Miércoles de Ceniza

Comenzamos la Cuaresma, que junto con el Adviento, son los dos tiempos litúrgicos más fuertes.

Con el Miércoles de Ceniza empieza nuestra preparación de cara a la Semana Santa. El cristiano vive pensando en la Pascua, Cristo ha vencido a la muerte.

El pistoletazo de salida a esta preparación nos la da el Miércoles de Ceniza. Es el primer día de la Cuaresma, y desde ahí, hasta el Domingo de Ramos, transcurrirán cuarenta días que nos servirán para prepararnos, acompañar a Jesús y entrar de lleno en la muerte y resurrección del Señor. Tiempo fuerte de oración, necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. 

La ceniza que se nos impone se obtiene de la incineración de los ramos bendecidos del Domingo de Ramos del año litúrgico anterior.

La imposición de las cenizas nos hace presente que polvo somos y en polvo nos convertiremos. Que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el cielo. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia pero, sobre todo, de conversión. En el momento de la imposición de las cenizas se proclama: Conviértete y cree en el Evangelio.

El Miércoles de Ceniza, la Iglesia invita al ayuno y a la abstinencia, así como en todos los viernes de Cuaresma. El ayuno nos acerca más a Cristo. Nos ayuda a allanar el camino y crecer en espiritualidad. Podemos ayunar no sólo de comida y bebida,  sino de todo aquello que supone para nosotros un sacrificio.

Empieza un tiempo maravilloso que nos acerca de manera muy especial al Señor, tiempo que la Iglesia nos invita a vivirlo plenamente porque así será la única forma de llegar al Domingo de Resurrección con un espíritu pleno y rebosante sabiendo que la muerte no tiene poder. Cristo ha vencido la muerte. 

Nieves Pascual

Mi nombre es Nieves Pascual. Soy Laica del Hogar de la Madre. Casada y madre de cinco hijos. Maquilladora profesional, actualmente ama de casa. Colaborada eventual con la fundación Stanpa.

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