Todo por la gloria de Dios

Queridos hermanos,
En primer lugar he de deciros que el Sr. Obispo hubiera querido estar aquí entre nosotros pero está en la Conferencia Episcopal y ha mandado un mensaje para decirnos que se une a todos nosotros en esta celebración. Y don Florentino, que es el vicario general y también muy amigo nuestro, tampoco ha podido venir porque está enfermo.

Aquí estamos nosotros. Estamos aquí porque somos cristianos y también somos hombres y mujeres de fe. Y porque seis cristianas han muerto, han sufrido algo que nos toca profundamente. Esta es la razón por la que estamos aquí. Estamos para rezar por ellas. Siempre me molesto cuando un sacerdote, perdónenme mis hermanos los sacerdotes, empieza a hablar de nuestro hermano que ya está viendo el rostro de Dios. Suelo pensar que parece que es vidente. ¿Para qué necesitamos un proceso de canonización si canonizamos a los difuntos nada más que se mueren?. Entonces, ¿qué digo de estas hermanas? Pues digo cosas muy buenas de ellas, que vivían en Dios.

Conocí a la Hermana Clare con 17 años y era una mujer realmente extraordinaria. Dios la dotó de una serie de cualidades, no solamente notables, ni sobresalientes sino de matrícula de honor. Era un torbellino de acción y representación. Cuando era pequeña convenció a todos los de su clase y a su familia de que se le aparecía un duende en la mano y hablaba con él porque lo vivía con gran intensidad. Entonces quiso corregirse y le dijo a su mamá que se lo había inventado pero su madre estaba convencida de que la hija tenía un duende. Es sorprendente.

Ella me decía en una ocasión: “Padre, si hubiera querido usar todo esto para el mal, hubiera hecho muchísimo daño”. Pero no fue así y ella cuenta lo que le pasó en un vídeo que grabamos en 2011 con motivo de la Jornada mundial de la juventud, cuando dio testimonio de su vocación ante un grupo de 150 argentinos. Mientras venía a aquí he estado viendo el vídeo en You tube y es divertidísimo. Antes de aprender castellano, como tenía un gran oído y aprendía rápido, cantaba perfectamente las canciones del CD Quiero Vivir, de las hermanas, aunque no sabía lo que estaba diciendo. Una cosa absolutamente sorprendente.

En un Viernes Santo se encontró con Cristo crucificado al darle el beso a la cruz. Cuando se puso en la fila para adorar la cruz no sabía ni a donde iba pero al besar el pie de Jesucristo sintió que Él había muerto por ella y que tenía que cambiar absolutamente de vida. Ese fue el primer encontronazo fuerte.

Pero el Señor no se olvidó nunca de ella. Recuerdo que viajó con nosotros en autobús en una peregrinación. Yo me sentaba delante y cada dos por tres venía ella con la hermana Elena. Se acercaba donde yo estaba, fumando un cigarrillo y me decía: ”Yo voy a ser Sierva, yo voy a ser Sierva”. Yo le respondía: “Claro, vas a ser Sierva”, pero no lo creía. La Hermana Elena, incluso la madre, me preguntaban que cómo la soportaba porque pensaban que me estaba tomando el pelo y, con un “quizá sí o quizá no”, trataba de tranquilizarlas.

En una de estas ocasiones me contó que mientras sus compañeras de peregrinación habían comprado rosarios para sus abuelas, ella se encaprichó de un mechero en forma de inodoro y cuando levantaba la tapa encendía sus cigarrillos. Aprovechando una de las paradas del autobús para comer, cuando se acercó nuevamente le dije: “Tú me has dicho que quieres ser Sierva”. “Sí, sí yo quiero ser Sierva”, respondió y entonces le pedí el mechero al tiempo que le expliqué que una Sierva no podía tener cosas y menos esa porquería de mechero. “No llame porquería a este mechero que he comprado con mis ahorros”, se defendió ella. “Bueno, no, es una porquería pero si quieres ser Sierva me lo tienes que demostrar: pon el mechero en esta mano con la seguridad de que te lo voy a tirar detrás de la valla...”. Ella se negaba mientras jugueteaba con él, yo permanecía con la mano tendida. “¿Cuánto tiempo me vas a tener esperando?, le pregunté. ¿Me lo pones en la mano o no me lo pones?”. Entonces, en un momento dado, me lo puso y se lo tiré.Cambió de color, me miró y me dijo "Lo ha tirado usted", y yo le respondí “Claro, ya te dije que lo iba a tirar y te tiro todo lo que sea con tal de que seas del Señor, ¿no me has dicho tú que quieres ser Sierva?”.

