a continuación de la Parábola del buen samaritano cuyos actos emulan a Cristo. Sólo si colocamos a Cristo antes de cualquier otra consideración práctica –sólo si le abrimos un espacio en nuestro corazón (antes de recoger la mesa)- seremos capaces de comportarnos como lo hace el samaritano. Abrirle un espacio a Jesús significa orar. De manera que, tan pronto termina la historia de Marta y María, Jesús les enseña a sus discípulos a orar. Lucas concibe la vida cristiana como la alternancia de dos actividades: orar y ser bondadosos.

La oración es tan importante en el Evangelio de Lucas que solo él nos muestra a Jesús, mientras es crucificado, orando así: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Al igual que el padre del hijo pródigo y así como Jesús perdona a los verdugos que clavan los clavos a través de sus pies y manos, así Dios nos espera hasta que nos arrepintamos; nos ama de todos modos. En palabras de Dante, Lucas es “el escritor de la bondad de Cristo”. Su retrato de Jesús es el que más efecto ha tenido en Occidente. El Cristo de Lucas es, de hecho, el que se grabó de manera imborrable en la imaginación del mundo. Del “Jesu dulcis” -el dulce Jesús- de Bernardo de Claraval, hasta el “buen pastor Jesús” de los cantos populares; de los piadosos motetes de Bach al solemne rostro campesino que tanta veces esbozaba Rembrandt, ese rostro que Lucas, con reverente devoción, fue capaz de mostrarnos. Un rostro amable lleno de amor, un Jesús que casi parece observar nuestra insensatez y locura con cariñoso brillo en los ojos. Un rostro que millones de hombres y mujeres agonizantes han esperado ver al final de su trance, así como han esperado escuchar las palabras que solo registrara este bienamado médico de almas: “En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”.

José Antonio Puig Camps

Mi Blog "Católicos en la sociedad actual"

Doctor Ingeniero Agrónomo (Economía y Sociología)
Sociólogo
Master Universitario en Exclusión Social, Integración y Ciudadanía
Vicepresidente de AGEA Valencia (ONG cultural)
Editor y responsable del Blog: José Antonio Puig Camps

José Antonio Puig es autor, editor y responsable del Blog Católicos en la sociedad actual, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com

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