Miércoles, 14 Octubre 2015 00:00

En la lejanía no se puede educar

Escrito por

Anna Rigat, pedagoga y psicóloga,  habla sobre las necesidades básicas de los niños y ella afirma que los niños, para crecer equilibrados y con recursos, necesitan lo que ella llama el “a, e, i, o, u”:

A: Amor 

“¿Cómo se expresa el amor? Con presencia; los padres que preparan el desayuno, que acompañan al colegio, juegan ¡son los que ganan autoridad ante el niño!”.

E: Educación

“Consiste en ser coherente, sensible, poner límites; pero tus sanciones serán sólo eficaces si antes has ganado autoridad con amor”.

I: Instigación

“Juega con tu hijo, fantasea, imagina, crea”.

O: Orden

“Hábitos diarios, rutinas, seguridad”.

U: Unión

“Vínculo emocional. Que haya más amor que sentimientos negativos. Es imposible ser unos padres perfectos, ¡pero sí es posible ser suficientemente buenos!”.

Si tuviera que quedarme con una, mi elección sería la A. El amor evidente, el que llega a la mente y al corazón, el que entra por los sentidos pero también por el alma, este es el pilar de la felicidad y seguridad de nuestros hijos.

Según la pedagoga Elena Roger Gamir, un padre que ama pero que su amor no llega a su hijo, es un padre lejano. Y en la lejanía no se puede educar.

Se educa acariciando, besando y susurrando en el oído. Jugando al escondite y dibujando con ellos. Cambiando pañales, haciendo papillas o el bocadillo del colegio. Se educa y se ama con palabras y con silencios. Con el cuento de la noche o haciendo un bizcocho. Se ama, sobre todo, corrigiendo con comprensión (y no con indulgencia).

Quédate con esto: tu amor llega al corazón de tu hijo cuando estás disponible para él. Amarle no es suficiente. Has de llegarle al corazón. Y ya no salir de él nunca.

Me llamo Mónica y nací en Ondárroa (Vizcaya) hace 35 años, aunque actualmente vivo en Madrid. Estoy casada y tengo una hija de 5 años. Soy Maestra de Infantil y Primaria por vocación aunque también he estudiado la Licenciatura de Comunicación Audiovisual. Me apasiona mi profesión pues ser maestra es contribuir a la formación de una personita que llega a la escuela con su alma, corazón y mente y tenemos la gran responsabilidad de transmitirles lo mejor con nuestros gestos, palabras y actitudes.