Cristiada

Cristiada es una película mexicana dramática e histórica, dirigida en 2011 por Dean Wright y escrita por Michael James Love.

Producida por “Dos corazones films” y distribuida por Twenty Century Fox. El costo de Cristiada alcanzó los 110 millones de pesos, confirmados por su productor; esto la convierte en la película más costosa en la historia del cine mexicano, superando así el costo de “Arráncame la vida” (2008), que fue de 6,5 millones de dólares (85 millones de pesos).

Está basada en hechos reales de la Guerra Cristera (1926-1929), una rebelión ante la persecución del gobierno mexicano hacia la Iglesia católica en la década de 1920, aunque tiene ciertas diferencias respecto a la realidad histórica importantes, por ejemplo, el hecho de que el General Enrique Gorostieta no estuvo presente en el momento del Martirio de José Sánchez del Río. La muerte de los personajes mostrada en la película se distancia bastante de la realidad histórica.

El productor de Cristiada, Pablo José Barroso, aseguró que la película es totalmente mexicana; sin embargo, fue filmada en inglés, con la finalidad de que se exhibiera en todo el mundo: el idioma y el elenco de nivel internacional tendieron a facilitar su ingreso en el mercado cinematográfico.

Cabe mencionar que durante la puesta en exhibición en las salas de cine nacionales, no se le dio la publicidad como a cualquier película de carácter normal(recreativa) por lo cual su duración en las carteleras fue relativamente corta. También es de recordar que ya antes circuló una película con el tema de la cristiada, sólo que narrada desde el punto de vista del Gobierno de México, con autorización de éste y dirigida para desacreditar las verdaderas razones de los cristianos y alabar las acciones del Gobierno. El mismo que a su tiempo, una vez detenido el movimiento, con promesas falsas hizo al pueblo deponer las armas y ya que lo consiguió fue eliminando uno por uno las cabezas de los principales actores de la lucha.

La Guerra cristera (también conocida como la Cristiada) de 1926 a 1929,  fue una guerra civil entre rebeldes católicos llamados cristeros y el gobierno mexicano anticlerical, que se desarrolló principalmente en los estados occidentales centrales en México.

La Guerra Cristera se produjo en respuesta a las leyes anticlericales de la mexicana Constitución de 1917, y su interpretación por la "violenta ateo", el presidente Plutarco Elías Calles. Aunque el conflicto entre Iglesia y el Estado marcó la presidencia de Álvaro Obregón (1920-1924), que "acusó al clero de ser sincero y de producir un conflicto", pero habló de Jesucristo como "'el más grande socialista que ha sido conocido por la humanidad'", fue con la elección de Calles en 1924 que las leyes anticlericales se aplicaron de la forma más rigurosa en todo el país. Calles también agregó su propia legislación anticlerical, incluyendo el requisito de que el ministerio de los sacerdotes les fuera prohibido a menos que esté autorizado por el estado. Las autoridades estatales comenzaron entonces a limitar el número de sacerdotes de modo que áreas extensas de la población se quedaron sin cura en absoluto. Después de una persecución del ministerio sin licencia, las iglesias  fueron pronto expropiadas para su uso como garajes, establos, museos y similares, y los obispos mexicanos, deportados o asesinados. Como último recurso de protesta fue suspendido todo el ministerio restante y se instó al pueblo a protestar por la persecución de su fe. Calles presidió la peor persecución de los católicos y el clero en la historia de México y una de las peores de la historia mundial, incluyendo el asesinato de cientos de sacerdotes y otros clérigos.

El uso de la vestimenta clerical fuera de las iglesias fue prohibido durante su gobierno y los sacerdotes que ejercían su derecho de expresión política podrían ser encarcelados por cinco años.

El 18 de noviembre de 1926, el Papa Pío XI promulgó la encíclica (Iniquis Afflictisque) denunciando la grave persecución de los fieles en México y la privación de los derechos de los fieles y el Iglesia.

