Hablar de sexo... ¿con mis hijos?

Cada vez los niños se enteran antes de cómo es el mundo de los mayores. Las imágenes entran por sus ojos y las conversaciones se van colando en sus oídos. Es sorprendente lo rápido que aprenden a utilizar los ordenadores o a bailar como adultos que han ensayado coreografías… ¿y pensáis que sólo es eso?

Esta primavera una buena amiga, que tiene un hijo en la clase de mi hijo de nueve años, me preguntó si habíamos hablado con él de sexo. Me dejó muy sorprendida… ¿de sexo, con nueve años? Pues no sabéis cómo se lo agradecí. Me dejó un libro muy bueno en el que explica a los padres cómo enfocar la conversación con nuestros hijos y me di cuenta de que si no espabilaba estaba llegando tarde.

Al poco tiempo ese hijo mío me habló un día de los órganos genitales masculino y femenino. Se sabía los nombres en inglés, pues lo habían aprendido en “Natural Science” hacía unos meses. Y le entraba la risa tonta, cómo no va a ser así, me puedo imaginar las carcajadas estudiando ese tema en un cole de chicos. En ese momento me di cuenta de que me tenía que dar prisa, pues seguramente mi hijo ya habría escuchado de sus amigos lo que hubiera deseado que recibiera de sus padres.

¿Y cómo afronto yo ese temita? Pues déjate de vergüenzas y háblale cara a cara, como si se tratara de un pequeño adulto. Llama a las cosas por su nombre y, sin caer en detalles morbosos, céntrate en un mensaje principal: el amor es algo precioso que proviene de Dios y el sexo es una expresión de amor. 

Busca un momento tranquilo y pregúntale lo que sabe. Quizás tenga en su memoria alguna imagen que se le haya quedado grabada, o alguna conversación que haya oído de algún mayor. Necesitan sacar fuera todo lo que les haya podido dañar su inocencia y seguro que tiene miles de preguntas. Le hablas de que el amor no sólo se expresa con palabras sino también con el cuerpo: que sus padres no sólo le dicen que le quieren, sino que le hacen caricias, le dan besos, le abrazan… y todos esos gestos son mensajes de amor. Que el enorme amor que se tienen sus padres también se expresa con el cuerpo, pero de un modo mucho más íntimo y que es algo tan importante que sólo se lleva a cabo dentro del matrimonio y en la intimidad. Dios bendice y ama esa expresión de amor y todo lo que sea sacarlo de ese contexto le duele enormemente. 

Hay que dar una pequeña explicación de la parte física y de las consecuencias de un acto sexual. Que él fue fruto del amor y que cada hermano suyo está ahí gracias a lo mucho que se quieren sus padres.

También se puede aprovechar para explicarle que, siendo algo tan bonito y querido por Dios, el mal lo aproveche para destruirlo. Y como consecuencia, mucha gente habla del sexo como algo cochino, como un tema divertido del que reírse de las mujeres o como la mayor búsqueda de placer que hay. Pero eso no es el sexo que Dios ha creado, eso es transformarlo en algo que hace daño al corazón del hombre sin que él se dé cuenta. Y ese daño acaba siendo muy profundo. Así que debe tener cuidado con los amigos que dicen cochinadas o que enseñan revistas con guarradas pues, aunque parezca divertido, esos chavales ofenden a Dios y acabarán haciéndole daño también a su propio corazón. Mejor pasar de ellos y huir de sus conversaciones, haciéndoles ver, si es posible, que no son graciosos, sólo son unos guarros.

¿Parece demasiado profundo? Ya verás lo bien que lo entiende. Sabe mucho más de lo que te crees y pillará el mensaje de maravilla. 

Muy importante es también dejar abierto un canal de confianza y confidencia con sus padres. Decirle que le van a surgir muchas preguntas sobre ese tema y que siempre estamos dispuestos a explicarle las cosas tal y como son. Y ya verás como enseguida preguntan lo que es tal palabrota, o tal expresión… Estate siempre disponible y cuéntale la verdad adaptándolo a su edad.

¿Quién es más apropiado para la conversación, el padre o la madre? Los expertos dicen que las niñas prefieren hablar con las madres, y de paso les explican los cambios que van a sufrir en la pubertad, y los chicos mejor con el padre, que les debe transmitir un enorme respeto hacia la mujer y la alegría que se tiene cuando se viven bien las cosas. Pero todo con flexibilidad, pues a veces la conversación surge cuando menos te lo esperas y hay que aprovechar si ellos están abiertos a la confidencia, aunque no sea el modo que habías planeado.

Verás el bien que le hace hablar de todo eso. Sonsácale si en algún momento algún amigo suyo le ha hecho daño, si tiene compañeros que hablen de cochinadas o si ha visto alguna imagen en pelis de mayores que le hicieron sufrir. Son pequeños para esos grandes impactos y necesitarán hablar del tema, les hará mucho bien.

Será un tema recurrente, pues necesitará consultarte cosas en la medida en que vaya haciéndose mayor. Y si no te pregunta, lánzate tú, no sea que le estén instruyendo mal o que no sea capaz de contarte alguna herida que ya lleve en su corazón.

Es labor de padres acompañar a nuestros hijos en su proceso madurativo y este es un paso importante para ellos. Debemos adelantarnos y prevenir que sean los demás quienes realicen esa labor. 

María de Selva

Economista por la Universidad de Navarra. He sido profesora ayudante de Macroeconomía en la Universidad de Zurich, gerente de Aguirretel SL y documentalista de la Asociación Valenciana de Empresarios, entre otras cosas. Actualmente, soy ama de casa y madre, a tiempo completo de cinco pequeños, aunque en mis tiempos libres colaboro con distintas actividades educativas y completo mis estudios de postgrado en la UPV.

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