Disciplina

Es una de las palabras tabú de nuestra sociedad. Prohibida y desterrada en el sistema educativo. Palabra maldita sinónima de castigo, punición o sanción. Palabra trasnochada, incompatible con la sociedad actual y restringida al ámbito militar.

En mi opinión, la falta de disciplina es uno de los grandes males de nuestra sociedad, de nuestro sistema educativo, de nuestras familias y de nuestra personalidad.

De todas las definiciones que podemos encontrar de este término y en el contexto en el que se desarrolla el presente artículo citaré la que aprendí hace más de 30 años en mis años de milicia: “Sometimiento de la voluntad propia a otra en aras de una utilidad o bien superior. El objetivo de la disciplina es llegar a la autodisciplina”.

El niño debe someter su voluntad a la de su padre cuando le dice dame la mano para cruzar la calle para evitar un atropello. El alumno debe someter su voluntad a la del profesor y mantenerse en silencio para que el desarrollo de la clase sea fructífero.

Coincide que una persona disciplinada es obediente, responsable, trabajadora, puntual, aseada, prudente, respetuosa, ordenada, rigurosa, metódica, constante… Una persona disciplinada hará bien su trabajo no solo por el salario o por la amenaza de ser despedido, sino por la satisfacción del deber cumplido.

Pero en esta perversión del lenguaje que sufrimos la persona disciplinada es dócil, aborregada, sumisa, sometida, débil, sin personalidad… un “pringado pagafantas” que dirían los adolescentes.

Otro error frecuente es pensar que la disciplina se impone con el castigo constante, con el miedo, con el terror, con gritos, amenazas y autoritarismo. La disciplina se enseña con la educación, el ejemplo y  la autoridad moral. Y si alguna vez hay que decir “no” (el no también educa) o hay que poner un castigo tampoco pasa nada.

Algunos consejos para que un niño sea disciplinado:

- Tener desde pequeño unas normas y límites claros y hacérselos cumplir.
- Seguir unas rutinas diarias.
- Darle una responsabilidad.
- Hacerle consciente de las consecuencias de sus actos.
- Exigirle respeto hacia las personas mayores, profesores, entrenadores de fútbol, en general hacia sus superiores.
- Educarle en el esfuerzo, en el trabajo, en el sacrificio, en el orden….
- No darle todos los caprichos y no dejar que se salga con su voluntad.

“La disciplina es el puente entre metas y logros”

Alberto Cañas

Mi blog "Desde mi clase de reli" 

Diplomado en profesorado de EGB, en la especialidad de educación especial/pedagogía terapéutica. Profesor de religión y moral católica. Casado y padre de 4 hijos.

Alberto Cañas es autor, editor y responsable del Blog Desde mi clase de reli, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com