La espiritualidad conyugal según Juan Pablo II

Llegó este libro a mis manos por una recomendación, y en verdad fue muy gratificante leerlo. 

Yves Semen, Doctor en Filosofía, casado y padre de siete hijos, y con cientos de conferencias sobre el sentido cristiano del cuerpo y la sexualidad, es el autor de este libro. 

En él trata temas esenciales tomados de la teología del cuerpo de Juan Pablo II, tales como: la vocación al matrimonio, la grandeza y la humildad en el matrimonio, el perdón en la vida conyugal, las pruebas y alegrías del matrimonio, los esposos y la castidad, la santidad en pareja…

JPII

A pesar de su base teológica, se trata de un libro accesible a todos, ameno y fácilmente entendible, ya que se apoya en ejemplos de la vida cotidiana de los esposos. 

Como ejemplo, algunas líneas: 

 

“La “escuela de la vida” que es el matrimonio es, en primer lugar, una escuela de los límites. Los límites del cuerpo del otro, que no es nunca un cuerpo ideal. Los límites del carácter, que tiene sus defectos y sus dependencias respecto a la educación recibida, a la historia vivida, a las heridas recibidas. También están los límites de la inteligencia y hasta de la vida de fe… (…) La primera exigencia de una vida espiritual conyugal es la aceptación de esos límites”. 

“El matrimonio está destinado a cultivar en nosotros esta sed de la entrega total, a educarla, a hacerla crecer y madurar hasta su plena satisfacción, algo de lo que solo es capaz Dios”. 

“ El perdón es el punto de paso obligado de la comunión, porque las faltas que los esposos tienen que perdonarse mutuamente el uno al otro son siempre atentados contra su comunión. El perdón es precisamente lo que permite la perpetua restauración de la comunión”.

“La sexualidad es la huella de lo divino en nosotros y sigue teniendo la vocación que tenía en el origen: revelar el corazón trinitario de Dios. Realizarlo de una manera concreta, convencernos de la bondad fundamental de nuestra sexualidad para reconciliarnos con ella es la primera condición de toda espiritualidad conyugal”. 

“La capacidad de orar juntos con una verdadera libertad espiritual es además una de las garantías más firmes de un matrimonio sólido. (…) Este hábito de la oración juntos es la roca sobre la que deben construir su futuro matrimonio y lo que les permitirá, cuando llegue el momento, superar las pruebas inevitables por las que atraviesa toda vida conyugal”.

“Los esposos no pueden estar unidos más plenamente que en la comunión eucarística, de la que es figura su unión y en la que se ofrecen el uno con el otro, y en comunión con todos los otros miembros de la Iglesia, al único Esposo”.

Judit Hernández

Recién casada y madre, Laica del Hogar de la Madre. Diplomada en Magisterio, catequista y actualmente estudiando para ser profesora de religión.