Hace una semana, el Padre Kevin participó en la celebración de la Semana Santa en Playa Prieta como solemos hacer nosotros. Le pregunté en la sacristía que cuando la vio por última vez qué le había dicho. La Hermana Clare le dio las gracias por haber estado en el encuentro de Semana Santa y el Padre Kevin a su vez le dio también las gracias a ella por las canciones y por todo lo que habían hecho. Sus últimas palabras fueron "todo para la gloria de Dios". Todo es todo. Y una de las cosas que es notable en esta hermana es que no le gustaban las medias tintas. Cuando hablaba a los jóvenes, les hablaba sin engañar, les decía la verdad, nunca la medianía, la mediocridad nunca le gustó, nunca. Siempre la alegría pero una alegría sana, divertida sí pero nunca ambigua.

Ahora viene la otra parte. Yo no digo que esté en el cielo, pero yo creo que está en el cielo. Hay una diferencia, ¿eh?, ¿han notado la diferencia? Yo no digo que esté en el cielo yo creo. Ella me estará escuchando y se estará divirtiendo también con esto. Como le gustaba componer canciones, quizá está cantando una canción a la Virgen Santísima. Porque no me cabe la menor duda que a ella, que se ha entregado a la Virgen con esa decisión y esa entrega, la habrá venido a buscar la Virgen en medio de los escombros. Mucha gente se ha acercado con cara compungida a darme el pésame pero nosotros no estamos tristes. Sentimos alegría porque es como si hubiéramos fundado la primera comunidad de Siervas en el cielo. Y, además, empezaremos a peregrinar a Derry, zona conflictiva del norte de Irlanda, donde la van a trasladar. Escribiremos un libro para que mucha gente pueda conocerla bien.

Hoy, mientras almorzábamos, contábamos anécdotas de ella y no podíamos parar de reírnos. Estando destinada en Jacksonville, en el colegio y en la Parroquia de la Asunción, organizó una asociación del rosario con los niños y se apuntaron unos cincuenta o sesenta. Era un encanto verla por la pradera cantando con los niños, allí donde estaba aquel árbol con la imagen de la Virgen, una imagen de plástico más fea que pifio. Recuerdo que nos contó: “El Señor a mí me humilla mucho”. Lo decía en plan sano, no lamentándose, porque uno de sus alumnos le había dicho en clase: “La Virgen se parece mucho a usted". ¡Esa es la Hermana Clare! Tenéis que quererla y rezarle a ella para que os ayude, sobre todo los que sois jóvenes porque ella tenía una predilección muy especial por los niños y por los jóvenes. Y también por los ancianos porque era polivalente. Como tiene que ser una Sierva. Una Sierva no tiene ninguna especialización, la única especialización es el amor de Dios. Cuando descubrió su vocación decía que ella quería ser monja famosa. Y yo le respondía: “Clare, si tú quieres ser monja famosa, y no dudo que lo vas a ser, tendrás que ser la más humilde de las hermanas y eso quiere decir que tendrás que aprender a obedecer”. “Pues yo obedeceré”. Y siempre lo hizo…

No sigo porque nos emocionamos todos y hoy no es día para llorar sino para estar alegres. Estamos preocupados con los que se han quedado aquí porque se han quedado deteriorados. Dos hermanas tienen los tobillos rotos y magulladuras por todos lados y están psicológicamente afectadas. Una persona puede estar psicológicamente destruida y ser amado amada por Dios precisamente por eso. Y no hay ninguna imperfección en todo eso, simplemente es una circunstancia dura, difícil, dolorosa, penosa por la cual el Señor te hace pasar. Quizá alguno de los que están aquí también pasa o puede pasar por una situación así.

