Toda la vida pidiendo

Desde que descubrí, a los 17 años, que tenía una Madre en el cielo y lo poderosa que era, no he parado de pedir. Primero fue por Rosa, una chica de mi pueblo, Baena. Después por Encarnita en Córdoba, mientras hacía la mili en el Cuartel de Lepanto de Intervención Inmediata. Por fin, por Mª José, mi mujer. Luego por los hijos que no venían cuando nos casamos.

Más tarde por los hijos que vinieron, los siete. Entre medias por el trabajo, por enfermedades propias y ajenas, por las personas que han muerto a mi alrededor, mis suegros, mi padre… No hay espacio ni tiempo para poner por escrito todo lo que le he pedido a mi Madre en estos años.

Está inscrito en la naturaleza propia de los hijos el pedir. Los que somos padres lo sabemos y lo padecemos. Y más piden los hijos a las madres que a los padres, porque saben instintivamente que el corazón de una madre es más blando y entiende mejor lo que hay detrás de las palabras. Y saben, sin que nadie se lo haya explicado, que una madre siempre intercede por ellos ante su padre mejor que nadie.

Y María, Nuestra Madre, es la mejor de las madres, la más poderosa, la más sensible, la que mejor nos entiende, la que mejor conoce lo que hay detrás de cada petición que le hacemos, y de las que no le hacemos, la mejor intercesora. Pero lo más importante, como está tan cerca del Corazón de Dios,  sabe hacer lo que más nos conviene cuando le pedimos. De todas las peticiones que le he hecho en mi vida, algunas no me las ha concedido; a otras ha respondido muy rápido; sin embargo, en ocasiones se ha hecho esperar meses o incluso años, para después darme mucho más de lo que yo le había pedido. ¿Por qué? Por amor

El amor, que busca el bien del hijo por encima de todo, es lo que guía la respuesta de las madres, y de los padres,  a las incesantes peticiones de los hijos. Pero nosotros muchas veces actuamos torpemente y a ciegas, confiando en la intervención de Dios en las vidas de nuestros hijos. Por eso, saber que el amor que me tiene mi Madre está lleno de la sabiduría de Dios, me llena de paz. Pida lo que pida,  sé que Ella sabe qué es lo mejor y sé que todo lo puede conseguir de su Hijo Jesús. Si no hubiera sido por la Virgen, seguro que sería un desgraciado.

Estoy convencido de que ninguna oración se pierde. Y, aunque resulte infantil, como sé que para Ella siempre seré un niño, seguiré toda la vida pidiéndole y sé que Ella seguirá guardando todas mis cosas en su Corazón y actuando en mi vida con sabiduría y verdadero amor de Madre.

Juan José Albanir

Mi Blog "Día a día con María" 

Mi nombre es Juanjo soy abogado de profesión. Estoy casado con Mª José y tenemos 7 hijos y... dos perros. Cuando me hablaron de este proyecto rápidamente me vino a la cabeza la idea: solo puedo dar lo que llevo en el corazón, un gran amor por mi Madre, la Virgen. Ella me ha acompañado a lo largo de mis 54 años y sigue estando conmigo día a día. Eso es lo que quiero compartir con vosotros, con su ayuda, por supuesto.

Juan José Albanir es autor, editor y responsable del Blog Día a día con María, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

Más en esta categoría: « Nuestra Tierra Santa

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar