Jueves, 12 Febrero 2015 01:00

Conocer para actuar

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Queridos amigos, en esta oportunidad hablaremos de un tema capital, dada su importancia vital para la labor educativa que deseamos desarrollar.

Recordemos lo visto en artículos pasados, donde reflexionábamos sobre la imperiosa necesidad de conocer aquello sobre lo que actúo para poder hacer eficaz la tarea.

Un artista conoce los materiales con los que trabaja: el filo del cincel y el peso del martillo que empuña, la resistencia del mármol o la madera sobre la que golpea, etc. Conoce los mejores medios donde realizar su trabajo: en lugar cerrado, ni fresco ni caluroso, ni en penumbra ni encandilado, etc, y conoce también su persona: la fuerza que debe aplicar a cada golpe, las horas que debe descansar, lo que debe comer y beber para poder trabajar adecuadamente, etc

En el arte de la educación, también debemos tener en conocimiento y consideración todos los factores que atañen y refieren al momento educativo. Como ya vimos, es determinante conocer la naturaleza humana para poder actuar sobre ella perfeccionándola, si no, haremos simples parches educativos que nunca podrán actuar en conjunto armónico ni ser eficaces. Permítanme volver a tocar el tema del artículo 1, pero ¡repetir hasta fijar no nos debe costar!

Les copio unos renglones del Padre Andrés Manjón, gran educador a quien citamos continuamente,

“Las leyes de Ia educación tienen por fundamento la naturaleza del educando, porque a la naturaleza no se la manda, sino obedeciéndola, y así, el que trata de dirigir y desenvolver al hombre, necesita estudiarle, el pedagogo debe ser antropólogo; pero como la Pedagogía es ciencia y arte, el educador ha de conocer no sólo los principios generales, sino las aplicaciones y reglas prácticas, ha de ser hombre de ideas y acción, teórico y práctico, ni ideólogo ni rutinario, sino conocedor de los métodos y muy experimentado en los procedimientos de la enseñanza. Esta experiencia no la dan los libros, sino los maestros y la práctica.”

Deja bastante claro el punto de partida: conocer para actuar. Verdad irrefutable en cualquier ámbito. Y mientras más conozcamos, mejor podremos decidir, actuar e influir de la manera deseada, es decir, perfeccionando.

Si necesito conocer para actuar y debo conocer la naturaleza de educando para poder educar, se nos facilita mucho el asunto ya que somos de la misma naturaleza quienes educamos y a quienes educamos (padres e hijos somos personas humanas), por lo que todo lo que me conozca y reflexiones sobre ese hecho, tanto me servirá para educarme y aplicarlo a la educación de mis hijos.

Un poco de acción:

Claro que si, que no falte. Retomando el artículo 1 les recomendaba acudir al Catecismo de la Iglesia Católica como fuente (creo que debemos volver una y otra vez para cualquier tema importante). Quisiera que fijemos un nuevo punto de partida y es de vital importancia la lectura del punto 385 hasta el 412. Traza un extraordinario resumen que hay que grabar a fuego como educadores, ya que se nos dice de donde venimos, que somos y a donde vamos!

Creo que tener claros los puntos como naturaleza caída/redimida nos abrirán la puerta para el próximo punto a tocar: los siete pecados capitales. Tema interesantísimo y del que muchos han escuchado hablar y pocos saben de que se trata en realidad.

Nos vemos en la próxima!

Mi blog "Educación, ¿y por qué no?" 

Soy argentino, tengo 44 años, estoy casado y tengo tres hijos y actualmente resido en Madrid. He dedicado la mayor parte de mi vida al mundo de la educación, he dado clases a niños desde Primero de Primaria hasta los últimos cursos de Bachillerato. Los últimos 8 años de mi labor profesional lo he desarrollado en la dirección de Colegios Católicos.

Facundo Delpierre, es autor, editor y responsable del Blog Educación y ¿por qué no?, alojado en el espacio web de www.infofamilialibre.com