Diego Cazzola

Psicólogo orientador, doctorando en Filosofía antropológica en la UNAV y máster en pastoral familiar por el Inst. Pontificio Juan Pablo II. Padre felizmente casado y con 3 hijos, es catequista y monitor de educación afectivo sexual (Aprendamos a Amar y Teen Star), así como formador de padres y profesores, impartiendo cursos sobre familia, matrimonio, antropología, psicología, afectividad y relaciones personales. Colabora con el COF de Getafe, la organización de los congresos de la Fundación Educatio Servanda, la Asociación de campamentos diocesanos de Llambrión y es fundador de la Metodología de Estudio MdE 360º, así como de la plataforma AyunoXti.

Sábado, 24 Septiembre 2016 00:00

¿Quién eres? Carta a un desconocido

¿Quién eres?, ¿quién soy? Importante pregunta. Sin la pregunta adecuada no llegamos a las respuestas importantes. No se trata sólo de lo que siento y lo que deseo, sino de descubrir por qué…

Veamos cómo podemos reflexionar brevemente sobre lo esencial de esta pregunta.

Jueves, 12 Enero 2017 00:00

El principio regidor fundamental (PRF)

El Principio Regidor Fundamental (PRF) pretende recordar que a mayor tamaño, color más llamativo, más presión del trazo, mayor número de líneas, etc., mayor importancia y relevancia conceptual o estructural. Es decir, cuanto más destaque algo, más lo recordaremos y fijaremos.

Lunes, 12 Septiembre 2016 00:00

La antropología de 'mde360'

Uno de los aspectos más radicales y olvidados por la didáctica y la educación pertenece, en su raíz, a la antropología trascendental, rama de la filosofía que trata de abordar a la persona de una forma completa, ampliando la realidad humana trascendente y haciéndola aterrizar correctamente en los diferentes ámbitos.

Tras el cambio del Papa Benedicto XVI al Papa Francisco en 2013 no ha sido raro escuchar muchas personas comentar, como si tuvieran alguna legitimidad en tales juicios, si era mejor o peor, más conveniente o menos conveniente. En realidad todas estas opiniones y análisis son propias de conversaciones superficiales que no provienen, en mi opinión, del Espíritu Santo, pues Él ya se encargó de sopesarlo todo antes que nosotros y de poner las cosas en el orden divino. Atrevernos a hacer esos comentarios es atrevido o cuanto menos imprudente.