Martes, 18 Noviembre 2014 01:00

¿Qué es la educación?

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Estimados amigos, seguimos avanzando, pasito a pasito, en esta aventura, en la que mediante cortísimos textos intentaremos tener los “disparadores” necesarios o referencias suficientes, para que cada uno de ustedes pueda sumergirse, de acuerdo al interés y tiempo disponible, en las profundidades de la teoría  de la Educación, para poder llevar a la práctica lo que les sea útil.

El punto que hoy toca es: ¿qué es la educación?. Recordemos que en el artículo primero vimos someramente, qué es la persona, su inclinación al mal, el pecado original, entre otras cosas. Hoy toca avanzar y para ello copiaré íntegramente un breve texto del Padre Andrés Manjón (Sacerdote. 1846-1923), por considerar que lo dice todo muy claro y completo. Dice así: “Educar es formar hombres cabales.-¿en qué consiste la hombría cabal?-Primaria y principalmente en cumplir los fines esenciales del hombre, que son conocer la verdad y hacer el bien.-¿Y qué verdad y qué bien constituyen el fin esencial del hombre?-Aquella verdad y aquel bien que, siendo comunes a todos, sean propios y personales de cada uno, y a los cuales no puede renunciar sin negarse a sí mismo.
    ¿Y de dónde vengo, a dónde voy, por dónde debo ir, en conformidad con mi origen y destino, que forman mi naturaleza íntima y mi finalidad sustancial? Esto es lo que interesa a todos y cada uno, lo que todos  y cada uno deben aprender, saber y poner por obra; lo demás interesa más o menos, a estos o a los otros, según la respectiva posición, oficio o cargo que tengan; pero no a todos por igual. Lo esencial es saber ser hombres, conociendo y practicando la verdad y el bien que forman el fin esencial del hombre.
    La educación, repitámoslo, esencialmente consiste en grabar la verdad esa en el entendimiento y fijar el bien, que es su consecuencia, en la voluntad, para pensar y querer, sentir y obrar con rectitud.
    Y no cabe objeto más digno de la educación que el desarrollar las facultades del hombre-niño en relación con los fines principales y nobles del ser humano, que es conocer la verdad y amar el bien, aquella verdad y aquel bien que tanto interesan como valen, pues de su conocimiento y práctica dependen la felicidad temporal y eterna, con todo lo bueno, útil y santo.
    Conocer otras verdades, saber otras cosas, adquirir otras aptitudes, no es malo; pero no incumben a todos y cada uno de los hombres, ni por tanto son necesarios para hacer hombres cabales. Estudien los matemáticos cómo se combinan los números, los astrónomos cómo se mueven los astros, los químicos cómo se componen y analizan los cuerpos, los políticos cómo se gobiernan los pueblos, y todos los profesionales sus respectivas profesiones; pero si olvidan o menosprecian aquello que es común y necesario a todo hombre, no serán hombres, y menos hombres cabales y bien formados o educados.”

Excelente resumen en el que debemos destacar tres cosas, que seguramente se habrán dado cuenta, y que son importantísimas:
1º     Buscamos, deseamos profundamente ser felices (incluso el suicida!)
2º     Para llegar a serlo hay que descubrir qué/quién soy, de dónde vengo, a dónde voy y por dónde debo ir  (Inteligencia)
3º     Conocido lo deseado debo ir a conseguirlo (voluntad)
Resumiendo: tenemos inscritos en el corazón el deseo de felicidad, todos y cada uno de los seres humanos creados desde Adán hasta el último hombre que sea creado por Dios en el tiempo. Ese deseo hay que orientarlo al verdadero fin que es Dios (la suma Felicidad), mostrándoles y presentándoles a Dios a quien deseo educar, para que lo descubra con su inteligencia y logre alcanzarlo con la voluntad, ¡chin pun! Así de fácil.
Hablaremos en su momento del gran auxilio que supone a la educación la gracia de Dios, por ahora vamos avanzando en el plano natural.
Bueno, para terminar les dejo una tareíta, que conociendo el percal solo algunos valientes son capaces de cumplir (hay hay hay pecado original, cuantos problemas nos causas….)
Hay que tonificar o sedimentar (y profundizar quien quiera) los conceptos siguientes:
1º    Alma y sus potencias (inteligencia - verdad, voluntad – bien)
2º    Felicidad
3º    Contestar: ¿puedo educar, si no sé lo que quiero? ¿puedo saber lo que quiero, si no tengo momentos profundos de reflexión? ¿si un ciego guía a otro ciego…? ¿sigo insistiendo o creyendo que educar es solo conocer mucho y sobre todos los temas? ¿entiendo que educar comprende también, y de manera principalísima, educar la voluntad? ¿Qué vale más: un inteligente que por pereza no hace fructificar sus dones, o un medio pelo que con mucho tesón logra lo que se propone?
Encontrarán muchas cosas en el Catecismo. También pueden encontrar en internet (en PDF) una obra que les recomiendo, de fácil lectura y a su vez muy profunda, con una fundamentación doctrinal excelente: Teología de la Perfección Cristiana de Antonio Royo Marín.  Y nos vemos en la próxima si Dios quiere!

Mi blog "Educación, ¿y por qué no?" 

Soy argentino, tengo 44 años, estoy casado y tengo tres hijos y actualmente resido en Madrid. He dedicado la mayor parte de mi vida al mundo de la educación, he dado clases a niños desde Primero de Primaria hasta los últimos cursos de Bachillerato. Los últimos 8 años de mi labor profesional lo he desarrollado en la dirección de Colegios Católicos.

Facundo Delpierre, es autor, editor y responsable del Blog Educación y ¿por qué no?, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com