La Hermana Sara María Jiménez ha venido dos meses aquí con toda la ilusión de ayudar a sus hermanas a evacuar el barro tras las inundaciones. Mientras volaba en el avión ocurrió el terremoto. Descendió a Quito, de Quito a Guayaquil y se encontró con que la casa donde ella estaba viviendo estaba totalmente destruida y habían muerto 6 hermanas, 3 de ellas candidatas, María Augusta, Mayra y Jazmina. También ha muerto Valeria, una chiquita de 15 años que por fin había conseguido que la admitiéramos como aspirante; la comparaban a Santo Domingo Sabio y todos los niños y niñas del colegio querían sentarse a su lado porque era muy buena. Valeria comentó a la Madre: “Siento que tengo que aprovechar mucho el tiempo y por eso quería entrar de Sierva porque no sé si tendré mucho tiempo, intuyo que Dios quiere que viva muy poco”. A los 15 años se ha muerto. Para nosotros es un ejemplo, y vamos a recopilar todo lo que podamos de ella, de todo el bien que ha hecho y mostrarla como ejemplo de la juventud hoy. De esta juventud renovada por Cristo. De esta juventud verdaderamente cristiana consciente de lo que tiene que hacer. Esto es un llamamiento a nosotros, que dejemos todo lo que son mediocridades, mundalidades y alejamiento de Dios. Que odiemos al pecado y que vayamos por un camino recto de santidad y nada, nada de tibieza. Como estas hermanas, porque lo han vivido así y se puede vivir así con la Gracia de Dios. No se puede decir “es que yo no estoy hecho para la heroicidad”. No, claro que no estás hecho para la heroicidad, tú estás hecho para la santidad, que es más todavía que heroicidad porque es unión con Cristo y es amor a la Virgen y es valorar la vida de la gracia y la vida de la caridad. ¿Comprendéis? Este es el camino.

Que Dios Nuestro Señor nos ayude a todos a vivir en cristiano. Recibir el nombre de cristiano es un compromiso muy serio de vivir santamente. No quiere decir que todos curas y monjas, si no cada uno abierto a la voluntad de Dios, a la gracia de Dios y lo que Él quiera, lo que Él diga. Que Dios Nuestro Señor nos ayude a todos, que estamos con la mirada puesta en el cielo, ellas nos han precedido. Quién iba a decirnos a nosotros, queridísimas hermanas, que la primera que iba a morir iba a ser una jovencita de 33 años. Rezad por nosotros también porque vamos a ir al encuentro de la comunidad para llevarles palabras de aliento y el aire fresco que está provocando todo esto.

Me contaban que al comienzo de la Conferencia Episcopal se ha hablado con admiración de la Hermana Estela. Ella era la superiora y en vez de pensar en su propia salvación, subió a la capilla para coger el Santísimo y agarrada a Él se la encontraron bajo los escombros. ¡Que admiración! Dos días antes, tras las inundaciones, la Hermana Estela y otra hermana fueron a la iglesia parroquial, que está en frente de su casa, y se trajeron el Santísimo. O sea, que han salvado al Santísimo por dos veces. Nosotros somos hombres de fe, creemos que Jesucristo está ahí, no es un símbolo, la Eucaristía no es una galletita sino que es el cuerpo, alma y sangre y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo. Por eso hay que darle gloria al Señor siempre.

Qué el Señor os ayude a todos y que nos unamos como una familia para gloria de Dios. Termino con lo último que le dijo la Hermana Clare al P. Kevin: “Todo por la gloria de Dios". Que así sea.

P. Rafael Alonso Reymundo

Mi blog "Dios no se duerme nunca" 

Soy sacerdote. Catedrático jubilado de Instituto en la especialidad de Geografía e Historia, con 26 años de docencia. Predico ejercicios espirituales, retiros,… Y organizo peregrinaciones a centros marianos. He practicado el montañismo y de niño me gustaba leer los tebeos de "Roberto Alcázar y Pedrín", jugar al fútbol y la natación. Mis dos vocaciones frustradas son la de médico cirujano y payaso. Ahora cultivo en una huerta en mis tiempos libres que no son muchos. He hecho programas de TV y radio. Me conocen por "el padre amigo de Teo" (de "¡Buenas noches, Teo!"). Disfruto reflexionando sobre temas trascendentes con otros. Me gusta ver a las gentes unidas a Dios, porque son felices.

El Padre Rafael Alonso Reymundo es autor, editor y responsable del Blog Dios no se duerme nunca, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com 

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