Sábado, 18 Octubre 2014 02:00

Un plato bien servido

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Todos creemos que es fácil hacer una buena pizza, pero una cosa tan fácil requiere un mínimo de conocimientos previos, creo que nadie se lanzaría a esa aventura sin haberse “desburrado” previamente.  Con la educación no pasa esto, y todos, en mayor o menor medida, educamos con nuestras palabras y modo de vida a quienes nos rodean, especialmente a los subordinados (niños, alumnos, hijos, etc).

La mayoría de las veces, lo hacemos sin tener los medios (principalmente conceptuales) adecuados para hacerlo.
Educamos aunque no queramos, pero ahora me referiré a educadores vocacionales, aquellos que por “vocación” están llamados a hacerlo: padres, maestros, sacerdotes, etc.
Nadie educa si no conoce antes a quien quiere educar (y no lo conoce si antes no se conoce). Es un principio tan lógico y evidente como decir que nadie puede hacer una pizza o unos buenos espaguetis, si antes no conoce la receta. Es decir, si quiero perfeccionar algo llevándolo de lo que es a lo que quiero que sea, debo conocer que tengo entre manos (los ingredientes), y como mezclarlos y cocinarlos (la receta) y lograré, si sigo las indicaciones de los que saben, lo que deseaba. Tan fácil y sencillo que parece….
Con la educación pasa lo mismo: quiero educar, porque es evidente que hay cosas que deben mejorarse en quien quiero educar, para lo cual debo: 1º conocer que tengo entre manos (hijo, alumno, etc que son PERSONA HUMANA). 2º cómo actuar, qué hacer en cada momento (como introducir temas, como hacer que me entiendan, como llamar la atención, como estimularlos, etc, etc) que serán la buena receta: que además del instinto y gracia de estado que Dios nos da, debe ayudarnos la sabiduría y experiencia de los que son expertos educadores ¿Quién no seguiría los consejos de un excelente cocinero, si quiere hacer una excelente comida?
Dado este panorama, es  necesario reflexionar sobre lo evidente, es decir, sobre lo que creemos que sabemos, pero quizá solo tenemos un pequeño conocimiento y muchas veces inacabado o erróneo. Propongo al lector que responda en su interior las siguientes preguntas, para ver el estado actual de las cosas:

  1. ¿Qué es la persona humana?
  2. ¿Por qué persona humana?, ¿hay otros tipos de personas?
  3. La persona humana (en adelante hombre o ser humano) ¿es bueno por naturaleza?, es decir, ¿todo lo que conoce y quiere es verdadero y bueno?
  4. Si es bueno desde que nace ¿para qué educar?
  5. Si no es bueno desde que nace ¿Por qué es así?
  6. ¿Qué es el Pecado Original y qué efectos tiene en todo ser humano?

Querido lector, espero provocar la curiosidad suficiente, para que venzas las tentaciones de pereza y te abalances sobre algún libro que pueda confirmar lo que sabes, o “desburrate”….
Sugiero el Catecismo de la Iglesia Católica y en el próximo artículo, seguimos si Dios quiere.

«No hay persona más feliz que el santo» In memoriam Facundo Delpierre Tosetto (1973-2018)

FA8

Facundo es una de esas personas que a todo el mundo le hubiera encantado conocer. Y si hubierais tenido la gracia de hacerlo, de haberla tratado más. Tenía esa fuerza abrasadora que imprime Dios en las almas de los conversos e irradiaba su divino fuego a todo el que tenía la dicha de encontrarse con él.

Facu –como le llamaban sus más allegados- murió de manera repentina el 11 de agosto del año 2018.  IFL tenía la dicha de contar con su colaboración en esta página, donde escribía en su blog «Educación, ¿y por qué no?». Sus artículos se pueden encontrar a continuación.

Aquí podéis leer sobre Facundo para poder conocer su semblanza.

«No hay persona más feliz que el santo» In memoriam PARTE I

«No hay persona más feliz que el santo» In memoriam PARTE II