Como Cagancho en Almagro

Es esta una expresión taurina para expresar que alguien queda muy mal, pero lo cierto es que nadie conoce al tal Cagancho y lo que hizo en Almagro. Tal vez sea más acertada la expresión “Como Rufete en Lorca” para el tema a tratar, porque el tal Rufete (torerillo murciano) además de quedar mal, fue incapaz de actuar como debía, perjudicando a terceros.

Ciertamente, como Cagancho o Rufete quedan profesores, colegios, autoridades y administraciones educativas cuando entras en un foro de familias con niños que sufren TANV (Trastorno de Aprendizaje No Verbal) y lees frases como “el profesor de mates y naturales no se implica…”, “¡Qué pereza! ¡Todos los días una lucha!”, “¡Cuándo entenderán!”, “Mi hija sale a refuerzo educativo… pero luego su examen es el mismo que el de sus compañeros de clase y de la misma forma. Aun sabiendo las dificultades que ella tiene. Y no para de llamarla vaga la tutora..”, “el profesor de matemáticas se niega a sacarle a apoyo”, “el profesor de Natural &Social Science y Arts  se niega a hacerle adaptaciones curriculares no significativas” (sobre las adaptaciones y ayudas hay muchísimas quejas), “el de Inglés le descuenta puntos por faltas de ortografía”, “no les da la gana hacerlas … es más fácil mirar para otro lado”, “los padres no podemos hacer el trabajo de algunos profesores”, “si no quieren implicarse en el tema, mal asunto”, “el profesor se burló del dibujo de mi hijo”, “le obligan a tocar la flauta”, “siempre la excusa de que hay veinticinco niños más”, “no quiero pelear, quiero ayudar a mi hijo”. Y un largo etcétera que llenaría decenas de páginas.

Para que el lector entienda el contexto, he de aclarar que el TANV es un trastorno del neurodesarrollo con dificultades en la percepción visoespacial, la psicomotricidad y las habilidades sociales.Como cualquier trastorno, las manifestaciones son heterogéneas y cambiantes en cada etapa evolutiva. No hay dos niños con TANV iguales.

Cuando hablan de adaptaciones curriculares no significativas, también llamadas de acceso al currículo, adaptaciones metodológicas, o medidas ordinarias, se refieren a pequeñas modificaciones en los contenidos escolares, clases de refuerzo o apoyo, atención individualizada en el aula, que puede realizar cualquier profesor, en todos los niveles educativos y sin que sea necesario autorización administrativa, ni evaluación especializada. Muchas de estas medidas se aplican de manera intuitiva, por sentido común y la experiencia del mismo profesor. Algunos ejemplos: sentar al niño cerca del profesor, lejos de ventanas y paredes, limitar actividades de copia de la pizarra y de actividades de escritura, seleccionar actividades, dar más tiempo, priorizar tareas, hacer exámenes orales, permitir hojas cuadriculadas para el cálculo, no penalizar las faltas de ortografía, etc. Más serias son las medidas extraordinarias o adaptaciones curriculares significativas para alumnos con necesidades educativas especiales que necesitan el apoyo de maestros o profesionales especializados.

El tema se complica en los centros bilingües, y en las comunidades autónomas con lengua propia.

En otro orden de ideas, las leyes de educación y las distintas administraciones han apostado claramente por el desarrollo, apoyo y financiación del bilingüismo y de las nuevas tecnologías frente a otras necesidades ineludibles. Como muestra un botón: cada vez hay más centros con dos asistentes nativos para conversación, mientras que colegios de línea cuatro, con unos ochocientos alumnos tienen que compartir orientador psicopedagógico con otro u otros centros; es decir ,un orientador para dos o tres centros, teniendo que establecer normas tan absurdas como que, para atender a un niño con posibles dificultades de aprendizaje, debe tener un desfase curricular de dos cursos. Lo mismo pasa con la dotación de profesores especialistas en Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje.

