El sexo según la razón

En el 2012 se publicó un artículo llamado The Atlantic (El Atlántico) y describe las prácticas sexuales de la gente Aka y Ngandu, quienes viven en las selvas tropicales del centro del África. Los investigadores Barry y Bonnie Hewlett, antropólogos de la Universidad de Washington State, descubrieron que los hombres y mujeres casados de Aka y Ngandu solían tener relaciones sexuales en múltiples ocasiones en una sola noche. También descubrieron que las prácticas y hasta los conceptos de la homosexualidad y la masturbación eran desconocidos por estos grupos.

“En las dos culturas, los hombres y las mujeres ven las relaciones sexuales como un tipo de ‘labor durante la noche’. El propósito de esta labor es producir niños – una situación bastante crítica ya que el índice de mortalidad infantil es muy alto. El semen no sólo es considerado por los Aka y Ngandu algo muy necesario para la concepción sino también para el desarrollo del feto. Una mujer que ya esté embarazada verá que el tener relaciones sexuales es un factor contribuyente a la salud de su feto. Los Aka y Ngandu hablan del sexo como ‘la búsqueda de hijos’… dijo una mujer Aka, ‘es divertido tener relaciones sexuales, pero es para tener un hijo’. Mientras que otra mujer confesó, ‘luego de perder a tanto bebé, perdí el valor de tener más relaciones. ¿Será que el enfoque cultural sexual como un medio reproductivo es tan fuerte que el hecho de masturbarse o realizar prácticas homosexuales son básicamente desconocidas entre los Aka y los Ngandu? No es muy claro. Pero los Hewletts vieron que los sujetos que ellos estudiaron, luego de conocerlos por medio de su trabajo de campo por años ‘no conocían estas prácticas, y no tenían un nombre para ellas’, y en el caso de los Aka, tuvieron dificultad para entender lo que los investigadores les preguntaban sobre las prácticas homosexuales.

La sociedad moderna occidental ha adoptado un entendimiento alternativo de la sexualidad, uno que se basa mucho en los adjetivos como lo son “buscar placer” o “recreacional”, muy distinto a la “búsqueda de los hijos”. Estas sociedades practican  la anticoncepción, la esterilización masculina y femenina, los abortos, la homosexualidad, la masturbación entre otras prácticas sexuales no-procreativas. En tiempos pasados, las prácticas de la sociedad occidental eran muy similar a las de los Aka y Ngandu, especialmente al reconocer la orientación fundamental de la sexualidad para el bien de la procreación. Por mucho tiempo la Iglesia Católica ha afirmado que el amor matrimonial tiene un significado doble, el mandato por el bien de los esposos y la procreación y educación de los hijos. Santo Tomas de Aquino una vez dijo que la naturaleza pretende, no sólo los hijos gestacionales, si no “llevarlos hacia adelante y promoverlos hasta lograr el estado perfecto del hombre como hombre” – es decir, engendrando y criando debidamente a los hijos. El reconocer el orden natural hacia “una descendencia madura” también muestra ciertas inclinaciones naturales que hacen que los hombres y mujeres protejan y cuiden a sus hijos: nos inclinamos hacia las relaciones sexuales; nos inclinamos a asegurarnos que sean nuestros los hijos con los que nos vamos a comprometer, y al cuidado continuo de esos hijos; y también nos inclinamos a permanecer con la madre y el padre de esos niños, compartiendo una vida de asistencia mutua marcada por una amistad verdadera dentro del compromiso del matrimonio. La naturaleza nos ha dado esta inclinación por el bien de la especie, y por nuestro propio bien.

Si la sexualidad humana se entiende debidamente como un medio que trae la vida dentro del matrimonio, esto trae consigo la posibilidad que el uso de otros medio no procreativos del poder generativo del hombre constituirían en el uso inapropiado de esta facultad humana, algo que la tradición cristiana ha afirmado y comúnmente enseñado. Ciertos tipos de actividad sexual se han visto, en contra la naturaleza, o como lo indica la frase en latín “contra naturam”, es decir se realiza de manera que no permite que continúe la generación. Entre estas prácticas se incluye la masturbación, la sodomía, y la bestialidad. Otros tipos de actividad sexual, aunque naturales, aun se oponen a la orden de la razón, porque el acto se realiza de manera en que no se provee el cuidado debido ni la educación del niño. Esto lo vemos, por ejemplo cuando un hombre y una mujer que no están casados tienen relaciones sexuales, como lo es en el adulterio, en la fornicación, en el incesto, o el asalto sexual.

Sto. Thomas declaró que como humanos, así como los animales, estamos inclinados naturalmente al acto sexual, y por consiguiente sería un error grave considerar el acto como algo malo en sí. Sin embargo, la manera en la que se realiza y los detalles que lo rodeen en esencia, determinarán si el acto sucede de manera auténtica humana, es decir de manera “secundum naturm” (según la naturaleza) y según los dictados de la razón. 

P. Tad Pacholczyk

El Padre Tadeusz Pacholczyk hizo su doctorado en neurociencias en la Universidad de Yale y su trabajo post-doctoral en la Universidad de Harvard. Es Sacerdote de la Diócesis de Fall River, Massachusetts, y desempeña su trabajo como Director de Educación en el Centro Nacional Católico de Bioética en Philadelphia.