Empieza un nuevo curso

Empieza un nuevo curso y en la televisión, como es tradicional y como no hay otros problemas que tratar, repiten como loritos lo de “la vuelta al cole”, el dineral que supone el material escolar, uniformes, libros de texto, de lo largas que han sido las vacaciones…y las imágenes de madres e hijos comprando compulsivamente pinturas, cuadernos, carteras, estuches y un largo etc.

Cuando estoy escribiendo el presente artículo los niños no han comenzado las clases y difícilmente sabrán, al menos que en junio sepan que profesores van a tener y los profesores qué cursos van a impartir e incluso en qué colegio estarán destinados, y se les proporcione una lista con el material necesario, qué diantres tienen que comprar. Pero claro, ya se sabe, los bañadores se compran en abril, en julio y agosto, el material escolar y en octubre, el turrón. Y llegan los niños con un cuaderno de pauta cuando necesitan uno cuadriculado con margen, o “bolis” rosas o verdes fosforitos cuando necesitan uno rojo, otro azul y un tercero negro. Y ya tenemos el lio montado.

Hablando más en serio, empezamos un curso en el que sigue una reforma educativa resultado de una extraña mezcla de otras dos leyes, la LOE y la LOMCE, impuesta sin consenso alguno y que en lo único en lo que todos estamos de acuerdo es que no gusta a nadie, y que después de varios años de vigencia denota muchos problemas para su aplicación. Necesitamos una ley de educación lo más aséptica posible de ideologías políticas, común para todos los españoles, o en su defecto un Ministerio de Educación que coordine la vertebración y cohesión de un sistema educativo común, aunque las competencias educativas estén transferidas a las distintas comunidades autónomas.

Un sistema educativo donde se premie el trabajo, el esfuerzo, la excelencia de los alumnos, pero que a la vez se ayude y no se margine a aquellos alumnos con necesidades educativas especiales, sean del tipo que sean, dotando a todos los centros del personal adecuando para ello (profesores de Pedagogía Terapéutica, de Audición y Lenguaje, personal no docente como diplomados en enfermería, etc). Un sistema educativo donde palabras como disciplina, respeto, educación… no sean palabras tabú. Un sistema educativo donde se respete la libertad de los padres a elegir el tipo de educación que consideren más adecuado para sus hijos.

En este curso que comienza habrá algunas novedades como que desaparecerán los exámenes de recuperación de septiembre y se harán a finales de junio en la ESO y Bachillerato. Aunque he leído a favor y en contra de dicha novedad, no puedo manifestarme, porque no trabajo en esos niveles educativos, pero, si un alumno suspende tres o cuatro asignaturas a lo largo del curso y no las recupera en los exámenes finales de principios de junio, difícilmente podrá recuperarlos tres semanas después.

Se habla también, para el curso siguiente, de la gratuidad de los libros de texto para toda la educación obligatoria, pero hoy por hoy me resulta complicado de creer, entre otras causas por el importante costo económico que supondría. Como padre de cuatro hijos también sufro que los libros de unos no les valgan a los otros, aunque haya entre ellos uno o dos cursos de diferencia, y como profesor puedo decir que la Ley nos obliga a guardar un periodo de tres años antes de cambiar de libros, sea proyecto o editorial, salvo en los libros fungibles de Infantil y 1º - 2º de EPO. Pero quien hizo la ley hizo la trampa…

También se rumorea la implantación del libro digital, con tablets u ordenadores personales (en algún colegio ya trabajan así) pero este material también cuesta lo suyo y las editoriales buscarán la manera de continuar  con su negocio. 

Por lo demás no hay muchas más novedades, al menos en Madrid, donde trabajo.

