Familias numerosas II (Mi experiencia)

Cuando tenía unos 16 años, los clérigos de San Viator, con los que estudiaba en su colegio de Madrid, me propusieron, a través del subdirector y gran amigo Ignacio González de Zárate, si quería estudiar en su seminario de Valladolid el C.O.U. ,y despué,s los estudios universitarios que eligiese y con el tiempo formar parte de su comunidad; me conocían desde los 6 años, formaba parte de sus grupos de juventud C.A.L. (Centro de Animación Litúrgica) y de Tierras Nuevas (catequesis para la Confirmación): en definitiva, daba el perfil. Me sentí orgulloso, agradecido y honrado por la propuesta, pero les dije que mi vocación era otra: formar una familia.

Gracias a Dios, años después conocí a Mercedes, mi mujer, y ya de novios hablamos de los hijos que nos gustaría tener e incluso les elegimos los nombres: Mercedes, Alberto, Jesús, Miriam… Bueno, el último no fue Miriam, fue Rodrigo y ya tiene 9 años.

Enterarnos de que esperábamos nuestro cuarto hijo fue una gran noticia, una gran alegría para todos. Al colegio en el que por aquel entonces trabajaba, llevé unos bollos para celebrarlo en el desayuno con mis compañeros/as. Fue ¿decepcionante? En vez de alegrarse conmigo, sus caras eran de incredulidad; en lugar de felicitarme, sus comentarios fueron del tipo: “¿Qué os ha pasado?”, “parece mentira que tengáis estos fallos”, “estáis locos”, “pararéis ya”… e incluso alguien dijo “bueno es el profesor de Religión y es coherente con lo que le manda la Iglesia”… Fue inútil explicar que era un niño buscado, querido, anhelado y amado desde el primer minuto del conocimiento de su existencia. Entre mis amigos, la mayoría con “la parejita”, hubo respeto, pero no siempre comprensión. “¡Qué valientes!” o “¡Qué generosos!”, sus palabras.

Es difícil explicar en un mundo que vive en tinieblas y rechaza la LUZ de CRISTO, qué te lleva a formar una familia y además numerosa

No es un por mandato de la Iglesia, como me dijeron, pues no es cierto que la doctrina moral católica defienda una paternidad puramente biológica e irresponsable, sino que además habla de la paternidad responsable (de la que ya traté en estas páginas) en numerosos documentos:

Carta Encíclica Evangelium Vitae (25 De Marzo De 1995) de San Juan Pablo II. 

Familiaris Consortio de San Juan Pablo II De La Familia Cristiana En El Mundo Actual.

Humanae Vitae (25 De Julio De 1968) de S. S. Pablo VI sobre La Regulación De La Natalidad.

Casti Connubii (31 De Diciembre De 1930) Del Papa Pío XI sobre El Matrimonio Cristiano.

La Iglesia no puede decir el número de hijos que se han de tener, son los esposos los que han de decidirlo ante Dios y su propia conciencia.

Podría ser por el mandato de YHWY (Dios) לגדול ולהתרבות (perú urebú), “Creced y multiplicaos”, pero nos quedaríamos en la Ley, en el Antiguo Testamento.

Los cristianos ya no vivimos bajo la Ley, sino bajo la GRACIA. Y la vida cristiana transmite vida, da vida. Por coherencia, un matrimonio cristiano debe transmitir vida en todos los aspectos. Los esposos hacen un juicio delante de Dios, sin egoísmo alguno, sobre el número de hijos que podrán tener y educar convenientemente, habida cuenta de su situación económica, social y de salud. Cuando se forma una nueva familia cristiana, nace una nueva comunidad cristiana, una nueva Iglesia doméstica dentro de la gran familia que es la Iglesia. Teniendo por modelo a la Sagrada Familia de Nazaret.

Pero como decía en aquel artículola limitación de la natalidad en muchos matrimonios no se debe a la paternidad responsable, sino a la paternidad confortable.

En España hay censadas una 609.000 familias numerosas, de las que el 70% sólo tienen tres hijos. Es decir, solamente el 30% tienen 4 o más hijos. Me comenta mi amigo Carlos que, en la empresa en la que trabaja, de 12.000 trabajadores, sólo otro empleado y él tienen cuatro hijos. 

