Una monstruosa ignorancia

Días atrás escuché una triste anécdota de labios de un profesor de una facultad de teología romana. Nos comentó que, hace un tiempo, vio un programa de televisión. Unos periodistas se acercaron a plaza San Pedro. Micrófono en mano, fueron preguntando a los sacerdotes que cruzaban por ahí, abordando incluso a un obispo.

María: movimiento uniforme acelerado hacia Dios

Estoy leyendo La Madre del Salvador, del P. Reginald Garrigou-Lagrange, teólogo dominico de fama internacional. El libro es un auténtico tratado de mariología que profundiza en la doctrina de la Iglesia sobre la Virgen María, reflexionando acerca de cuestiones claves que nos permiten conocer más y más quién es María, y la obra que Dios realizó en Ella. Pero Garrigou-Lagrange no se conforma con exponer —aunque sea magistralmente— la doctrina revelada sobre Nuestra Madre  y reflexionada por los teólogos más importantes de la Historia de la Iglesia. Su objetivo es claro y lo expone desde la primera línea que escribe en el prólogo: «En este libro deseamos exponer las doctrinas fundamentales de la Mariología con relación a nuestra vida interior». Y lo consigue.

Mi experiencia en una familia numerosa

Me llamo Maite Ferrín López, vengo de Murcia y con 18 años, soy la última de siete hermanos. Mi familia siempre ha sido católica practicante, gracias a Dios. Mis padres, Fernando Ferrín Calamita y María Asunción López Señor, se casaron en Madrid y es entonces cuando, sin preverlo aunque queriéndolo, comenzó nuestra gran familia a crecer.

¿Venció la muerte o el amor?

Valeria nació con riñones no funcionales: displasia renal bilateral. Una de esas enfermedades limitantes de la vida. Sus padres lo sabían desde la semana 17 de gestación y decidieron cuidarla y cuidar cada momento de su vida… y de su muerte. Todos preparamos los grandes acontecimientos de nuestra vida y de la vida de nuestros hijos con detalle, amorosamente… ¿Por qué no la despedida definitiva de un hijo, por qué no la muerte?

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