Sigue la implantación casi obsesiva del bilingüismo (el objetivo es el 100% de centros bilingües). En la última prueba externa de la Comunidad de Madrid, la prueba de Inglés era la misma para los colegios bilingües como para los no bilingües y la diferencia de  nivel no fue especialmente significativa. Que es importante el inglés, no lo discuto. Pero no es lo mismo estudiar inglés, que estudiar en inglés. Primero habrá que dominar el idioma para luego estudiar en el mismo. Considero absurdo, por ejemplo, que un niño de 8 años, le ha pasado a mi hijo, se tenga que estudiar los huesos del cuerpo en inglés; terminado el curso no se los sabe ni en inglés, ni en español. Y así con todo el temario de Ciencias y de Sociales. La razón es bien sencilla: aunque el colegio sea bilingüe, e incluso con profesores nativos, su lengua materna es el español, y cuando sale a la calle, va al parque, al supermercado, cuando va al cine o ve la tele, o entrena en fútbol, o estudia música, hablamos español, oímos español, leemos en español, pensamos en español. Lengua que por otro lado es la más hablada en el  mundo después del chino. Que en Europa todo el mundo habla inglés, es un mito. Mis hijos así me lo dijeron después de atravesar Europa en autocar para asistir a la JMJ el verano pasado. Pero hay más, ¿qué ocurre con aquellos alumnos que sin ser ACNES (alumnos con necesidades educativas especiales) pero que tengan una dificultad como dislexias, dislalias, TDA, TEL (Trastorno Específico del Lenguaje)? ¿Precipitados, arrojados al fracaso? ¿Qué se hace con este tipo de alumnos, colegios “gueto”? Por no hablar de otros colectivos social y cultural y económicamente más desfavorecidos. Pienso que el inglés es el último gran negocio de la educación: academias de inglés (para profesores y alumnos), estudiar desde un trimestre a un curso en Irlanda,  Inglaterra, USA, agencias de viajes que los ofertan, exámenes en universidades y centros extranjeros para obtener una certificación oficial (B1, B2, C1…). Una mensualidad en una academia cuesta unos 80 euros; los exámenes de First (B2) cuestan 180 euros y un trimestre en Irlanda sale alrededor de 5000 euros.

En cuanto a la asignatura de Religión y Moral Católica en los centros públicos sigue más o menos igual. Desde la administración se obliga a la agrupación de los alumnos de Religión de varias clases para completar ratios de 20 alumnos en Ed. Infantil y hasta 28 en EPO. Si en los 45 minutos que dura una clase se pierden alrededor de 5 minutos en recoger a los alumnos de Primaria, el tiempo se aumenta si hay que ir a varias clases y se multiplica si son de Infantil de 3 ó 4 años, repercutiendo negativamente en la calidad de la enseñanza. Además de los problemas que conlleva cuando coinciden actividades culturales en lo que participa una clase y otra no por el orden asignado, etc. Esta circunstancia repercute negativamente en el aspecto laboral de los profesores que en muchos casos tienen que compartir varios colegios, o ver reducido su sueldo (muchos padres de familia) según sea su jornada laboral del 100%, del 75% o del 50%. Todo se reduce a una mera cuestión económica o no. Pero los alumnos son personas y no números y los que se empeñan en agrupar están en los despachos y no en las aulas. Por otro lado considero necesario una revisión del currículo de la asignatura. Particularmente prefiero un enfoque en clave más bíblico, histórico y cultural (Historia de la Salvación) al trabajar en la escuela pública. El enfoque eclesial y vivencial válido para los colegios concertados religiosos no es lo que demandan los padres de mis alumnos, muchos de ellos no practicantes e incluso ateos pero que quieren una cultura religiosa para sus hijos. Es decir el diálogo fe – cultura.

También entrarán en vigor las leyes LGTB pero de este tema desconozco cómo va a afectar en el sistema educativo y no tengo criterios para comentarlo.

En cuanto a los polémicos deberes recurro a los clásicos: Paracelso decía que “todo es veneno, nada es veneno: depende de la dosis”, o Aristóteles que sabiamente decía que en el medio está la virtud. Es decir, unos deberes razonables, adaptados a la edad, en cantidad moderada, que sean refuerzo de lo aprendido y en la medida de lo posible personalizados. Como profesor  recuerdo a los padres que la educación se debe a la familia y como padre reclamo a los profesores la instrucción de los alumnos (trabajo académico) en un ejercicio de complementariedad y colaboración.

En definitiva, cada vez más inglés y TICs y menos Historia, Literatura, Filosofía, Religión… es decir, todo aquello que nos hace pensar, tener criterio, ser libres… Parece que quieren borrar los tres grandes principios en los que se basa nuestra actual civilización occidental: la filosofía griega, el derecho romano y el cristianismo.

Pienso que la educación, la formación de la persona, es un derecho. Que la enseñanza, ser maestro o profesor, una vocación de servicio. Por eso no comparto cuando se habla de un colegio como empresa y de los alumnos o de sus padres como clientes.

A todos feliz curso.

Alberto Cañas

Mi blog "Desde mi clase de reli" 

Diplomado en profesorado de EGB, en la especialidad de educación especial/pedagogía terapéutica. Profesor de religión y moral católica. Casado y padre de 4 hijos.

Alberto Cañas es autor, editor y responsable del Blog Desde mi clase de reli, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

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