Todos a ayudar

Los niños pequeños son capaces de mucho más de lo que nos pensamos. Aunque los veamos chiquitines tienen una gran facilidad para aprender cosas nuevas y les encanta asumir retos. Tienen un gran deseo de crecer y parecerse a los mayores. Y eso lo tenemos que aprovechar para ayudarles a madurar.

Un tema muy bueno en ese campo es la ayuda en casa. Todos los niños deben colaborar con las tareas del hogar, desde muy pequeños. Y eso nos supone un trabajo a nosotras e incluso nos hace perder tiempo. Pero no es tiempo perdido, es tiempo invertido en su madurez. El niño que colabora en las tareas del hogar siente la casa como suya y aprende a valorar el esfuerzo que supone cuidarla. Además, ese esfuerzo la ayuda a crecer en generosidad y responsabilidad y por tanto le aumenta su autoestima. 

Se nota enseguida si un niño arrima el hombro en casa o no. El que está habituado enseguida se mostrará dispuesto a echar una mano y habitualmente descubrirá por él mismo quién necesita ayuda. Será un niño generoso y eso le hará feliz. El niño al que todo se le da hecho, cualquier esfuerzo de más se le presentará como una tarea árdua e incluso injusta, y cada vez que se le pida ayuda se generará un enfrentamiento. Así que vale la pena, de todas, todas, acostumbrarles a ayudar.

¿Y eso desde qué edad? Pues cuanto antes, mejor. Os doy algunos ejemplos: en el momento en que andan ya pueden llevar ellos solitos su pañal a la basura. O echar la ropa sucia al cubo correspondiente cuando se bañan. Y llevar su plato y su cubierto a la pila de fregar una vez han terminado de comer. Y en la medida en que van creciendo, esas pequeñas ayudas se van haciendo más importantes. Desde los tres añitos se pueden hacer la cama, a los cuatro ya saben prepararse la ropa para el día siguiente y más adelante guardar con orden en el armario la ropa planchada…

Hay familias muy organizadas que reparten encargos entre todos. Incluso hacen plannings y cuadrículas mensuales con las tareas de cada uno. Me parece fantástico si así les va bien. A mí, por ejemplo, el reparto de encargos me supone una rivalidad entre hermanos y prefiero poner tareas generales y pedirles individualmente ayuda. Y si es posible, aprovecho para estar cerca y de paso tener un ratito de charreta para que les encante ayudar. Por ejemplo, al recoger la cocina, o guardar los platos limpios… mientras ellos trabajan yo estoy por la cocina y les hago un caso especial. Y por supuesto les alabo su esfuerzo y agradezco “la gran ayuda que me supone” y eso les llena de felicidad. A mí me parece que pierdo el tiempo, con lo rápido que lo hago yo sola, pero sé que estoy invirtiendo en su educación y eso me compensa.

Lo que resulta muy cómodo pero a la larga es un grave error es recompensarles siempre que ayudan. Resulta cómodo porque les motiva mucho: “si friegas hoy, te compraré un paquete de cromos”, y enseguida lo tienes fregando. Pero el error es que, sin quererlo ni buscarlo, les estás enseñando a trabajar sólo si hay recompensa. Y todo aquello de la generosidad, la ayuda a los demás, valorar el trabajo de mamá… se tira por la ventana. Y además les enseñas a ser interesados: “Si me das esto, yo te ayudo en…”, y a buscar siempre su provecho en lugar de darse a los demás.

Os animo a que valoréis a vuestros hijos y les pidáis ayuda en casa. Pueden incluso colaborar en la limpieza desde muy pequeños. Empiezan pasando el plumero (lo que les divierte un montón) y enseguida aprenden a barrer, pasar la fregona y limpiar lo que haga falta. Da gusto verlos. Y eso tanto los chicos como las chicas. Todos por igual. De mayores os lo agradecerán.

Mucho ánimo. Ya veréis lo mucho que ganáis si les exigís. Cuesta esfuerzo, pero vale la pena.

María de Selva

Economista por la Universidad de Navarra. He sido profesora ayudante de Macroeconomía en la Universidad de Zurich, gerente de Aguirretel SL y documentalista de la Asociación Valenciana de Empresarios, entre otras cosas. Actualmente, soy ama de casa y madre, a tiempo completo de cinco pequeños, aunque en mis tiempos libres colaboro con distintas actividades educativas y completo mis estudios de postgrado en la UPV.

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