El uso adecuado de los antibióticos

Los antibióticos son un grupo muy grande y heterogéneo de fármacos, entendiendo como fármacos todas las sustancias químicas que desencadenan un efecto biológico en el organismo, utilizados en medicina para la cura de enfermedades. En este caso, los antibióticos son utilizados para combatir las enfermedades infecciosas, y son fármacos muy específicos para los agentes infecciosos. Dichos agentes infecciosos los podemos dividir en virus, bacterias, hongos, protozoos… Habiendo infinidad de especies dentro de dichos grupos.

Los antibióticos son específicos porque sus usos son muy concretos, no se puede utilizar la penicilina para un virus (para eso están los antivirales); es decir, tendrían un uso específico de bacterias. Pero es que dentro del reino de las bacterias, la penicilina solo se puede utilizar en un grupo muy reducido de especies de microorganismos. Este es el motivo por el cual cuando tenemos un catarro común el médico no nos receta antibiótico, y es que el agente causal de dicha enfermedad es un virus.

En la actualidad, hay mucha gente que emplea los antibióticos a su propio criterio, y otros tantos que no siguen el prospecto, simplemente los dejan de tomar cuando se encuentran mejor. Lo que hemos de tener en cuenta es que ningún fármaco es inocuo, todos tienen efectos adversos en el organismo en tanto en cuanto son moléculas artificiales, por eso su uso a la ligera puede dar una gran problemática, y es el médico el encargado de valorar el riesgo/beneficio del uso de dichos fármacos.

Otro aspecto muy importante es continuar el tratamiento hasta el final, con esto me refiero a que si un antibiótico es pautado a razón de 10 días a 3 dosis diarias, hay que tomárselo hasta la última dosis, ya que dicha pauta es la que está testada en multitud de ensayos clínicos por farmacéuticos, microbiólogos… Cuando no se sigue dicha recomendación, se produce un fenómeno biológico bacteriano denominado resistencia, por el cual los microorganismos adquieren mecanismos de supervivencia frente al antibiótico que previamente sí los mataba. Esto es un problema sanitario gravísimo, porque nos estamos encontrando cada vez más microorganismos multirresistentes, que producen infecciones muy difíciles de tratar, puesto que cada vez son más resistentes a antibióticos.

La sencilla recomendación de acudir al médico para que valore si necesitamos antibiótico o no, y seguir su pauta hasta el final, puede ser decisiva para evitarnos muchos problemas tanto a nivel personal como a la sociedad.

Carlos Coroas, estudiante de tercero de medicina en la UCM, en el hospital Gregorio Marañón.

InfoFamiliaLibre

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