Enseñanza Religiosa Escolar (clase de Religión)

No sé si se han dado cuenta, pero cuando los políticos no saben de qué hablar o necesitan tapar alguna de sus corruptelas o tienen la necesidad de cambiar de discurso, acuden siempre al socorrido tema de “la clase de Religión” o de los Acuerdos Iglesia – Estado de 1979, de sacar de la escuela la primera y de revisar los segundos e incluso revocarlos. Todo en nombre de la libertad, la laicidad y el progresismo.

 Pero,  ¿qué es la ERE (Enseñanza Religiosa Escolar)? ¿Por qué la asignatura de Religión en los colegios? ¿Es lo mismo que la catequesis? ¿Es la ERE voluntaria u obligatoria? ¿Y en la escuela pública? ¿Qué y cómo se evalúa? ¿Quién la imparte? ¿Por qué quieren acabar con ella?

Procuraré responder con sencillez y claridad a estas preguntas, desde mi experiencia como profesor de Religión en la escuela pública durante los últimos 20 años.

La asignatura de Religión nos asegura la formación integral de la persona. Para que una educación sea de verdad integral, debe trabajar  todos los ámbitos de la persona: el físico, mediante la Educación Física, la psicomotricidad y los deportes; el mental,  con las asignaturas tradicionales, lengua, matemáticas, ciencias, sociales, etc; el de las emociones y sentimientos y la relación con los demás; y por último el espiritual con la clase de Religión. Evidentemente estos ámbitos no son totalmente estancos e interactúan unos con otros, formando un todo que es la persona, creada a imagen y semejanza de Dios. Si trabajamos los tres primeros y olvidamos   el cuarto, la formación de la persona queda manifiestamente incompleta.

La clase de Religión no es CATEQUEIS. Son aprendizajes distintos pero complementarios entre sí. El ámbito de la clase de Religión es el colegio. El de la catequesis, la parroquia, las comunidades cristianas y sobre todo, la FAMILIA. En la catequesis se reciben los conocimientos necesarios para vivir la fe y celebrarla. De ahí, que gran parte de las catequesis traten sobre la preparación para recibir los sacramentos. En las catequesis los niños (me referiré a las catequesis infantiles por la comparativa con la ERE aunque existe catequesis de  adultos) aprenderán las oraciones, gestos y significados litúrgicos; estudiarán el catecismo, los sacramentos  y participarán en las celebraciones religiosas. Así mismo, deberán tomar conciencia de pertenencia a la comunidad cristiana, a la Iglesia. Es cierto que alguno de los temas que se tratan en las  catequesis son comunes a los dela ERE pero su enfoque y metodología deben ser,  por definición, distintos.

En la ENSEÑANZA RELIGIOSA ESCOLAR, trabajamos el diálogo FE–CULTURA. Ambos conceptos no son excluyentes como predica la progresía. El niño en el colegio  aprende a conocer el entorno que le rodea, a entender el mundo en el que va a vivir y le dota de las “herramientas” (conocimientos y estrategias) para ser capaz de adaptarse a él y sobrevivir con éxito. Y nos guste o no, llevamos 2000 años de cristianismo y 4000 de judaísmo. La base, las raíces de nuestra sociedad actual es Grecia, Roma y el cristianismo  (que a su vez tiene sus raíces en el judaísmo). Y todo esto no se puede obviar.  Algunos ejemplos: nuestras fiestas son cristianas – en Madrid, de todas las fiestas que tenemos, sólo la Constitución, el día del trabajo o la Comunidad no son fiestas religiosas –; nuestros nombres, el de nuestras calles y el de algunas localidades tienen una etimología cristiana o de un hecho o personaje religioso; muchos de nuestros saludos, fórmulas sociales, dichos y refranes son de origen religioso, por su referencia bíblica  o de la historia del cristianismo; nuestros paisajes, urbanos o rurales, están salpicados de de edificios y símbolos religiosos: iglesias, catedrales,  monasterios, ermitas,  monumentos, “cruceiros”….; nuestra historia, literatura, arte, música, tienen multitud de hechos, personajes y obras religiosas o relacionada con la Religión.

En la ERE no se EVALÚA la fe (imposible por definición), como aseguran los detractores de la asignatura. Se evalúan conocimientos y contenidos concretos y científicos: nombre de los profetas mayores, localización del Mar Rojo, libros de la Biblia, por citar algunos ejemplos. Este diálogo fe – cultura  convierte la asignatura de Religión en un  área multidisciplinar, en un compendio de muchos saberes: historia, geografía, literatura, arte, música, cine, filosofía, moral, ética, ciencia… Así pues el alumno que asiste y aprovecha las clases de Religión estará mejor preparado que otro que no la curse. Y no sólo para los que estudien historia del arte como me comentaba no hace mucho una licenciada en esta materia, sino que yo mismo lo he podido experimentar con niños de 9 ó 10 años en el Museo del Prado en una salida cultural con niños de un colegio en el que trabajé hace unos años.