En este foro participan familias de toda España, de ámbito urbano y rural, con sus hijos en ED. Primaria y Secundaria, escolarizados en centros públicos, concertados (sostenidos con fondos públicos) y alguno privado, de ideario religioso o laico: no hay diferencias significativas. Tal vez, la única diferencia destacable, es que en la mayoría de los centros concertados (incluidos los religiosos) suelen “invitarles” a cambiar de centro.

Muchos padres, ante la falta de respuesta y actuación a corto o medio plazo, y preocupados por las dificultades, carencias o problemas que manifiestan sus hijos, tienen que llevar a sus hijos a centros privados para que sean diagnosticados y posteriormente tratados (un estudio psicopedagógico completo cuesta entre 700 y 800 euros, y una terapia de dos sesiones semanales de menos de una hora entre 350 y 400 euros al mes).

En definitiva, estos padres se quejan de la ausencia de sensibilidad, de empatía, de falta de profesionalidad, de implicación, de interés, de vocación, de humanidad, de justicia… por parte de los profesores, y de falta de apoyo, respuestas y medios por parte de las distintas administraciones.

He puesto el ejemplo de las familias con hijos con TANV, pero hubiese dado idéntico resultado si se tratase de TEL (Trastorno Específico del Lenguaje), TAP (Trastorno de Aprendizajes Procedimentales), TDA (Trastorno de Déficit de Atención), TDAH (Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad), altas capacidades, o la conocidísima dislexia. Los problemas, el día a día, las quejas, las lamentaciones, los reproches son los mismos.

Leía estos días un artículo de Catherine L’Ecuyer (autora de “Educar en el asombro” y de “Educar en la realidad”) titulado “El día que perdimos el sentido común en la educación”, publicado en El País. (Para leer el artículo pincha aquí).

Un artículo que no tiene desperdicio y que como docente suscribo punto por punto. Pero permítanme que extraiga los siguientes párrafos:

“Ahora bien, ¿Cuál es el problema principal con el que nos encontramos en el ámbito educativo respecto a la sensibilidad? Pues que solo los educadores sensibles entienden el sentido y la importancia que tiene esa sensibilidad, porque ellos mismos la tienen. El drama en la educación de hoy en día, es que los educadores que carecen de esa sensibilidad, difícilmente entenderán su importancia…”

“El problema más grave no es el problema en sí, sino la negación del problema, o de su gravedad: no es para tanto. Esa es, de hecho, la esencia de la frivolidad y del cinismo…” 

“El insensible, como no ve más allá de sus narices, no concibe que otros tengan sensibilidad”.

Sería injusto no comentar que también existen profesores con la sensibilidad y empatía necesaria para atender a estos alumnos y comprender a sus familias, pero es una lotería. Incluso en un mismo curso, un alumno puede tener los dos modelos de profesores.

La pregunta pertinente es: ¿dónde quedan la inclusión, la atención a la diversidad, la integración, la educación individualizada y personalizada? Desde luego, fenomenal en las leyes de educación, en los temarios de oposiciones, en cursos y seminarios, en las guías didácticas de las editoriales, en las distintas programaciones (de centro, general anual, de aula, unidades didácticas, etc.), en los reglamentos de régimen interior y, por supuesto, en los idearios de centro. En la práctica, papel mojado.

Como decía una madre a modo de conclusión, y la cita es literal: “…en fin, muy surrealista todo. Y mucho sufrimiento añadido porque en el cole o no saben, o no quieren, o están desbordados y ,sobre todo, no empatizan nada con lo que pasamos las familias…”

Como Cagancho en Almagro o Rufete en Lorca. 

Alberto Cañas

Mi blog "Desde mi clase de reli" 

Diplomado en profesorado de EGB, en la especialidad de educación especial/pedagogía terapéutica. Profesor de religión y moral católica. Casado y padre de 4 hijos.

Alberto Cañas es autor, editor y responsable del Blog Desde mi clase de reli, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

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