Soy celiaco y quisiera comulgar

El diagnóstico de la enfermedad celiaca cambia la vida de una persona de un modo inmediato. Puede que no sea así si se trata de un niño pequeño que aún no ha empezado a consumir alimentos de manera normal, pero sí que cambia la vida de sus padres si éstos no son celiacos, ya que abre la puerta a infinidad de dudas y preguntas que uno no se habría ni imaginado.

La enfermedad celiaca consiste en que la persona, genéticamente predispuesta, que la sufre, es intolerante de por vida al gluten, una proteína de los cereales, entre ellos, el trigo, la cebada, la avena, el centeno. No puede consumir ningún alimento que contenga estos cereales ni tan siquiera una traza de los mismos. Si se consume gluten, el intestino sufre lesiones y se ve afectado por ello de tal modo, que le produce una inflamación que le impide absorber el resto de nutrientes que contienen los alimentos. 

Situaciones cotidianas que no supondrían problema alguno se convierten en circunstancias que afrontar de un modo distinto. De pronto ya no se puede usar la misma mantequilla para las tostadas que los demás, ni el mismo tostador, ni se te ocurra freír patatas en el mismo aceite en el que antes has frito croquetas normales, y así un largo etcétera. 

Y de pronto, acudes a misa y caes en la cuenta: no puedes recibir el Cuerpo de Cristo. El pan, al ser verdadero pan, para que se produzca la transubstanciación, contiene gluten, y te quedas sentado en el banco sin saber qué hacer. Algunos celiacos se ponen en la fila, pensando que no pasa nada si sólo consumen esa pequeña cantidad de gluten una vez a la semana, que cómo les va a sentar mal el Cuerpo de Cristo.  ¿A quién quieren engañar? Solo el hecho de usar el mismo cucharón para la pasta sin gluten que para la normal, hace que el celíaco ya no pueda comer y tenga que cocinar su plato de nuevo. Por usar un cucharón. Por supuesto que la forma consagrada no puede ser consumida por un celiaco, pero es difícil de aceptar si no tienes a nadie que te pueda indicar el camino a seguir.

La Iglesia estableció, ya desde 1995, en una Carta circular a los Presidentes de las Conferencias episcopales, acerca del uso del pan con poca cantidad de gluten y del mosto como materia eucarística, algunas instrucciones a este respecto en relación a ciertas formas exentas totalmente de gluten, que fueron declaradas inválidas para el sacramento, y la aceptación de unas que contenían una parte mínima de gluten, siendo así aptas para el sacramento y que los celiacos podían tolerar. En la Instrucción sobre la Comunión bajo la especie del Vino y del Pan Eucarístico de mínima cantidad de Gluten, y normas, del Obispado de Almería, declaran que “el único producto que respeta los requisitos canónicos y que por ello puede ser utilizado para la comunión eucarística de los fieles celiacos es el constituido por hostias confeccionadas con almidón de trigo del tipo CERESTAR”. Por esta razón, si la persona celiaca lleva ella misma las formas a la iglesia a la que vaya a misa y no puede certificar que las formas sean específicamente éstas, es más difícil para el sacerdote confirmar que son formas aptas para el Sacramento. Por esta razón, y para facilitar que los celiacos pudieran recibir la comunión, las parroquias podrían adquirir estas formas para ponerlas a disposición de los celiacos cuando ellos acudieran a la celebración de la Eucaristía. 

Por otra parte, según establece la Nota de la Comisión Episcopal de Liturgia sobre la Comunión de los Celiacos, del 20 de febrero de 2003, “bastará, que antes de la celebración la propia persona que padece la enfermedad, o los padres o familiares del niño que la tiene, informen del deseo de comulgar al ministro de la Eucaristía para que éste, acogiendo la petición con la mayor delicadeza y sin reclamar mayores explicaciones, facilite al celíaco la Comunión bajo la sola especie del vino (cf. CDC cán 925)”. 

También afirma esta nota que “en muchos casos, los celíacos por su gran sensibilidad al gluten, requieren que se ponga a su disposición un segundo Cáliz en el cual la única materia que haya sido consagrada sea el vino y por ende sobre el cual no se haya llevado a cabo ni la partición ni la intinción del Pan eucarístico. Asimismo se debe disponer de un purificador cuyo uso fuera exclusivo del celíaco”. Sin embargo, si un celiaco no puede beber de un vaso en el cual haya caído una miga de pan, ¿por qué iba a ser diferente beber la Sangre de Cristo de un cáliz en el cual haya partículas de la forma consagrada? Se debería especificar que sería mejor que siempre hubiera un cáliz disponible exclusivamente para la persona celiaca, aunque por supuesto, siempre es el ministro el que toma la decisión. También existe la opción de que la persona celiaca compre un pequeño cáliz que pueda llevar a misa y que el sacerdote utilice ése exclusivamente para el celiaco, evitando que cualquier partícula de la forma caiga en él.

Algunas personas pueden considerar que es injusto que no puedan recibir la Sagrada Comunión como el resto de los fieles, pero se puede ver también como una gracia que el Señor concede, porque no todo el mundo puede recibir todos los días la Sangre de Cristo. Sin embargo, a pesar de que en la normativa parezca algo sencillo, se puede convertir en una dura prueba cuando el sacerdote pide un certificado del párroco en el que se asegure que la persona es de verdad celiaca y no está tratando de engañar, o cuando, para no escandalizar, piden que la persona se siente en un lugar en el que nadie la vea. Todo esto, que tal vez podría ocasionar que el celiaco no volviera a esa iglesia, también puede convertirse en una prueba para mostrar al Señor el amor por la Eucaristía y el valor que tiene para ellos, afrontando todo esto por querer recibir la comunión. Y en lugar de verlo como oportunidad de quizá juzgar al sacerdote por no querer administrar la comunión de esta manera, sirve para ver el amor que ellos también tienen a la Eucaristía, intentando preservarla de cualquier profanación. 

cartelceliacos

Bienvenido. Los celiacos son bienvenidos para recibir la Eucaristía del cáliz en cualquier misa en St. Mary’s Pro-Cathedral. Se le invita a ir detrás de los ministros de la Eucaristía y esperar detrás de ellos para indicar que sólo quiere recibir del cáliz.

Pero cierto es que los celiacos agradecerían leer siempre carteles como el de la foto cuando acudieran a la iglesia, ya fuese en un viaje, en vacaciones, en el pueblo, o en la parroquia habitual.

Marta Troyano

Marta Troyano

Católica y periodista. Caminando hacia el matrimonio en busca de la santidad. Laica del Hogar de la Madre. Primer curso del Máster de Matrimonio y Familia en el Pontificio Instituto Juan Pablo II

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