Como comentaba en el artículo anterior, parece que la sociedad está diseñada para tener dos hijos: las casas (no se construyen con más de tres habitaciones), los coches (necesitamos coches de 7 plazas más maletero, porque la ley obliga que cada uno tenga su asiento, pero a la vez nos restringe su uso por ser gasoil, los impuestos son más elevados y aparcar en la mayoría de los aparcamientos públicos es misión imposible), las mesas de los burguers, los apartahoteles, las ofertas de niños gratis en viajes… Como ven, todo facilidades.

Y hablando más en serio, particularmente reclamo mejoras en la conciliación laboral y familiar, en las ayudas, becas y subvenciones, en las políticas gubernamentales que priorizan otros colectivos…

Y a las grandes cadenas de supermercados, hiper y grandes superficies, les rogaría que nos tomen en serio y no sólo nos utilicen como reclamo publicitario. La mayoría de las ofertas del tipo compre 4 kilos de zanahorias y pague tres no sirve de nada (somos familias numerosas, no conejos) porque casi siempre son cantidades exageradas en productos frescos (lechugas, tomates…) de corta caducidad, o los tickets ahorro para la próxima compra, casi siempre en fechas muy próximas a la realizada, superando no se qué astronómica cifra y para productos a los que quieren dar salida y que no interesan o no se necesitan. Sería más rentable y mucho más práctico un descuento directo al pagar en caja presentando las acreditaciones de familia numerosa, independientemente de los productos que hayas adquirido. 

Si hubiese participado en el estudio en el que se basaba mi artículo anterior, estaría en la media, es decir, me siento identificado totalmente con el informe de la Asociación Española de Familias Numerosas: somos matrimonio, no somos ricos, trabajamos los dos, tenemos estudios superiores, el mayor gasto es la cesta de la compra, que realizamos en varios establecimientos para aprovechar las ofertas de cada uno o por la relación calidad precio, que es difícil ahorrar y tiemblas ante imprevistos (dentistas, averías del coche o en la casa), creemos que la mayor dificultad es conciliar la vida familiar y laboral, consideramos que la familia no es una prioridad política y, como reclamaba en  párrafos anteriores, respaldamos las peticiones que realizan entre las que se encuentran la reducción del IRPF, bonos sociales en electricidad, gas, agua sin límite de renta aunque sí lo haya de consumo, bajada en impuestos, inclusión a las familias de 4 hijos en el régimen especial…

Hoy en día la familia es más necesaria que nunca. Y en una sociedad donde fallecen más personas que las que nacen, se debería fomentar y ayudar más la natalidad y la familia numerosa.

Y aun así nos tachan de locos, de caprichosos o de integristas. Pues a pesar de todo, les aseguro que no me arrepiento en absoluto de haber formado una familia numerosa, aunque conlleve sacrificios y estrecheces, trabajo extra, desvelos y preocupaciones. Porque queda compensado con poder disfrutar de cada hijo, cada uno distinto, verles crecer día a día, escuchar sus historias, sus preocupaciones, sus ilusiones, sus proyectos de futuro. Acompañar a cada uno a sus cosas, a la mayor a sus conciertos y al pequeño a su fútbol. Poderles besar y abrazar cada mañana y por la noche. Ver en sus ojos que te admiran, te quieren y que confían en ti. Contarles historias. Rezar juntos el Santo Rosario por las tardes y acudir a la Eucaristía los domingos todos juntos. Eso es disfrutar de la vida

Le doy gracias al Señor por cada uno de mis hijos: Mercedes, por el pequeñín (tal vez Miriam) que perdimos en los primeros meses de embarazo y que seguro está en el cielo, Alberto, Jesús, Rodrigo. Y cómo no, por mi mujer Mercedes, piedra angular de nuestra familia.

Alberto Cañas

Mi blog "Desde mi clase de reli" 

Diplomado en profesorado de EGB, en la especialidad de educación especial/pedagogía terapéutica. Profesor de religión y moral católica. Casado y padre de 4 hijos.

Alberto Cañas es autor, editor y responsable del Blog Desde mi clase de reli, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com