Sábado, 27 Febrero 2016 00:00

Misericordia con todos, también con los embriones

Escrito por

Carta Pastoral de Mons. Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares
Jornada por la vida - Febrero 2016

1. Introducción: los embriones son los primeros peregrinos que llaman a nuestra puerta

Escribo la presente carta pastoral en el corazón de la Cuaresma, en el contexto del Año Jubilar de la Misericordia y teniendo como horizonte la Jornada por la Vida que celebraremos, Dios mediante, el próximo mes de abril. El Papa Francisco nos invita a poner el corazón en la miseria humana para socorrerla. Dios siempre nos precede y nos capacita, con su gracia, para amar, para poner nuestras manos a su servicio y al servicio de nuestro prójimo con obras concretas: las obras de misericordia espirituales y corporales; de entre estas últimas quiero destacar, ahora, aquella que consiste en hospedar al peregrino. La primera imagen que nos viene a la cabeza al pensar en esta obra de misericordia tal vez sea la de los refugiados y migrantes, a los que es urgente acoger con amor, decisión y generosidad, siempre según los criterios establecidos por la Palabra de Dios explicada en la Doctrina Social de la Iglesia.

Gulags de laboratorio y campos de congelación: periferias existenciales olvidadas

Pero, por otra parte, ¿quién piensa en los millones de embriones de todo el mundo convocados a la existencia en gulags de laboratorio y hacinados en campos de congelación a los que se les han cerrado las puertas de sus familias y de la sociedad?

Las placas de cultivo - donde se produce la fecundación - y los tanques de nitrógenolíquido - donde son confinados los embriones - son también periferias existenciales - como explica el Papa Francisco - de las que casi nadie se acuerda.

Los embriones también merecen misericordia, son los primeros peregrinos indefensos cuya dignidad personal inalienable reclama que sean llamados a la existencia como consecuencia directa del cálido abrazo conyugal. Por ello, también es aplicable aquí la obra de misericordia “dar posada al peregrino”. Esta posada no es otra que el vientre de la madre.

Los embriones, en efecto, son un nuevo Lázaro que mendiga a la puerta del rico Epulón ofuscado por su poder y su riqueza. Precisamente, el Papa Francisco, explica en su Mensaje de Cuaresma 2016 que el ofuscamiento que impide reconocer los errores y pecados «va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero» (Papa Francisco, Mensaje de Cuaresma 2016).

Dice el Papa, en el mismo Mensaje, que Lázaro «es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos». Así también, los embriones abandonados a su suerte son figura de Cristo que nos invita a conversión, a que pidamos perdón a quienes hemos ofendido y, en fin, es una invitación a que nos acerquemos humildemente al Sacramento de la Reconciliación para que Dios perdone todos nuestros pecados, también los atentados contra la vida.

Respeto, amor, misericordia y verdad

Al escribiros estas letras os recuerdo, que, como siempre, mis consideraciones se hacen desde el respeto a todas las personas, proponiendo la verdad, de la que es testigo la Iglesia Católica, desde la misericordia y el amor; como sabemos, la imputabilidad subjetiva, de los actos inmorales cometidos, solo la puede juzgar Dios.

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Obispo de Alcalá de Henares, España.
 
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