La rebelión formal inició el 1 de enero de 1927; los rebeldes se hicieron llamar cristeros debido a que sentían que estaban luchando por Cristo. Surgió también el famoso 'grito de guerra' de los cristeros "'¡Viva Cristo Rey!'". Cuando el comandante federal de Jalisco, Jesús María Ferreira trasladó a los rebeldes, declaró tranquilamente que "será menos una campaña que una cacería." Del mismo modo que los cristeros comenzaron a defenderse contra las fuerzas federales, la rebelión fue terminada por medios diplomáticos, en gran parte debido a la presión del embajador de Estados Unidos Dwight Whitney Morrow. La guerra había provocado la muerte de unas 90.000 personas: 56.882 en el lado federal, 30.000 cristeros. Numerosos civiles y cristeros fueron asesinados en ataques anticlericales, mientras cristeros mataron a maestros ateos y personas sospechosas de apoyar al gobierno.

La persecución fue peor de parte del gobierno de Tabasco, el gobernador Tomás Garrido Canabal. El gobierno de Garrido, marcó el apogeo de anticlericalismo mexicano, que fue apoyado por el Partido Radical Socialista de Tabasco (PRST) del cual era el líder. En 1916 su predecesor Francisco J. Múgica había restaurado el nombre de la capital del estado de Villa Hermosa de San Juan Bautista a Villahermosa. Garrido Canabal fundó varias organizaciones fascistas paramilitares "que aterrorizaron a los católicos"; la más notable fueron los llamados "Camisas Rojas". 

La Iglesia Católica ha reconocido varios de los fallecidos en relación con la rebelión cristera como mártires. Tal vez el más conocido es Miguel Pro, SJ. Este jesuita fue asesinado a tiros por el pelotón de ejecución el 23 de noviembre de 1927, sin el beneficio de un juicio, por cargos falsos. El gobierno de Calles mostró fotos de su cuerpo asesinado esperado usar imágenes de la ejecución para asustar a los rebeldes a rendirse, pero las fotos resultaron ser un efecto contrario. Al ver las fotos, que el gobierno había impreso en todos los periódicos, los cristeros fueron inspirados con el deseo de seguir al Padre Pro en el martirio por Cristo. Su beatificación se produjo en 1988. El 21 de mayo de 2000, el papa Juan Pablo II canonizó a un grupo de 25 mártires de este período (que previamente fueron beatificados en 22 de noviembre de 1992). En su mayor parte, estos eran sacerdotes que no tomaron las armas, pero se negaron a salir de sus congregaciones, y fueron asesinados por las fuerzas federales. Trece víctimas adicionales del régimen anti-católico han sido declarados mártires por la Iglesia Católica, allanando el camino para su beatificación. Estas eran personas principalmente laicas, entre ellos José Sánchez del Río, de 14 años de edad. El requisito de que ellos no tomaran las armas, que se aplicó a los sacerdotes mártires, no se aplicó a los laicos, a pesar de que tuvo que ser demostrado que estaban tomando las armas en defensa propia.

En un particular punto de vista de una familia católica y cristiana donde hemos vivido directamente la trascendencia de la vida de los Santos Mártires Mexicanos y dos españoles, caemos a la razón de que la historia narrada a través de esta muestra fílmica se queda corta en el sentido de los sentimientos y sufrimientos de la Iglesia y el pueblo Mexicano al ser despojado de su identidad espiritual

Esta filmación narra muy bien la manera en que el pueblo de México se une para defender la Fe y la Eucaristía siendo una guerra familiar donde se unen hombres mujeres y niños con el mismo fin y a cualquier precio.

Unámonos en oración para que Dios conceda la beatificación de los mártires que aún nos faltan y lleguen pronto a ser considerados Santos de Dios y sigan interviniendo por nosotros ante Dios nuestro Señor. 

Clara Alicia Macías de Durán

Mi marido y yo somos Licenciados en Educación Preescolar y Primaria. Atendemos 2 escuelas particulares en Guadalajara Jalisco, México. Nuestra experiencia principal es atención a niños de 2 a 13 años y orientación a padres de familia en el área pedagógica y psicológica.