Además la fe necesita de formación, siendo la ignorancia uno de sus grandes enemigos. La ignorancia y la falta de formación hacen de nuestra fe un gigante con pies de barro, que con nada se derrumba. Cuántos jóvenes de familia religiosa, que durante su infancia y adolescencia incluso han acudido a la parroquia y frecuentado los sacramentos, llegan a la universidad, o empiezan  a trabajar, y en pocos meses abandonan su vida de piedad, y se alejan de la Iglesia porque algún compañero o profesor le ha dicho que la Religión es todo mentira, mitos que la ciencia ha superado. Le hablan de la teoría de la evolución de las especies, del big bang, o cualquier teoría del origen del universo, les recomiendan lecturas de filósofos ateos bien argumentados, le hablan de las riquezas de la Iglesia, la Inquisición… Y entonces ese joven, sin la formación adecuada, se siente defraudado, estafado, timado, engañado… ¡derrotado!  Con una buena formación religiosa que incluya una exégesis seria y rigurosa, el joven tendrá la fortaleza y la seguridad suficiente  para rebatir todo este bombardeo con argumentos serios y científicos y salir victorioso en la defensa de su fe sin complejos. Por ejemplo, los relatos de la creación del libro del Génesis (por nombrar algo bien conocidos por todos), explicados con la exégesis correcta, son perfectamente compatibles con las teorías de la evolución de las especies de Darwin o del Big –bang.  Una buena formación nos permitirá madurar en la fe, y hacerla más fuerte. Evidentemente también es necesaria la oración, la vivencia de los sacramentos, la caridad, etc, porque como acaba de decir el Papa Francisco: “Puedes tener cinco licenciaturas en teología y no tener el Espíritu de Dios”. Pero, volviendo al tema del presente artículo, podemos decir que es frecuente encontrar muchos cristianos adultos (incluso con formación universitaria) con la  misma formación que recibieron cuando se prepararon para recibir la primera Comunión.  Imagínense que pasaría si las personas nos quedáramos con el nivel académico adquirido a los ocho o nueve años en lengua o matemáticas. Pues así estamos en materia religiosa. Y si no me creen  ahí están  los concursos de televisión y lo que ocurre cuando preguntan algo sobre Religión: desde contestar que los tres primeros reyes de Israel fueron los “reyes magos”, a decir que los mandamientos son doce.

LLEGISLACIÓN VIGENTE, de acuerdo con los acuerdos Iglesia – Estado de 1979, dice que la ERE es de oferta obligatoria para los centros y optativa  para  los alumnos. Es decir, los colegios tienen obligación de ofrecerla, pero los alumnos no tienen obligación de cursarla. Los padres tienen que decidir al principio de curso o cuando inscriben a sus hijos en el colegio si optan por la Religión o por “atención educativa”. Este último término, más conocido como alternativa, es confuso y malicioso, pues hace pensar a muchos padres que los niños que no van a Religión van a recibir algo parecido a clases “particulares”. Y no es así. Hasta la fecha en el mejor de los casos, la atención educativa se ocupaba de un plan de fomento a la lectura (Comunidad de Madrid) o trabajar un libro de valores; pero la realidad ha sido muy distinta: juegos, películas, sala de ordenadores, estudio libre…. Una competencia bastante desleal. Ahora con la nueva Ley de Educación (LOMCE), la optativa a la Religión va a ser una asignatura llamada Valores éticos y sociales y será evaluable.

El tiempo empleado para la asignatura de Religión es de dos sesiones semanales con un  total de hora y media en Ed. Primaria y un tiempo proporcional en Ed. Infantil. Pero la nueva Ley no ha sido desarrollada por los Reales Decretos necesarios para regular un sin fin de detalles para su funcionamiento y ha dejado la puerta abierta para reducir el horario a una sola sesión e incluso para la desaparición de la Asignatura en alguna etapa educativa. Habrá que esperar a ver qué sucede.

El profesorado encargado  de impartirla debe tener la misma formación y titulación que el resto de los profesores del centro.  Es decir,  la diplomatura en Magisterio en cualquiera de sus especialidades (para Ed. Infantil y Primaria) y la DEI (Declaración Eclesiástica de Idoneidad). El profesor es propuesto por el Obispo y contratados por la autoridad educativa competente (en el caso de Madrid, por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid).

Pero,  ¿por qué esa inquina histórica de acabar con la Asignatura de Religión? Pueden imaginarlo. Daría para otro artículo. En resumen, porque el mensaje cristiano molesta, estorba. Saben que para muchos niños y jóvenes, sobre todo en la escuela pública, el único canal para conocer a Jesucristo, su mensaje, para tener una cosmovisión cristiana de la vida, es la clase de Religión. Es casi el único contexto donde van a oír hablar del derecho a la vida frente al aborto o la eutanasia, de la importancia de la familia, del verdadero matrimonio, de la honradez, de la solidaridad y el amor al prójimo, de la dignidad de la persona, del esfuerzo y sacrificio frente al hedonismo reinante de la sociedad de consumo… En definitiva, no tiene espacio en su modelo de sociedad, es un estorbo para su ingeniería social. No es nuevo recuerden a los cristianos en Roma.

Autor: Alberto Cañas. Profesor de religión y padre de familia

Media

Primer día de clase... una asignatura apasionante Conferencia Episcopal Española
Alberto Cañas

Mi blog "Desde mi clase de reli" 

Diplomado en profesorado de EGB, en la especialidad de educación especial/pedagogía terapéutica. Profesor de religión y moral católica. Casado y padre de 4 hijos.

Alberto Cañas es autor, editor y responsable del Blog Desde mi clase de reli, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

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